Opinión
RESURECCIÓN
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

Estamos en presencia de la semana santa, el tiempo de la pasión,  el vía crucis, y la muerte de nuestro señor Jesucristo, quien luego, por obra y gracia del espíritu santo resucitó al tercer día para redimir los pecados del mundo, y acompañarnos a todos -creyentes y no creyentes- en el milagro de la vida.

Pero ese Nazareno, el buen Pastor, y hombre justo que se sacrificó por todos nosotros no quiso, y nunca hubiera querido la dominación de nuestros semejantes por ninguna fuerza, o ideología para nuestro martirio, y destrucción.

Así pues, esta demostración deletérea de fuerzas antihistóricas; inhumanas, y crueles de persecución; control, y dominio de nuestros compatriotas, no es otra cosa que la voracidad de mentes retorcidas tras la búsqueda del poder omnímodo y total para alcanzar la dependencia de la ciudadanía a sus designios, y constituirse en los esclavizadores de la raza humana mediante una ideología, el comunismo, de las más criminales que recuerde la historia de la política.

Es eso y no otra cosa, el emperramiento del (des) gobierno venezolano, el cual, a través de 19 años ininterrumpidos de ejercicio férreo, ha perseguido tanto con Chávez, como con Maduro, para controlar bajo las órdenes de sus amos cubanos, a los venezolanos y expropiarnos las riquezas que la providencia sembró en nuestra tierra, la libertad y hasta la vida en su afán por perpetuarse en el poder.

Perpetuación en el poder que solo sirve para la lujuria pecaminosa de sus actores, pero no para la prosperidad, ni la felicidad de nuestra gente, y muy por el contrario para nuestra desdicha, empobrecimiento, y muerte prematura por falta de alimentos y medicinas que afectan a las grandes mayorías de gente depauperada, precisamente por la ¨acción¨ estafadora del comunismo (socialismo del siglo XXI) que ellos encarnan.

Llegaron a la política de manera violenta, protagonizando un golpe de estado criminal, y asesino que enlutó a cientos de familias de nuestro país, cuyas penas nunca pagaron a la sociedad por el celestinaje de un anciano excesivamente ambicioso, quien justificó la felonía con la intención de alcanzar por segunda vez el poder, así como de otros factores políticos, empresariales, y mediáticos de malignos intereses, aunque ello significara el comienzo de la destrucción de la República civil, para entregarla en bandeja de plata a militares primitivos e ignorantes, quienes hoy luego de casi cuatro lustros han destruido la fe, la moral, y la esperanza de nuestros compatriotas que huyen despavoridos hacia otras tierras para buscar la felicidad que su país les negó por la voluntad de una tiranía cruel.

Hoy siguen procurando la destrucción de los pocos vestigios democráticos que quedan con la utilización de instituciones secuestradas para aniquilar a la oposición que, con aciertos y errores, lucha contra el ventajismo para revertir el efecto negativo que nos ha dejado hasta el presente este gobierno comunista y militarista.

Han institucionalizado la corrupción en todos los sectores de la sociedad para prostituirnos de manera generalizada, y con ello continuar la destrucción  de la moral ciudadana, para evitar el reagrupamiento de fuerzas organizadas que impidan la regeneración de la democracia y la República.

Por ello, la labor de la oposición toda, lo cual, incluye los distintos matices, y comprensiones de la política, así como los factores que día tras día abandonan las filas del oficialismo, tenemos que hacer causa común con inteligencia, y sin egoísmos para estructurar una poderosa fuerza política que derrote al gobierno en las urnas, a pesar de la falta de condiciones que imponen por la fuerza.

Debemos lograr la resurrección de la democracia!

Roman Ibarra

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