Opinión
Rosa Estaba: ¿Se nos olvidó el auto-suicidio del Paro Petrolero de 2002-2003?
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El Paro Petrolero de 2002-2003 le puso en bandeja de plata al presidente Hugo Chávez la posibilidad de iniciar la severa guerra contra el sector privado que, hoy, casi dos décadas después, la continúa profundizando su sucesor. Conocido también como Paro Nacional o Huelga General, se inició en diciembre de 2002 con la paralización general e indefinida de las actividades laborales y económicas, que promovió la patronal empresarial, FEDECÁMARAS, con el apoyo de la directiva y la nómina mayor de la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), los partidos de oposición coaligados en la Coordinadora Democrática, la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) e, incluso, medios de comunicación privados de prensa, radio y televisión. Luego de la recuperación de la estatal petrolera, lograda con el apoyo de empleados y simpatizantes que no se unieron al paro, el 3 de febrero de 2003, es suspendido, discretamente y tras la ola de apertura de negocios, desde industriales hasta comerciales.

No tardaron en aparecer sus efectos en el desabastecimiento y la escasez de alimentos y gasolina y en notables aumentos en los índices de desempleo y buhonería. Aparte de la quiebra de empresas y tiendas, las que lograron evitar el cierre definitivo de sus puertas, tuvieron que tomar medidas nocivas, como los recortes de horario y la reducción de personal.

Lejos de retractarse, Chávez aprovechó la coyuntura para despedir a casi la mitad de los trabajadores de PDVSA, decretar el perverso mecanismo de control de cambio y avanzar en su proyecto. A partir de entonces, inició el montaje del despilfarrador Estado Socialista, con la creación de Las Misiones, la milagrosa política asistencialista sustentada en los programas sociales especiales que se vendieron como la fórmula para cubrir necesidades básicas: salud, educación, vivienda, seguridad alimentaria y capacitación laboral. A partir de entonces, comenzó en firme el proceso de redefinición del modelo de desarrollo con base en lo contenido cuatro años más tarde en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013, la primera plataforma formal para la construcción del Socialismo del Siglo XXI, es decir, para transformar las relaciones de producción, las formas de propiedad y la articulación productiva vinculada con diversas formas de organización políticas y sociales.

Hoy, a consecuencia de la grave crisis política derivada del asalto a la Asamblea Nacional, la ya crónica crisis económica y social se acentúa, sin que haya alguna muestra de preocupación. Por el contrario, en paralelo a las masivas, constantes y generalizadas protestas de calle, el régimen indiferente no escatima en convocar concentraciones y marchas de apoyo que coadyuvan a la parálisis de la vida cotidiana.

Ante tal provocación, es fácil olvidar el auto-suicidio del Paro Petrolero de 2002-2003 y caer en la coartada. Una Gran Huelga Nacional podría ayudar al presidente Maduro a terminar de destruir el mercado, los empresarios y un impredecible número de puestos de trabajo. Un error podría generar desconcierto, desvirtuar la lucha y torcer el péndulo de las mayorías y las minorías, que suelen ser sorpresivamente fluctuantes.

Dossier 33

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