Opinión
Victorias invisibles, por Simón García
Opinión

Las jornadas que durante más de 4 meses expresaron el rechazo, mayoritario y contundente, a la dictadura fueron una extraordinaria victoria. Ellas demostraron: 1. Que el Estado autoritario no puede doblegar a la sociedad democrática. Podrá contenerla y debitarla, pero no transformarla en una masa de siervos sumisos. 2. La dimensión impresionante que alcanzó la lucha. Puede citarse que sobrepasó al total de huelguistas que iniciaron la revolución rusa en 1905, que en su conjunto llegaron a ser 2 millones 800 mil en un país de 133 millones de habitantes. 3. El plebiscito del 16j y las dos huelgas cívicas que lo continuaron activaron la presión internacional. 4. Se conformó una vanguardia política y social formada por diputados, jóvenes y dirigentes de distinta procedencia. 5. El alto nivel de conciencia democrática de la población y la disposición a defender derechos constitucionales que el régimen se empeña en arrebatar, incluso a sus seguidores.

La base objetiva de la protesta fue el desconocimiento gubernamental de la Constitución y la democracia, junto a los efectos de la destrucción de la economía y sus consecuencias en el deterioro insoportable de la vida. La gestión de Maduro y su cúpula profundizan hoy estos daños al país.

La interrogante que hemos debido respondernos, especialmente la MUD, es por qué esa ola de victorias generó, después del 30j, una sensación de derrota. No lo abordamos y urgidos de continuar la resistencia en todos los terrenos pasamos al escenario electoral sin explicaciones. Quedó el hecho real de que una parte del país en protesta y una parte de sus líderes alentaron objetivos que

no se podían conseguir con la política y el discurso con el que fueron abordados: no salimos de Maduro, no hubo fractura militar y se instaló la fraudulenta ANC.

El movimiento se debe a sí mismo el debate sobre los resultados positivos obtenidos y las lecciones aprendidas. Los modos indispensables para abordar constructivamente cómo diversificar la lucha, hacerla más eficaz y obtener saldos organizativos y de ampliación de la Unidad han sido descuidados.

Sea cual sea la modalidad de la lucha hay que mantener la vinculación entre las necesidades cotidianas y el rechazo al gobierno que ocasiona el empobrecimiento, el hambre, la quiebra de servicios públicos y el default para recomponer al país. La lucha por mejoras para la gente es indivisible de la lucha por la libertad, en particular cuando el régimen usa las calamidades sociales como un infame mecanismo de control.

Fortalecer la unidad exige defenderla con sentido crítico. No repetir nuevos errores que permitan contradicciones entre el pensamiento extremista y la naturaleza democrática, constitucional, pacífica y electoral de la estrategia correcta.

Nos toca derrotar al ventajismo, las persecuciones, los intentos de fraude y demostrar, en el terreno de los votos, que quienes dieron su vida y la arriesgaron con abnegación, no lo hicieron en vano.

@garciasim

Sofia Torres

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