Opinión
Venezuela: una guerra económica perdida por @chuogonzalez
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En las peores condiciones sociales y económicas llega Maduro nuevamente a la presidencia ante la inacción de una oposición llena de errores, pero esta presidencia no es normal, está bajo la amenaza latente de un posible alzamiento militar (Historia repetida en todo el continente), por eso ha intentado poner candado a un posible alzamiento con un incremento del 2400% a los militares de sueldo en lo que va de año.

Maduro escogió la consolidación del proyecto como su meta principal y le importa poco la situación social y política, pues todas sus medidas tienen a profundizar el malestar social que ha llevado a cerca de cuatro millones de compatriotas al exilio.  Desde un punto de vista racional parece incomprensible que con una pobreza de más 8 de cada 10 venezolanos, un sueldo mínimo de 1,6 $ mensual, se mantenga en nuestro sistema político un grado de inestabilidad manejable para el gobierno. Una población a la expectativa que depositaba muchas esperanzas en la posibilidad de un cambio, perdió su ilusión de manera acelerada por una dirigencia perdida y sin respuesta.

La dirigencia política de ambos bandos defraudó en buena medida tales expectativas: Por un lado Maduro, si bien logró consolidar temporalmente su gobierno, su política económica resultó en definitiva desastrosa, lo que profundizará la crisis del país hasta un punto realmente inconcebible, y este año lograremos el record de tener la inflación histórica más grande del continente.  Y por la otra, una oposición silente, sin respuesta ante la crisis, dividida y sin claros cambios en el corto plazo, son la expresión del desinterés de los ciudadanos en la política.

Maduro el principal responsable, tienen varios años aplicando una receta totalmente inconveniente para enfrentar la crisis, llevando así a Venezuela a  una hiperinflación que sólo puede compararse con la que, en tiempos de guerra o de inmediata postguerra, tuvieron Alemania, Austria, Hungría o Polonia.

¿Cómo acabar con la economía de un país petrolero?

Ya la experiencia latinoamericana habla dos aspectos fundamentales pueden resumirse las equivocaciones de los gobierno de corte populista: en su manejo de las cuentas fiscales y en la política cambiaria que adoptan como parte del paquete de medidas económicas. Ambas líneas de acción resultaron decisivas para que toda la situación económica de los países se escapase de las manos.

Desde el año 2013 el gasto fiscal aumentó bruscamente con la campaña electoral posterior a la muerte de Chávez, el despilfarro continuó desde los mismos inicios de la nueva administración, mientras los ingresos, paralelamente, acusaban un fuerte deterioro producto de la caída de los precios del petróleo. Si descontamos los efectos de la inflación, ya bastante elevada para el momento, y medimos las magnitudes en términos reales, el valor de la moneda a la tasa de cambio paralelo para enero del 2013 era de 18,5 Bs/$ y para Junio del 2018 supera los tres millones.

Semejante desequilibrio, se va a mantener en los siguientes años si no existe una rectificación urgente, resultaba totalmente inmanejable someter a la economía en su conjunto a una tensión que es incapaz de soportar, con el efecto inmediato en los deterioros de las condiciones de vida del venezolano y un aumento de la pobreza extrema.

Los motivos de este acelerado aumento del gasto público deben buscarse, como es obvio, en la esfera de lo político. Y es que todos los populistas han tendido el mismo rumbo, queriendo respetar los compromisos con los partidos de izquierda y los seguidores, impulsan aumentos generales de sueldos por decreto, implantando la indexación salarial progresiva, congelación de precios, aumentó el número de empleados del estado.

Uno de los puntos de la receta incluye el paquete de medidas especiales: el ataque a la propiedad privada, las expropiaciones y la cogestión, con participación obrera, en los directorios de las empresas, los resultados han sido devastadores, hoy en Venezuela todas las empresas expropiadas  están quebradas.

Un gobierno sensato estaría preguntando ¿cómo aumentar el caudal de divisas disponible?, ¿cómo para la hiperinflación?, ¿Cómo mejorar el nivel de vida del venezolano?. Pero no se ve un cambio de rumbo y el resultado, de los últimos días  ha sido mucho más devastador, la aparición de un mercado paralelo múltiple de divisas, el aumento del déficit fiscal y, en definitiva, la emergencia de una incontrolable inflación ante la inacción del gobierno.

¿Cómo distorsionar deliberadamente la economía?

La escasez de divisas, por otra parte, hizo que la cotización del dólar en el mercado paralelo aumente sin pausa, las personas no se atreven a depositar sus recursos en el sistema bancario nacional, que paga tasas muy por debajo de la inflación. En síntesis, la presión por adquirir billetes norteamericanos se está extendiendo a sectores cada vez más amplios de la población, al punto que gradualmente todos quieren poseer dólares para protegerse de la inflación y la demanda de la divisa aumentaba sin control, ante la desconfianza en la política económica del gobierno.

La progresión del precio del dólar, durante los últimos meses, es fiel reflejo de lo que venimos exponiendo: éste se cotizaba, en el mercado paralelo para junio del 2017 a 8200 Bs/$ un años después y 37.804% de aumento el dólar a junio del 2018 se cotiza a 3.347.298 Bs/$, pero con un agravante la percepción de colapso posterior a la victoria de Maduro el 20 de Mayo, trajo una aceleración del valor del dólar y en los últimos dos meses aumento 2.217.000 bolívares, en promedio diario de 133.020, lo que puede considerarse un nuevo record para la revolución bolivariana.

Ahora en un intento de conseguir dólares, el gobierno intenta tomar control de las remesas, ya que se estima que cerca del 14% de la población está recibiendo ayudas de familiares en el exterior, llevando a una máxima devaluación del valor del bolívar de 2.291% en un día.

Año Mes $ Oficial Dicom $ Paralelo $ Remesa
2017 Junio 2.010 8.200  
2018 Junio 96.000 3.347.297 2.200.000

Barclays prevé que el tipo de cambio oficial concluirá 2018 en 843.308 bolívares por dólar; y 2019, en un insólito nivel de 18.584.626.068 bolívares por dólar. La empresa de servicios financieros también espera que el país experimente una contracción económica de 18,7% durante este año, y de 5,0% durante el próximo. El producto interno bruto (PIB) petrolero descendería 41,0% y 38,0% en 2018 y 2019, respectivamente; el PIB no petrolero; 15,6% y 2,3%; y el consumo, 18,3% y 1,5%. Tendrá así el record del gobierno populista de Nicolás Maduro de ser el causante del la pérdida de más del 60% del PIB en tan solo una gestión presidencial.

La respuesta populista a estas escaladas siempre han sido defensiva: siempre se actuó con retraso, implementando uno tras otro de varios “planes económicos” que sólo consistían en elevar los precios de algunos artículos, devaluar la moneda y, casi siempre, fijar nuevas restricciones que sólo agravaban la situación. Las devaluaciones sólo servían para ajustar con retardo unos precios que ya, en el mercado abierto, habían alcanzado valores muchas veces mayores, por lo que no servían siquiera para paliar la crisis. La brecha que mantiene el dólar oficial, por otra parte, contribuye a agravar una situación donde el gobierno no posee divisas, por lo que no podía cumplir entonces ni con sus compromisos internacionales ni con el abastecimiento del mercado local ahora precariamente abastecido por los CLAP.

La receta también incluye a declarar,  una moratoria sobre los pagos de la deuda externa por los ataque internacionales y estamos en el caso venezolano a días de que esto suceda. A ésta siguieran otras moratorias parciales hasta que de no cambiar se declare que el país no pagaría al exterior más que un pequeño porcentaje de sus exportaciones. Lo que llevará a la banca internacional y los organismos multilaterales suspendieron por completo el otorgamiento de nuevos préstamos. Y en esta fase terminal esta nuestra economía.

Esta más que demostrado en todas las experiencias que la política gradualista populista, de hacer pequeños ajustes en los precios pero sin atacar el déficit fiscal ni satisfacer las demandas del exterior, lleva a los gobierno a una paulatina pérdida de control sobre la situación económica y política del país. El dólar seguirá subiendo, y con éste la inflación, lo que provocará mayor malestar social que se extenderá progresivamente. Los precios aumentarán a una velocidad vertiginosa, como puede verse en el índice construido por la Asamblea Nacional ante la imposibilidad de tener datos oficiales.

Sin importar la fuente consultada, todas pronostican una caída aun mayor del poder adquisitivo, un aumento exponencial estima se estima que al cierre del 2018 la inflación podría llegar a  207.315%. Si como está comprobado la pobreza crece al ritmo de la inflación llegaremos el tope máximo este año.

 Entendimiento mínimo necesario.

El 100% de los casos de colapso económico producto de la implementación de políticas populistas probadamente fracasadas, terminaron en un programa estructural de reformas económicas, liberando la economía, respetando la propiedad privada y solicitando un programa de auxilio financiero a la comunidad internacional, pero para que esto sea posible la principal garantía es que exista un acuerdo entre la partes, por eso un punto de arranque debe ser una transición de nuestro modelo económico que mejore la angustiosa crisis social.

La urgencia comienza entonces por entendernos, ya que no es posible cambiar en camino cuando cada una de las partes pretende agarrar un atajo.Evitemos mayor daño y comencemos a impulsar en conjunto el necesario cambio económico..

Jesús Rafael González

Venezolano, Politólogo UCV, Profesor EEPA-UCV, Especialista en Gobernabilidad y Gerencia Política, Consultor Independiente.
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