Opinión
Plan para rescatar Guayana
Opinión

 

Con visión de largo plazo la naciente democracia supo invertir en una alternativa no petrolera. Así se funda Santo Tomé de Guayana (actual Pto. Ordaz) y su complejo industrial. Hoy lloramos y añoramos su época dorada porque no supimos defenderlas. Para hacer un diagnóstico de los restos industriales que sobrevivieron la prolongada ola de destrucción revolucionaria y determinar el posible futuro y la eventual supervivencia de las Industrias Básicas de Guayana (IBG) se requieren conocimientos, objetividad y experiencia técnica. Me refiero explícitamente a que deben ordenarse dos auditorías, la primera en recursos humanos, que informe el estado de los contratos colectivos, los verdaderos sindicatos y cuantos obreros y gerentes están preparados para trabajar en realidad. Una segunda de especialistas en capacidades  operativas de las cadenas productivas: HIERRO – BRIQUETAS y ACERO, BAUXITA – ALÚMINA y ALUMINIO, ORO, y otros minerales no ferrosos, también MADERA boscosa. Se requiere un informe detallado del estado del desarrollo hidroeléctrico del bajo Caroní y sus líneas de distribución. Un verdadero inventario técnico que sea el soporte del Plan de Rescate de las IBG, claro, si así lo determinara el estudio, ya que corremos con la posibilidad cierta de que gran parte sea ya solo chatarra industrial. Lo habíamos advertido.

 

El Plan Macabro

 

Ejecutaron el plan de destrucción nacional, capítulo Guayana con la finura de un relojero suizo. Lo hicieron los DIRECTIVOS con la complicidad de falsos sindicatos comprometidos con el régimen y la de  profesionales y técnicos bien entrenados por años que ofrecieron sus conocimientos para devastar sus líneas de producción. Así beneficiaron por triple partida, la importación de productos  terminados, la malversación del presupuesto de inversiones operativas y el saqueo de productos semi-elaborados, mientras engrosaban las nominas para satisfacer el populismo rojo. El balance de las IBG es que producen apenas 30% de su capacidad instalada, con el triple del personal. Hay que  investigar el funcionamiento de las oficinas internacionales, listar contratos de obras y servicios, órdenes de pago y cartas de crédito de importaciones y exportaciones, pagos de fletes aéreos, fluviales, marítimos  y terrestres, en bolívares y en divisas, para verificar si se ejecutaron con el debido finiquito de la Contraloría General República. También pedir a los bancos las cuentas de las IBG, sus movimientos, los nombres de esas empresas beneficiarias y de sus directivos, así como sus respectivos ISLR, a ver qué se recupera si no cumplieron. No es trabajo menudo pero es lo que hay que hacer.

 

Ave fénix del Sur

 

En 1998 las Industrias Básicas de Guayana tenían 33 mil trabajadores directos y generaban 70 mil indirectos. Ferrominera del Orinoco producía 20 millones de Tm de hierro y se exportaban 5 millones para Europa y Japón.  Sidor producía 3.5 millones de Tm de acero liquido, suficientes cabillas, alambrón, planchones, bobinas y tubos con costura para abastecer el mercado nacional y exportaciones a Colombia que incluían electricidad. Bauxiven producía 2 millones de TM de bauxita, alúmina suficiente para abastecer a Venalum y Alcasa con sus más de 700 mil Tm de aluminio. Las empresas tenían socios  internacionales y exportaban tubos y bateas, en fin, las chimeneas echaban humo, en los puertos había barcos y en los patios inventarios. Salían gandolas  carga -ancha para toda Venezuela con productos de la entrañas del Estado Bolívar. Al BCV llegaba el oro no monetario de Minerven. Con todo eso acabó la revolución.

Hay que preparar de inmediato el Plan Guayana 2020, que se va a necesitar pronto.

 

Ex-sidorista, ex- ferrominero

Presidente de la Fundación Leopoldo Sucre Figarella

Manuel Carrillo De León

Venezolano observador.
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