Opinión
REVERTIR EL FRACASO
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

Luego de casi 19 años ininterrumpidos de rotundo fracaso del perverso ensayo socialista del siglo XXI, eufemismo con el cual, se ha querido endulzar el comunismo ruin, asesino y ladrón del  siglo XX impuesto en la URSS, China, Corea del Norte, y Cuba, entre otras sociedades, Venezuela está ávida de un cambio positivo, y democrático para todos.

Son casi 4 décadas de secuestro institucional, de persecución, y de pretensiones totalitarias, que han lanzado al barranco los avances más significativos de la democracia representativa del pacto de Punto Fijo, cuya obra no pudo concretarse en la magnitud debida, gracias a sus propios errores por una parte, y a la ambición desmedida, y traidora de unos militares corruptos que violentaron el estado de derecho el 4/F-92, por la otra.

La corrupción; el incumplimiento de las promesas, y la falta de acuerdos para la modernización político-administrativa del país, permitieron que un grupo de insensatos promoviera la destrucción del sistema político contenido en la Constitución de 1.961, mediante un golpe de estado cobarde, y criminal.

Infinitamente peor ha sido todo lo realizado hasta hoy, y que ayer los golpistas usaron como excusa para justificar su conducta violenta, pero que –a decir verdad- nuestras instituciones de entonces, así como el liderazgo político fueron débiles e irresponsables para enjuiciar, y hacer pagar con la pena máxima a los felones militares del fatídico 4/F-92.

El resto es historia conocida y reciente, pues hoy la mayoría entiende que el país está en su peor condición política, social, moral, y económica. Hiperinflación que se traga y destruye los exiguos ingresos de la mayoría de los venezolanos; persecución del sector privado, y del emprendimiento; sometimiento de los trabajadores; estrangulamiento de las universidades; secuestro de todas las instituciones del Estado para garantizarse impunidad, y anular la iniciativa ciudadana; violación sistemática de derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, salud, alimentación y los derechos electorales, entre otros.

Sin embargo, no podemos caer en la desesperanza y por el contrario, seguir luchando hasta alcanzar estadios de realización que garanticen la vida en condiciones de dignidad, y de respeto a los valores ciudadanos.

Para alcanzar esos objetivos en medio de una crisis terminal, y con un gobierno totalitario, y hostil a la vida en democracia; enemigo de la civilidad; de la decencia, y del desarrollo, no es tarea fácil. Cómo lograrlo se convierte en la premisa fundamental de esta hora menguada.

Debemos recordar la intención que tiene el gobierno de violentar una vez más la Constitución, para adelantar las elecciones presidenciales que deberían realizarse en diciembre de 2018, y hacerlas en marzo y así derrotar a la oposición en medio de la división de sus fuerzas debido a sus propios errores y omisiones.

Previendo esa posibilidad, y vista la debilidad y desconfianza entre los partidos de oposición, lo lógico es que depongan actitudes sectarias, y dediquen el mejor esfuerzo por allanar el camino para una solución de consenso que concite  un liderazgo extra partidos que nos conduzca a una victoria en las presidenciales.

El líder que proponemos debe tener el más grande apoyo posible para promover las reformas políticas, económicas y sociales que nos saquen de la crisis en que nos metió el comunismo irresponsable. Debe comprometerse con la eliminación de la reelección; la segunda vuelta electoral; la liberación de la economía, con la debida protección temporal de los más desposeídos mientras se les forma para el trabajo productivo; la seguridad jurídica para la inversión, y el diálogo tripartito: Estado; Empresa privada, y Trabajadores para garantizar la paz social, y el desarrollo.

 

Roman Ibarra

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