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Costos de los pasajes golpea bolsillo de los ciudadanos
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Ciertamente, el alto costo de la vida ha afectado a millones de venezolanos en la actualidad. Sin embargo, existe una parte de la población que ha sido más perjudicada por el hecho de no poseer un vehículo propio.

Esas personas que no tienen cómo trasladarse por sus propios medios a diversos destinos deben presupuestar una cantidad considerable de dinero para poder afrontar el costo diario de los pasajes.

Gabriela Matute, de 35 años, es madre de tres varones menores de edad. Reside en la zona norte de la ciudad y trabaja como representante de atención al cliente en una tienda por departamentos ubicada en el centro de Barquisimeto. Por su labor percibe mensualmente sueldo mínimo y no tiene vehículo. Para llevar a sus hijos al colegio, acudir a su trabajo, buscarlos nuevamente en la escuela y finalmente, retornar a su hogar, la dama debe invertir  diariamente 266 bolívares en pasajes, cantidad que se traduce en 1.330 bolívares semanales, tomando en consideración que esa cifra la invierte durante cinco días a la semana.

Cabe destacar que los fines de semana Matute debe disponer de un dinero adicional para poder efectuar otras actividades, entre ellas, hacer mercado, visitar a sus familiares y de ser posible acudir a algún lugar para recrearse.

“Hoy en día la mayoría de las empresas ofrecen sueldo mínimo, un salario con el cual jamás podré adquirir un vehículo. Por lo cual, he tenido que reinventarme para poder cubrir todos los pasajes al igual que el resto de nuestras necesidades. He optado por vender comida en horas de la noche en mi casa, hacer bisutería, lavar y planchar ropa en mis ratos libres, entre otras actividades.

No obstante, sé que la misma situación la están padeciendo muchísimos venezolanos. Urge que el panorama del país mejore porque bajo estas circunstancias es difícil salir adelante y cumplir con todas las responsabilidades. Ojalá tuviera un carrito, para así ahorrarme el dinero de los pasajes porque para poder trasladarme a cualquier lugar con mis hijos debo tomar más de una unidad de transporte, principalmente rapiditos, quienes cobran las tarifas más convenientes a su bolsillo”, dijo.

El caso de Gabriela Matute es sólo un ejemplo de lo que viven muchos  lareneses. Al respecto, Hisvet Fernández, psicóloga social y coordinadora del Observatorio Venezolano de Derechos Humanos de las Mujeres en Lara expresó:

“En la actualidad se ha incrementado el uso del transporte público porque además de acudir a los sitios de trabajo, escuelas o universidades, tenemos que trasladarnos a muchos lugares en la búsqueda titánica de comida, medicinas, artículos de limpieza y aseo personal. Nos toca hacer varios recorridos puesto que no se consiguen todos los artículos en un mismo lugar. Por lo tanto, si se generan más movilizaciones mayor será el gasto”, dijo.

Asimismo, señaló que es muy lamentable observar que las salidas de los venezolanos han quedado para lo estrictamente necesario. Aseguró que en estos momentos criticos para el país, a la gente le cuesta muchísimo salir a divertirse y recrearse, porque para ello tendrían que gastar más dinero en pasajes, comida, entre otros.  “La mayoría de la población está asfixiada, atrapada, porque sus ingresos y sus cuentas no le cuadran”.

¿Cómo afrontar la situación?

“La única forma que tienen los seres humanos de enfrentar estas situaciones que escapan de la voluntad y del control directo del ciudadano, es organizarse pacíficamente para reclamar sus derechos. No se trata sólo del pasaje, es la comida, son las medicinas, artículos de aseo e higiene personal, ropa, calzado, entre otros. El dinero ya no alcanza para nada y los venezolanos estamos atravesando por un  estado de frustración al ver que día a día nos esforzamos trabajando para poder obtener los recursos que nos permitan cubrir todas nuestras necesidades y lamentablemente eso no ha sido posible. En este sentido, debemos llenarnos de mucha paciencia, tolerancia y comprensión. Entender que el problema que hoy nos afecta se ha convertido en un problema del colectivo y que no depende directamente de nosotros solventarlo”, reiteró Hisvet Fernández.

Servicio público de calidad

A su juicio, el Estado debe garantizar un transporte público digno, el cual se caracterice por sus costos accesibles, unidades en perfectas condiciones y un buen servicio. “En primer lugar, considero que no  puede ser posible que el ciudadano de a pie tenga que dejar su salario en pasajes.  Lo segundo, si pagamos por la prestación de un servicio este debería ser de óptima calidad y en la mayoría de los casos no lo es. En este sentido, el Gobierno debe tomar cartas en el asunto. Entendemos que la misma situación del país ha propiciado que los dueños de las unidades de transporte incrementen sus tarifas por los altos costos de los repuestos, pero, los usuarios no deben pagar las consecuencias de ello. Lo que está ocurriendo es producto de una economía que está dolarizada, aunque todavía no haya sido oficializada”, expresó.

Fuente: El Impulso