Opinión
…y el 16 de octubre, qué?
Opinión
Doy por hecho que el 15-O arrasaremos. Para los demócratas el resultado será ganancia y crecimiento categórico e indiscutible, mientras que para el gobierno, todo será pérdida y abismo.
Doy por hecho, que al igual que en las parlamentarias, las previsiones más moderadas, serán ampliamente superadas para alegría de unos -la mayoría- y para desconsuelo de otros…y no me refiero sólo a los oficialistas.
Dicho esto, me pongo en el 16 de Octubre
Amanecemos con miembros y testigos de Mesa ojerosos de cansancio, pero finalmente relajados porque cumplieron su pedacito de tarea: entregar el acta final con la que los ciudadanos-que no Tiby- validamos los resultados.
Con activistas de todos los colores agotados de explicar una y otra y otra vez, que se vota por la carita del candidato unitario y no por la manita de la Unidad y exhaustos de transportar electores desesperadamente reubicados a última hora para coartar su derecho al voto.
Electores fatigados de horas de cola en mesas que pasaron de 600 a 800 electores para poner a prueba su determinación.
Candidatos extenuados de asambleas y recorridos diarios a ritmo frenético sin respiro.
Y ese cuerpo inmenso, colosal y anónimo de voluntarios cuya jornada, todavía el 16, no habrá podido ir ni a descansar, ni a celebrar.
Amanecemos pues, el 16 de octubre con muchas gobernaciones en nuestras manos. Con mucha esperanza…
Uno entiende que por definición, una campaña conlleva promesa de obras y mejoras. Promesas que tenían que ser hechas. Que una campaña en Venezuela no es como en la Inglaterra de Churchill que no chistó cuando éste les dijo con toda crudeza “No puedo ofrecerles más que sangre, sudor y lágrimas” en vísperas de la II Guerra Mundial.  Ciertamente no somos la Inglaterra flemática de 1940, pero tampoco somos, ni podemos darnos el lujo de volver a ser, la Venezuela de los 80 y 90 que a fuerza del ” ta barato, dame dos”  hasta compró a un golpista creyendo que había obtenido una ganga.
Que una campaña comporta promesas, es cierto.
Que una campaña debe llevar una oferta, también.
Pero si hemos crecido como sociedad, si hemos dejado de ser adolescentes volubles y caprichosos, y si no ha sido vano el sufrimiento padecido por decisiones equivocadas, estamos obligados a ser finalmente políticamente adultos y no cándidos compradores de espejitos. Tenemos el ineludible deber de ser ciudadanos que, a partir del 16-O, no podemos esperar puentes reparados, ni hospitales dotados, ni escuelas operativas.
Los nuevos gobernadores, tenemos que estar muy claros, encontrarán, como le ocurrió a Capriles después de Diosdado, una gobernación desmantelada y deliberadamente destruida. Los gobernadores rojos salientes, mientras escribo esto, ya están destruyendo no solo las evidencias de su paso delincuencial, corrupto y nepotista. Están asegurándose que el nuevo gobernador que elegimos, no tenga como agarrar la gobernación para empezar. Y ocurrirá que esos nuevos gobernadores se sentirán urgidos a responder a la promesa electoral, lo cual está muy bien. La contraloría ciudadana debe dejar de ser palabra sobre papel. Pero cuando no puedan, porque es humanamente imposible corregir cuatro y  ocho años de daños y corruptelas en cada una de las 20 gobernaciones rojas, ensañarse en los nuevos gobernadores sería insensato…y de adolescente porfiado.
Si usted le creyó a los abstencionistas en 2005, entregó su fe ciega a Henry Ramos cuando le dijo que en 6 meses cambiarían al presidente, vitoreó confiado al piloto Oscar Perez y más atrás en la historia, le creyó a Chávez en el ’98, el problema no es de Henry, ni de Oscar, ni de Chávez. El problema es suyo. El problema es usted. Crecer duele, pero no mata.
El 15 de octubre es un paso. Un apretar el cerco a quienes usaron el poder durante dos décadas para enriquecerse avasallándonos y esclavizándonos.
Del 16-O en adelante el camino seguirá siendo tortuoso y difícil. No ocurrirá magia ni prodigios porque para volver a tener estados boyantes, productivos y prósperos habrá que reparar cuatro…ocho años de deterioro y daños.
El camino de la reconstrucción será largo y penoso. Salir de Maduro y sus gobernadores es un recodo en ese camino.
El Churchill de 1940 le habla a la Venezuela de 2017
“Me preguntáis ¿Cuál es nuestra aspiración? Puedo responder con una palabra: Victoria. Victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror, victoria por largo y duro que pueda ser su camino, porque sin victoria, no hay supervivencia”.
@olgak26
Octubre 2017

Olga Krnjajsky

4 Artículos
@olgak26
@olgak26v