Opinión
¿Tiene sentido hablar mal de la gente?
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Permítame compartir con ustedes, una historia real de San Felipe Neri, quien en sus tiempos de sacerdote era una persona con gran sentido común. Trataba a sus penitentes de una manera muy práctica.
Una señora tenía la costumbre de irse a confesar donde él y casi siempre tenía el mismo cuento que decir: el de calumniar a sus vecinos.

En una oportunidad, la señora acudió al confesionario con la repetida historia, sin ninguna rectificación a su errada conducta; seguía hablando muy mal de todos sus vecinos. Por ello, san Felipe, le dijo:
“De penitencia vas a ir al mercado, compras un pollo y me lo traes a mí. En el camino del mercado hasta la iglesia lo vas desplumando, botando las plumas en las calles conforme caminas”.
La señora pensó que ésta era una penitencia rara, pero deseando recibir la absolución, hizo conforme se le había indicado. Ella compro el pollo en el mercado y en la ruta a la iglesia, venia desplumando el pollo y esparciendo las plumas, hasta llegar hasta encontrase con san Felipe.
“Bueno, Padre, he completado mi penitencia”. Y le mostró el pollo desplumado.
“Oh, de ningún modo la has completado –le dijo el santo. Ahora regresarás al mercado y en el camino recoges todas las plumas y las pones en una bolsa. Entonces regresas donde mí con la bolsa”.
“¡Pero eso es imposible! –lloró la señora–, ¡esas plumas deben de estar ahora por toda la ciudad!”.
“Es cierto –replicó el santo–, pero tienes aún menor oportunidad de recoger todos los cuentos que has dicho sobre tus vecinos”.
Interesante ¿no es cierto?

Cuantos de nosotros “disfrutamos” haciendo comentarios negativos de quienes nos rodean. El rumor, los chismes, las llamadas “bolas” y en general la maledicencia es una perversa y muy negativa costumbre en Venezuela. Lastimosamente, ello debemos corregir, muchos de nosotros perdemos mucho tiempo en nuestras vidas, comentando negativamente sobre otros, sobre gente que nos rodea, compañeros de trabajo, vecinos, amigos o cualquier persona con la cual tengamos alguna relación. Incluso, hasta hacemos comentarios poco edificantes de gente que no conocemos.

Está demostrado que nuestra lengua tienen enorme impacto en nuestro cerebro y lo que decimos suele marcar y condicionar nuestras vidas. Hacer negativos comentarios sobre otros nos “envuelve” en el círculo de la mediocridad, la negatividad, la tristeza, melancolía y los sentimientos negativos que nos empobrecen y alejan de la felicidad y prosperidad

Debemos dedicar toda, absolutamente toda, nuestra energía y vitalidad en las cosas edificantes, nutritivas, estimulantes, positivas, enaltecedoras y que nos lleven por la senda de la salud, productividad y felicidad.

Los invito a combatir esos rumores, chismes y todo tipo de comentarios negativos sobre otras personas. Cada vez que alguien se nos acerque con esa actitud e intentando hacernos “chismes” malsanos sobre cualquier otra persona, debemos rechazarlos enfáticamente y negarnos a ser partícipes del círculo de la mediocridad y la perversidad. No permitamos que nuestro cerebro y el corazón se “contaminen” con las energías negativas, esas energías que nos enferman, nos debilitan, nos alejan de la alegría y la grata sensación de ser buenas personas y ciudadanos ejemplares

No a los rumores…..rechacemos los chismosos y maledicentes. Hagamos de nuestra lengua una aliada de nuestros éxitos, alegría y realizaciones personales. No repitamos el triste ejemplo de la señora de nuestra historia. Repartamos felicidad. De nosotros depende

Waldo Negron

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@Waldo_Negron
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