Opinión
Rosa Estaba: ¿Por qué las regionales?
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En enero de 2017, luego de negado el referéndum revocatorio contra el Presidente Maduro, publiqué un artículo en el que sugería descentralizar la lucha hacia la provincia para reavivar, de abajo hacia arriba, el escenario que condujo a la aplastante victoria del 6 de diciembre de 2015. ¡Las regionales, como las parlamentarias, son elecciones en las que concurrieron candidatos sembrados en cada una de las entidades federales!

Retomemos la estrategia de una salida pacífica, constitucional y electoral, no obstante la más inhumana etapa iniciada desde la instalación de la espuria Asamblea Comunal Constituyente, con la que se consumó la continua ruptura del hilo constitucional impuesta por el Tribunal Supremo de Justicia y el Ejecutivo Nacional. Todavía es factible si nos sometemos a una reflexión profunda.

Reflexionemos en torno a dos preguntas gruesas. ¿Por qué no ha colapsado un régimen después de más de 100 días de masivas y contundentes protestas de calle, más de un centenar de muertos y un escandaloso cúmulo de perseguidos y de presos políticos sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes? ¿Por qué se sostiene a pesar del sistemático y manifiesto rechazo popular, las resistencias de buena parte de la comunidad internacional y la cada vez más aguda e ingobernable crisis económica, social y política?

Creemos que hace falta superar la participación “aluvional”, descartar atajos y ofertas engañosas y deslindarse de la violencia desalentadora de las mayorías contestatarias, no sólo la guarimbera sino la derivada de la desigual confrontación con los cuerpos represivos del Estado. En su defecto, se impone actuar con más astucia y cumplir con el mandato votado el 16 de julio por más de 7 millones de ciudadanos: “…proceder a la renovación de los poderes públicos de acuerdo a lo establecido en la Constitución y a la realización de elecciones libres y transparentes…”, léase los gobernadores en su carácter de jefes de los ejecutivos de los poderes públicos regionales o estadales.

Planificar acciones multiplicadoras

Las regionales surgen como una oportunidad para ofrecerle al movimiento opositor focos de lucha precisos, tangibles y alrededor de los cuales se han de planificar acciones multiplicadoras, tales como:

-donde no haya consenso, realizar sendas elecciones primarias, con el apoyo de la sociedad civil en sustitución del CNE

-a partir de agendas propias, sincronizar a los partidos políticos con otros y con la sociedad civil (organismos empresariales, gremios, instituciones educativas y diversidad de asambleas de ciudadanos)

-formar un ejército de testigos electorales entrenados para defender y consolidar los votos

-preparar campañas que trasciendan la denuncia sobre la devastación a la que ha sido sometida la respectiva entidad federal, para abarcar propuestas concretas dirigidas la atención de la crisis social de hambre, desabastecimiento y carencias de toda índole y a la reconstrucción de lo desmantelado: infraestructuras, servicios y aparato productivo

– poner especial énfasis en la defensa de la gobernación y la asamblea legislativa ante la preconizada arremetida de eliminarlas o vaciarlas de su fundamental e histórico rol de indispensables instancias de eslabón intermedio entre el poder local y el nacional.

Organizarnos y dibujar una Venezuela con futuro

En fin, trabajando por las regionales, podemos organizarnos y dibujar una Venezuela con futuro. Como antecedente, se impone repudiar y desnudar al ahora retomado Plan de la Patria 2013-2019, en tanto que propuesta fraudulenta, anti-democrática, a-histórica, llena de objetivos y pronósticos divorciados de la realidad y que insiste en el ya probadamente fracasado Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, hoy llamado Estado Comunal pregonado como alternativa al “…destructivo y salvaje capitalismo”.

Multiplicando exponencialmente los focos de movilización social, hasta podríamos abrir las compuertas a una satisfactoria negociación que garantice la limpia y participativa materialización de unos comicios muy prometedores, incluyendo los municipales y el presidencial. El cuento sería otro de haber empezado el año 2016, con una iniciativa descentralizadora propulsada con la fuerza del arrollador triunfo de las parlamentarias de diciembre de 2015. Pero, nunca es tarde si apilamos sabiduría para aprender de las caídas.

Rosa M. Estaba

14 Julio 2017

Dossier 33

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