Opinión
TERMINÓ EL DILEMA
Opinión

La oposición no presentará candidato unitario en las elecciones que las indignas rectoras del CNE diseñaron a la medida de las necesidades de este gobierno despótico. Por supuesto, esa decisión asumida por los partidos más importantes de la MUD, no impedirá que se inscriban candidatos que pretendan arrogarse la representación del rechazo que expresa la mayoría del país hacia Maduro y sus secuaces.

Aunque muchos, entre quienes me cuento, habrían preferido la participación; hay que reconocer que, bajo las condiciones impuestas por el gobierno, particularmente el adelanto y la compresión arbitraria de los lapsos electorales, resultaba materialmente imposible llevar adelante un proceso eficiente para recomponer la unidad de la oposición y seleccionar al líder que hubiera rivalizado con el esperpento que tiraniza a Venezuela.

La decisión de asumir la abstención activa como estrategia frente a este amañado proceso electoral, abre escenarios de alta incertidumbre para la oposición. En primer lugar porque resulta contra intuitiva frente a la idea, genéticamente sembrada, que asocia democrática con participación electoral. Segundo, porque esteriliza lo más desarrollado -las rutinas electorales- del saber hacer de las maquinarias partidistas. Y tercero, porque ¿cómo se come eso de la abstención activa?

Muchos analistas han destacado que las convicciones y reflejos democráticos de la sociedad venezolana son, paradójicamente, su fortaleza y su debilidad frente al chavismo. Son fortaleza porque constituyen una suerte coraza, de muro de contención, que ha impedido la concreción de las pretensiones totalitarias del “socialismo del s. XXI”. Son debilidad porque dificultan el diseño y la implementación de estrategias para enfrentar a un oponente NO democrático.

Conducir exitosamente la estrategia de la abstención activa supone que seremos capaces de articular acciones y medios no violentos, y con legitimidad democrática, para desmontar la mascarada electoral con la que Maduro pretende atornillarse en la presidencia de Venezuela. Hará falta mucho coraje cívico, mucha sensatez y, sobre todo, mucha inteligencia creativa. La tarea es difícil, pero soy de la partida.

https://manuelnarvaez.wordpress.com/2018/02/21/termino-el-dilema/

Manuel Narvaez

71 Artículos