Opinión
Viviendo nuestras propias complejidades, por Doriam González
Opinión

A partir del 16J se han dado múltiples interpretaciones del “mandato” de los venezolanos en la consulta popular, las fragmentaciones de la opinión pública a partir de este tema son muy amplias y son propias de las interpretaciones a conveniencia de los líderes políticos de oposición.

De consumarse la ANC el 30J seguramente se originará otro “mandato” popular con sus respectivas interpretaciones, fragmentaciones y todo tipo de consideraciones a conveniencia de los líderes de la construcción social y política que conocemos como chavismo.

En estos últimos 15 días y quién sabe por cuantos más la esfera pública se ha movido entre espejismos propios de las ansias totalitarias de los que pugnan por el poder político, cada uno tiene su receta mágica para sacar al país de su propia complejidad.

No se trata de un debate ideológico, eso quedó atrás hace un buen tiempo en nuestro país, se trata del poder por el poder, mientras el oficialismo cree, que el pueblo es el Estado, la oposición habla de los más pobres pero no se alinea con la protesta social. Es decir, la revolución es un pretexto retórico de muy poca eficacia y la oposición es un cúmulo de contradicciones entre la violencia y la política.

Ambos dependen de una negociación política medianamente seria y de cara al país para superar sus propias complejidades y evitar el fracaso del sistema político venezolano, aunque el gobierno intenté perpetuarse en el poder cometiendo crímenes de lesa humanidad progresivamente se quedará sin piso político para gobernar; por otro lado la coalición MUD no tiene la posibilidad cierta de convertirse en un gobierno paralelo y funcional. Así que no queda más remedio que negociar para concertar una salida a la crisis.

Aunque la sociedad está llena de matices parece que cada extremo solo ve la realidad en blancos y negros, así pues, trataremos de explicarlo en su lenguaje para que se entienda. O se entiende la “hora cero” como la hora de la negociación, que implica abandonar las posiciones irrestrictas para que pueda existir un mañana en la política, o asumen la “hora cero” como la hora de la violencia hasta que se salga completamente de control y la anarquía termine por arrasar incluso con ustedes mismos.

Corresponderá a cada quien asumir una postura con respecto de los distintos matices que deberíamos tener como sociedad, que vaya más allá de los discursos tremendistas y las estructuras mentales rígidas, tercas y en muchos casos irresponsables, para poder aprovechar el tiempo en la búsqueda de formas más flexibles de cara a la negociación basada en objetivos alcanzables y concretos. A través de pequeñas victorias podemos construir alternativas nacionales mucho más grandes y ambiciosas en medio de la crisis.

Por Doriam González
@doriam_gon

Sofia Torres

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