Opinión
San Picure si tiene dolientes.
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Transcurre una tarde calurosa en Valle de la Pascua, al ritmo del arpa y con unas cervezas se celebraban unos quince años, cuando unos hombres armados llegan a la casa en unas camionetas último modelo robadas;  entran y matan a 5 personas incluyendo la cumpleañera.

En la lista de crímenes cometidos por alias  “El Picure”  encontramos: policías y militares asesinados, secuestros, robos, trafico de drogas, extorción, posesión de armas de guerra, ataque a sedes policiales, cobro de vacuna a comerciantes, asociación para delinquir, llego a la lista de los más buscados del país, conocido, temido y perseguido se convirtió en uno de los referentes del “pranato” en Venezuela, con una fuerte presencia en redes sociales se convirtió en un ícono social.

Su estilo delincuencial moldeo un nuevo tipo de delincuente que con un “pequeño” pero sanguinario ejercito de aproximadamente 3.000 hombres armados logro controlar una parte del territorio nacional, dejando por varios años en ridículo a las fuerzas policiales y militares pues logro penetrar sus estructuras internas y manejar información privilegiada que le permitieron evadir en varias ocasiones los infructuosos intentos de las autoridades.

Los pranecitos de Iris

Es altamente conocidos por la opinión pública nacional que los penales se convirtieron en los centros de operaciones de los Pranes, que tienen una estructura y organización delincuenciales que controlan parte del territorio y todo esto bajo la mirada complaciente de la Ministra de Asuntos penitenciarios.

Surgen varias preguntas, ¿Por qué los protegen?, ¿Quién les de las armas?, ¿Quién permite sus comunicaciones?, ¿Quién es el encargado de velar por el cumplimiento de la ley en estos recintos?, todas estas interrogantes apuntan sin duda a la gran responsable de la ejecución de las políticas públicas en esta área la Ministra Iris Valera.

Desde la creación de este ministerio hemos visto y conocido espacios como la discoteca Tokio en la cárcel de Tocoron, el club recreacional de la cárcel de San Antonio en Margarita, que cuenta con piscinas, mercado, cajero, restaurant y punto de encuentro para venta, rescate de carros, pago de vacunas y entrega de secuestrados. Pero en revolución pareciera no importar que el Estado pierda estos espacios de poder, pues estas organizaciones que han sembrado terror nacional son un mecanismo de control social.

Los derechos fundamentales del Picure

A “El Picure”  le gustaba marcar sus víctimas con 50 disparos, sus sanguinarias acciones lo llevaron a tener seguidores en otras mega bandas que controlan espacios importante de la ciudad de Caracas, como Lucifer a quien las fuerzas policiales le tienen que pedir permiso para entrar en sus zonas de influencia y mantienen en toque de queda a una de las parroquias más grandes de la ciudad capital que colinda con el fuerte militar más importante del país.

Los padres de la teoría del Estado fallido o fracasado, consideran que un Estado comienza a disolverse cuando su aparato militar policial pierde el dominio de las áreas fronterizas. Pero como podemos considerar que estamos en una sociedad en metástasis pues la enfermedad paso las fronteras y llego a la ciudad capital para el asombro de propios y extraños que repiten sin cesar “Yo no creo que llegue a pasar” y pasó.

Y es que el Estado revolucionario fallo desde el mismo momento que impulso con una política blanda que defendía a los “Buenandros” que se arrepentían de todos los males, dándoles control de las denominadas zonas de paz.

Y ahora altos defensores revolucionarios pretenden arremeter contra los funcionarios que actuaron en el operativo policial que llevo a la captura y muerte de este criminal,  investigándolos por violación de derechos humanos, dándole un golpe moral y “revolucionario” a la actuación decidida de estos funcionarios militares.

Cualquier sociedad puede retroceder, y el caso de Venezuela es un duro ejemplo de cómo siempre es posible estar peor,  pero cada vez es más difícil para las autocracias y seudorevolucionarios sostenerse.  La sociedad abierta se impuso al fascismo, al comunismo y ahora en nuestro país avanza sobre las  nuevas amenazas conocidas como el pranato que trae la herencia revolucionaria, por  fortuna, muchas experiencias en el mundo, demuestran que si hay una voluntad firme del liderazgo democrático y las fuerzas armadas para recuperar el país para la civilización y arrebatarlo a la barbarie, triunfará la civilización.

No podemos permitir que la barbarie se apoderé de nuestra sociedad y debemos en nombre de la tolerancias dar una firme respuesta a estos delincuentes que sus acciones han dominado gran parte del país, es necesario respaldar las iniciativas que permitan controlar las desbordada acción de estas megabandas.

@chuogonzalez

Jesús Rafael González

Venezolano, Politólogo UCV, Profesor EEPA-UCV, Especialista en Gobernabilidad y Gerencia Política, Consultor Independiente.
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