Opinión
Zamuro no cuida carne
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@yilales

Un estado de emergencia está para dictarse, generalmente, en caso de perturbación de la paz o del orden interno de un Estado, ya sea a consecuencia de catástrofes, brotes de enfermedades contagiosas, graves circunstancias políticas o civiles que afectan o impidan la vida normal del país. Eso es la regla en todas partes menos en Venezuela.

Cuando en 1999 ocurrió una catástrofe no decretaron la alerta; ahora que la calamidad es la ineptitud gubernamental, pretenden imponer a cal y canto, una emergencia por una supuesta guerra económica que han perdido en todos los frentes de batalla y amenazan con decretar una conmoción, como si ya no la viviésemos desde que se instauró el Socialismo del Siglo XXI.

Para ello a Nicolás Maduro se le ocurrió, en medio del desasosiego que debe ser que te tilden de cabra loca o aspirante a dictadorzuelo, que para afrontar la pérdida de popularidad, oponerse a ser desalojado por la puerta de atrás y que nadie sienta respeto por ti, se inventaría una agresión externa que cohesionara a los ciudadanos con ese esperpento militar que el mismo califica de bolivariano, socialista, antiimperialista, humanista y, profundamente, chavista.

Frente a la supuesta amenaza yanqui, que ojalá la enfrente mejor que a la guerra económica porque si no nos espera una capitulación más expedita que la de Saddam Husseim con su medio millón de combatientes y toda la chatarra rusa y china que poseía, Maduro ordenó realizar ejercicios militares en los que movilizó tanques, aviones, barcos y milicianos.

El Dúo Dinámico de la revolución

Es que uno se imagina a los gringos del cuerpo de marines y del ejército norteamericano, que es la amenaza anunciada por el Dúo Dinámico de la revolución: Maduro y Diosdado (el orden de los factores no altera el producto), apurados para poner pies en polvorosa cuando se les plante enfrente alguno de los robustos generales bolivarianos con botella de güisqui en mano y al mando de soldados famélicos o de unos combatientes, con un fusil al hombro, dignos de ser estudiados por la gerontología.

Asimismo Maduro jura que los pocos F-16 que quedan, los Sukhoi que no se han caído y los K8 chinos van a hacer huir a los 5 mil aviones de la Fuerza Aérea gringa y a las mil aeronaves desplegadas en los 10 portaviones en servicio o que las fragatas (que no han encallado) y los 2 submarinos (en uso desde 1976) son suficientes para hacer morder el polvo a 10 portaaviones, 22 cruceros, 62 destructores, 10 fragatas, 29 buques de desembarco anfibio y 72 submarinos nucleares.

Esa fuerza militar que se envalentona para atacar a ciudadanos pacíficos que ejercen la protesta, es la misma que le ha permitido al hampa gobernar Fuerte Tiuna, que le jura lealtad a Nicolás y que pretende actuar, entre bambalinas, como un partido militar.

En 1945 a Medina Angarita se le quedó vacío el Cuartel San Carlos; a Gallegos ya sabemos lo qué le pasó; a Pérez Jiménez lo idolatraban hasta que salió en la Vaca Sagrada; contra el otro Rómulo se alzaron en Carúpano, Barcelona y Puerto Cabello; con Carlos Andrés Pérez todos eran leales hasta que unos pocos dejaron de serlo (1992) y a Chávez lo desconocieron por irresponsable y majadero.

Estos son los mismos militares de donde salieron Alcalá Cordones y Rodríguez Torres, personajes en quienes Nicolás Maduro tenía plena confianza (hoy abducidos por extraterrestres) y no entiende que zamuro no cuida carne así sea de cabra, becerro o burro.

Llueve… pero escampa

Miguel Yilales

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