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Doce horas de cola para comprar cabillas
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Para que la industria de la construcción no se paralice no hace falta solamente cemento, como se podría presumir, pues existen otros artículos según los cuales no puede construirse una casa, un edificio o cualquier otro inmueble.

También las cabillas son indispensables, y así como los constructores, o simples albañiles caseros, deben ingeniárselas para conseguir cemento, alambre, zunchos, tablas, arena, tubos, mallas, igual tienen que hacerlo para el material ferroso, igualmente desaparecido del mercado nacional desde hace tiempo.

Una muestra de ello se pudo constatar este lunes en una conocida ferretería del oeste de Barquisimeto, en la avenida Florencio Jiménez, sector Pueblo Nuevo, donde un numeroso grupo de mujeres y hombres amaneció con “la esperanza de conseguir unas cabillitas”.

Entre esas personas estaba William Guédez, quien llegó a las cuatro de la mañana con la esperanza de adquirir las tres cabillas que le venderían.

La administración de la empresa fijaron esa reducida cuota con el propósito de poder complacer al mayor número de personas posible con el material recibido.

“Yo llegué el domingo en la tarde, y como yo habemos muchos que pasamos la noche aquí porque necesitamos las cabillas para la casita”, dijo por su parte Antonio Martínez.

Reveló que, igual que la mayoría de albañiles o dueños de casa que necesitan de las cabillas para ampliaciones, también había entre ellos unos cuantos “bachaqueros”.

Afortunadamente la empresa comenzó a expender el artículo temprano para que la gente no sufriera los rigores de los rayos solares.

Igualmente agradecieron la presencia de uniformados de la Policía de Lara y de la Guardia Nacional que se encargaron de controlar la situación y evitar hechos de violencia.

“Tenemos que andar averiguando las ferreterías donde llegarán cabillas o cemento y montar guardia y así ir juntando los materiales hasta tener lo necesario para construir”, dijo por su parte Migdalia Castillo, una ama de casa, añadiendo que su marido estaba en otro negocio tratando de conseguir otras cabillitas de 3/4 que necesitan “para ampliar el rancho”.

¿O sea que para construir deben recorrer varias ferreterías?

Así es, responde, porque a todas no les llega suficiente material y tenemos que andar de un lado a otro para conseguirlo.

Otra de las personas informó que deben estar pendientes porque en el caso de las cabillas, llegan cada quince días o cada mes.

“Y lo mismo nos pasa con el cemento, que no sabemos pa’donde se lo están llevando porque el gobierno dice a cada rato que las fábricas están produciendo a full capacidad”, manifestó, por su parte, Manuel Caripá.

FUENTE: HUGO J BOSCAN – EL IMPULSO