Opinión
Y no me digas más mentiras….
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Luis Vicente León indicó que la inflación, estimada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el país, en 700%  “ya fue superada”. “La situación del Gobierno no está bien, pero ellos siguen ignorando lo que está sucediendo y pronto van a hacer que ese volcán estalle”.

Las recientes medidas y el nombramiento del “gurú  económico” español Alfredo Serrano como autoridad en materia de seguridad alimentaria, es solo una de las tantas alarmas que se prenden en nuestro futuro cercano. Ya el Andaluz da órdenes en Fuerte Tiuna y suma a los militares, que se montaron en el autobús que se desboca por la vía rápida al desastre.

En 1992, el estratega de la campaña de Clinton logró posicionar la frase “La economía

estúpido”, que condujo a la victoria demócrata, a pesar de los triunfos políticos de Bush, en la guerra del golfo y la privilegiada situación con el fin de la guerra fría. Nadie pensó que un joven gobernador de Arkansas ganaría. ¿Qué paso?, ¿cómo ganó Clinton?

La economía, ¡estúpido!

Las democracias como las dictaduras entran en crisis por razones económicas, la diferencia es que las últimas se rehúsan a las elecciones, sin embargo, en ambos casos son un excelente predictor del cambio político y los que las  ignoran suelen  perder poder como el que intenta retener el agua en la mano. Esto justifica el gran  viraje de China en plena recesión económica,la reorientación de la antigua URSS, la unificación de Alemania, la derrota del PRI en México, la caída de los regímenes autocráticos en América Latina. En todos los casos hay una explicación con un fuerte contenido práctico: los dirigentes no querían quedar como estúpidos, pero algunos sin duda lo son y lo confirman a través  de sus acciones.

En ocasiones los  gobiernos con “maquinaria de control institucional y social fuertes”; decidieron cambiar  o fueron cambiados, pues no aguantaban el deterioro, claro está, siempre se puede alterar el rumbo para algo peor o simplemente estacionarse en medio del caos y garantizar el desastre. En Argentina por ejemplo se resistieron a la transformación económica y al ritmo de una inflación creciente se dieron acciones políticas que lograron un récord de 5 presidentes en 4 años, entre 1999 y 2003.

Cuando la economía empieza a ir mal, los dictadores tienen aún sus armas para seguir, total lo que quieren es el poder y poco le importa la gente. Pero el arma más efectiva para quedar en el gobierno no es la represión. Hay  estudios recientes del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Berlín, que intentan comprobar que la legitimación de origen basada en temas como “la revolución”, utilizada como refuerzo y unificador ideológico, la cooptación de disidentes y una represión suave, funcionan más efectivamente que sacar los tanques a la calle. Y si son las tres combinadas, mejor que mejor, veamos a Cuba, Corea del Norte o Irán.

La represión no funciona

Las dificultades económicas son sólo una de las razones para las protestas y movilización social. Hay más, la violación de derechos humanos, la corrupción, las crisis humanitarias, la mentira repetida, el fraude electoral, la falta de independencia de los órganos del poder público. En definitiva, la economía siempre es un predictor casi que infalible para orientar el cambio, pero hay más.

Hay una relación entre dictadura y represión. Aunque en tiempos de bonanza económica,  la represión es innecesaria, con las crisis los dictadores recurren a ella para mantenerse, pero mientras más limitaciones de las libertades políticas, censura, acoso a la oposición, más razones para el cambio hay. Por eso tenemos que incluir como referente para la caída o cambio de un régimen dictatorial, el tema de las libertades, Pinochet y Pérez Jiménez son un claro ejemplo.

 

El gobierno venezolano habla de golpe y utiliza el esquema de la represión blanda que tanto  funciona en Cuba, intenta dividir a la oposición entre golpista y electoral, genera brechas y matrices de provecho para los guerreros del teclado que, sin pensarlo, tachan de  vendepatrias a los demócratas y le hacen el juego político a la cúpula roja. El chavismo compra apoyos y pretende ganar tiempo, pero olvida que el dinero, que tanto reparte, no vale  y los CLAP no alcanzan para cubrir tanta necesidad.

 

Por eso los ataques a Voluntad Popular, por eso polemizan con Henry Ramos,  por eso el control de medios de comunicación.Quieren mantener referentes revolucionarios, comprar y legitimar la represión. Los números revelan que ya nadie les cree.

 

La verdad es que la crisis económica y social no espera y el deterioro es muy acelerado. El PSUV minimiza la marcha del 1 de septiembre, todo el país la vio, los militares la fotografiaron y en los cuarteles ya Maduro y su círculo es materia de burla. Mientras buscan silenciar el cacerolazo de Nueva Esparta, donde un vecino sin saber le metió el remoquete de Becerro al mandatario nacional.

 

¡Becerro! una manera muy venezolana de llamar estúpido al mandatario, al que ya nadie le cree sus mentiras.

 

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Pol° Jesús Rafael González

@chuogonzalez

Jesús Rafael González

Venezolano, Politólogo UCV, Profesor EEPA-UCV, Especialista en Gobernabilidad y Gerencia Política, Consultor Independiente.
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