Opinión
TIBISAY, LA TRAMPA SALE
Opinión

Por: Román Ibarra

@romanibarra

Para: Diario 2001

Desde el mismo momento en que Nicolás Maduro presentó su propuesta de asamblea nacional constituyente comunal, todo el país sensato (políticos; académicos; universidades; colegios profesionales, y hasta la sociedad civil) lo rechazó por cuanto violaba abierta y descaradamente los términos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Con su propuesta de ANC, se violaron los dispositivos constitucionales en cuanto a la forma en que se convoca una constituyente, la consulta popular obligatoria previa y posterior; el voto universal, directo y secreto; el principio de la soberanía popular, entre otros dispositivos de importancia capital para el desarrollo de la vida ciudadana dentro de un régimen democrático.

Hecho por Maduro, ni modo, era evidentemente una trampa como todas a las que nos tiene acostumbrados; un presidente que actúa siempre intentando sacar ventaja, y no como un estadista que aspira el bienestar de la población, y trabaja para ello. No, con Maduro, todo es una jugarreta, un engaño.

Se hizo cómplice Tibisay, junto al conjunto de las militantes del PSUV que la acompañan en el directorio del CNE (Tania D´ Amelio, Socorro Hernández, y Sandra Oblitas), en llevar adelante el fraude de Maduro.

Si a ello le agregamos los delitos cometidos para asesinar el RR en 2016 con unos jueces penales incompetentes, violando el derecho al voto, y la pérdida de las vidas de más de 100 venezolanos, producto de las manifestaciones para reclamar su escamoteo para la realización de los procesos electorales marcados en la Constitución, podríamos estar hablando de la comisión de delitos de lesa humanidad, que no prescriben y son reclamables a perpetuidad.

La oposición hizo la consulta popular prevista en el art. 70 de la Constitución el 16 de julio, y Tibisay  dijo que era ilegal. Le dolieron los más de 7.6 millones de venezolanos que votamos ese día, pero continuó en su trapacería para complacer a Maduro, quien finalmente el día 30 de julio hizo su constituyente chimba, en la que nadie votó porque las calles y centros estuvieron vacíos como todo el mundo observó, y sin embargo como por arte de ¨magia¨, Tibisay le fabricó más de 8 millones de ¨votos¨ a su jefe para complacerlo.

Imposible de creer para nadie, habida cuenta de que en 2015 el pueblo los barrió, otorgándole 2/3 de la población electoral a la oposición, como para que dos años más tarde, en medio de la más aguda crisis social y económica del país por culpa de Maduro, ese mismo pueblo le vaya a favorecer con tan alta cantidad de votos. Pero lo más dramático para demostrar el fraude denunciado, no sólo por la oposición venezolana, sino por todos los gobiernos y parlamentos democráticos del mundo occidental, ha sido la declaración del Director Ejecutivo de la empresa Smarmatic, quien advirtió que las cifras anunciadas por Tibisay Lucena acerca de la elección de la constituyente, son falsas; que fueron manipuladas.

Estamos pues, ante la demostración de la estafa más grande realizada en materia electoral en América Latina, y su autora tiene nombre y apellido: Tibisay Lucena. En un país serio, en el que hubiera separación e independencia de poderes, esta ¨señora¨ ya debería estar siendo enjuiciada, y encarcelada por la violación de derechos fundamentales.

Pero no, tenemos que seguir luchando para desmontar paso a paso, este sistema comunista y criminal que se solaza en la destrucción del país y sus instituciones. Un régimen que solo se sostiene en la punta de los fusiles de una claque militar que también se prestó para la ignominia. Fuera Satanás!!

Roman Ibarra

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