Opinión
Román Ibarra: SOLIDARIDAD CON LOS VENEZOLANOS
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

Por largos años, Venezuela fue el país más estable de la región en todos los sentidos. Con la caída  de la dictadura de Pérez Jiménez, nuestra democracia fundada con mucho tesón por grandes líderes, pero sin duda, encabezados o liderados por el más grande de todos: Rómulo Betancourt, llegó a insertarse en la modernidad, y comenzó a dar los pasos más significativos para la consolidación de un sistema de oportunidades que alcanzaran a todos los venezolanos.

A pesar de los embates a que fue sometido el incipiente régimen democrático, tanto por fuerzas nacionales, como internacionales, la inteligencia de los líderes y creadores de los partidos fundamentales, logró estabilizar con muchas dificultades, la sociedad democrática.

Golpes de estado, e intentos de magnicidio financiados por sátrapas y asesinos como Fidel Castro, y Rafael Leonidas Trujillo, desde Cuba y República Dominicana, quisieron dar al traste con el modelo político que comenzaba a ver la luz en Venezuela. Gracias a Dios, no pudieron debido a la solidez del liderazgo político de nuestro país, con el acompañamiento del pueblo venezolano, como muestra de legitimidad.

Genial idea fue la creación del Pacto de Punto Fijo, el más importante acuerdo político de su época, y que luego sirvió de fundamento a otro pacto político de mucha envergadura, como lo fue el Pacto de la Moncloa, es decir, la transición española a la democracia, luego de la muerte del dictador Francisco Franco.

Gracias a la claridad de ideas de sus creadores, y la visión estratégica con la cual concibieron la democracia, Venezuela pudo convertirse en el mejor y más sólido país del subcontinente. Una economía sólida y creciente; una moneda estable; desarrollo imperfecto, pero perfectible de las instituciones; masificación de la educación; educación técnica para el trabajo con la creación del INCE; paz social duradera gracias a la sindicalización, y los acuerdos tripartitos, entre otras grandes conquistas.

Fue Venezuela un país generoso de brazos abiertos que recibió a las más importantes colonias europeas para contribuir con sus conocimientos, y esfuerzo a formar a la clase trabajadora, y profesional de nuestro país en la construcción, la agricultura, la metalmecánica, y el comercio, entre muchas actividades. Igualmente, nos permitieron la construcción de un hermoso mestizaje con la mezcla de portugueses, españoles, e italianos –mayoritariamente- con venezolanos, lo cual, ha traído como consecuencia, la raza más bonita, inteligente y luchadora.

Luego, cuando las tiranías de toda América hacían estragos contra sus respectivos pueblos, también fuimos los venezolanos los más solidarios recibiendo a Argentinos; Chilenos; Colombianos; Uruguayos; Paraguayos; Ecuatorianos; Peruanos; Bolivianos; Brasileños; Centroamericanos, y Caribeños; en fin, los recibimos con afecto sincero, y les brindamos la oportunidad de insertarse en una sociedad democrática, abierta, y amorosa. Libre de complejos; como iguales. Siempre como hermanos.

Hoy, cuando el oprobio dictatorial, y la ambición desmedida del totalitarismo se cierne inmisericorde sobre nuestra gente, cientos de miles de nuestros compatriotas se han tenido que ir en contra de su voluntad, pero obligados por la violencia política, la inseguridad, y la falta de oportunidades para el emprendimiento y el desarrollo.

Salieron a buscar refugio y tranquilidad para sus familias en otras tierras, sin la comprensión debida en algunos casos. Pero gracias a Dios, las evidencias del fraude político y la corrupción del comunismo que (des) gobierna en nuestro país, han comenzado a abrir el entendimiento de los países donde se están refugiando nuestros compatriotas, y desde aquí queremos agradecer a todos los que generosamente brindan su tierra; su desarrollo; su paz; sus brazos, y su amor a los nuestros. Dios los bendiga!!

 

Roman Ibarra

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