Opinión
Revivir la República
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Cuando están sufriendo, los hombres atacan se defienden y son peligrosos. Justificadas manifestaciones colocaron al régimen en situación sub judice por violacion masiva de DDHH frente al ordenamiento jurídico internacional y por violentar el orden constitucional. Salimos a protestar otra vez por hambre, desempleo, inseguridad, falta de medicinas y  recibimos la misma respuesta de los dictadores: cárcel, persecución y muerte. El mundo lo vio en vivo y directo, se hastío del cinismo gubernamental prolongado y no hay manera de esquivar las consecuencias: hubo asesinatos cometidos por autoridades con patrón de disparo letal. Lo dice el informe de ONU.

 

Los mayores padecimientos básicos de la humanidad siempre fueron el hambre y la enfermedad y estos se aumentaron exponencialmente en sistemas políticos primitivos como las revoluciones del siglo XX, por cierto todas comunistas. La francesa no lo fue  porque en el siglo XVIII no había nacido Marx, pero ella contiene en Robespierre el génesis del desastre. No en vano revolución es sinónimo de muerte.

 

Del forense al pediatra y al plan Marshall

 

La autopsia al fracaso de la calle está hecha y los culpables en la vitrina quiéranlo o no. Después de las regionales se necesita un frente unitario democrático ampliado -no sectario- para rescatar los restos de la republica, este debe operar como neurocirujano lo que viene, la  debacle del régimen y el nacimiento maltrecho de una nueva Venezuela arruinada y desnutrida que requiere cuidados intensivos. Menudo trabajo el que se avecina. Obligatorio será tener  a la mano el plan para atender 10 millones de compatriotas en situación de hambre y desempleo, otro para crear trabajo calificado y parar la hemorragia técnica, como también uno para  rescatar a casi dos millones  de venezolanos que salieron huyendo de la miseria y la delincuencia, casi la mitad profesionales de primera. Gente de bien acorralada que empujaron a un destino incierto en busca de un futuro mejor. Doble castigo: sacarte de tu país y obligarte a  empezar de nuevo. El sadismo final como política de Estado. Alarmante que los que salieron a Colombia, Panama y Dominicana sean en su mayoría pobres de solemnidad. Necesitamos el equivalente a un plan Marshall de inmediato. Y que lo hagamos bien dependerá el futuro de generaciones y la existencia como país.

 

La responsabilidad empresarial en escenario de post-guerra

 

El problema social es de hondo calado y estructural, que así como el económico requieren también políticas de Estado de igual magnitud y en lo inmediato el sector privado sobreviviente de esta hecatombe poco puede hacer mas allá de atender a su correspondiente entorno. Necesitamos primordialmente el regreso de capital de inversión que arranque la maquinaria productiva y puede preverse que lo hará masivamente cuando regrese la confianza, junto a las multilaterales que están en la puerta esperando el cambio con sus manuales exitosos de políticas publicas perfectamente diseñadas y probadas.

 

Leo un trabajo de @mcarrilloromero para su maestría en el IESA trata sobre la responsabilidad social empresarial y un mandato de la ONU, exhorto firmado por  Banki Moon en el 2007 que insta a que las escuelas de negocios del mundo formen lideres conscientes de la grave situación en esa materia y la técnica de como tratarla. Ahonda también en cifras perturbadoras sobre la realidad venezolana. Es definitivo que el resultado será un mundo y futuro mejor en  manos de esa generación de gerentes.

 

Vamos todos a reconstruir lo nuestro sin pisar el peine de la desesperanza que vende a diario el régimen desde los círculos del infierno de Dante, donde medran sus revolucionarios soñando con quedarse en el poder.@mcarrillodeleon

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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