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Abastos Bicentenario: venta de alimentos se mantiene por terminal de cédula
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La nueva gerencia de Gran Abasto Bicentenario, situado en la avenida Libertador, informó a EL IMPULSO que no abrirán los domingos. La medida dispuesta hasta nuevo aviso se inició el pasado 21 de febrero. La decisión tiene carácter nacional y fue tomada por la alta gerencia.

Acerca de la reestructuración de toda la red de Abastos Bicentenario el gerente, quien prefirió reservar su identidad hasta no poseer información oficial, dijo que ayer comenzaron las reuniones en la capital para conocer de qué manera el establecimiento se convertirá en centros de distribución de alimentos en las comunidades.
“Tenemos que esperar las directrices, actualmente, trabajamos de manera normal. La venta de alimentos se mantiene por el terminal de la cédula”, dijo el encargado, quien se presentó como abogado proveniente de Caracas y con una semana en el cargo.

“Seguimos expendiendo los productos regulados de manera normal. La gente hace cola desde las 5:00 a.m. y nosotros abrimos a las 7:00 a.m. Todos los días están llegando alimentos. Unas 8.000 personas de Lara y otras regiones aledañas se abastecen diariamente”.

Aseguró que en el abasto no hay restricciones de ningún tipo.

“Todo lo que llega se vende. Es falso que los militares compren primero, lo hacen al final de la jornada”.

Supuestamente, a partir de la reestructuración de Gran Abasto Bicentenario la venta de alimentos será a través de las comunidades organizadas, por lo cual se entrevistó a Lays Gómez, integrante del Consejo Popular de Abastecimiento y Producción (CPAP), ente que nació en mayo de 2015 con la finalidad de observar el desempeño de la tienda, supervisar lo que llega y sale, prestar atención al usuario y denunciar cualquier irregularidad al Ministerio de Alimentación.

“Hemos hecho hincapié porque aún se presenta el desabastecimiento de los productos básicos. Permanentemente nos reunimos con la gerencia porque siempre se suscitan algunos problemas”.

Gómez precisó que no hay acaparamiento en el establecimiento.

“Eso no es cierto, por eso nos tomó por sorpresa la detención de algunos funcionarios de Bicentenario. Creemos que fue por una mercancía que había llegado días atrás que faltaba por colocar precio, pero no era acaparamiento. Creemos que fue una acción injusta pero las investigaciones darán sus resultados”.

Sobre la coordinación de las ventas por parte de las comunidades organizadas destacó que aún desconocen cómo será el proceso y la reestructuración.

“Sería positivo porque en las comunidades sabemos quienes de verdad necesitan los alimentos y quienes son bachaqueros y podemos dar un alto. Sabemos que tampoco es cualquier cosa, implica una enorme responsabilidad. Podríamos evitar la corrupción de alimentos”.

Mencionó que el CPAP revisa las cavas-cuarto, depósitos, facturas y tienen un informe de la mercancía que llega y sale, así como de los usuarios que compran diariamente.

“La gente hace cola desde las 3:00 a.m. cuando saben que hay variedad de productos regulados. Sin embargo, eso pasa poco, por lo general se consiguen dos o tres productos regulados. La semana pasada sólo hubo variedad martes y sábado”, dijo.

La usuaria comentó que personas se dedican a hablar sin saber, acusando que los empleados se llevan la comida.

“A los empleados les corresponde mensual sus productos; hay que asegurarles sus alimentos”.

Algunas veces no se pueden sacar los productos a piso porque no se han colocado los precios.

El CPAP lo integran personas de las comunidades Simón Rodríguez, La Antena, Comuna Pío Tamayo, Las Casitas y calle 51.

Además de Gómez se encuentran Zaida Soto, María Roo, Aidaris Gómez, María Rojas, Oswaldo Silva y Lizmary Briceño.

 

Con Información de: El Impulso / Lorena Quintana