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El silencio de Ameliach
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El diario El Impulso, de Barquisimeto, con 110 años de historia, ha estado varias veces a punto de sucumbir a las imposiciones de un gobierno que decidió monopolizarlo todo.

Como ha ocurrido en oportunidades anteriores, el Complejo Editorial Alfredo Maneiro espera hasta que en los depósitos quede papel para dos o tres días, lo que coloca al centenario diario al borde del cierre, para sacar a relucir un puñito de bobinas que alcanzan para subsistir por dos o tres semanas más.

No está claro si fue el editorial que el diario El Impulso publicó el domingo 31 de mayo, titulado “En manos de Maneiro”, lo que impulsó la decisión del monopólico complejo, o el reconocimiento del presidente de esa empresa socialista de que los amigos del diario larense, por supuesto los del lado rojo rojito, presionaron para que finalmente aparecieran 72 bobinas que les dan oxígeno por tres semanas.

Lo cierto es que El Impulso recibirá papel para evitar que su circulación se interrumpa, por primera vez en más de 100 años de historia, a partir de este viernes.

Pero lo triste de esta historia es que para El Carabobeño no ha habido el mismo trato. Está claro que no hay amigos, del lado rojo rojito, que pidan el otorgamiento y regularización de la venta de papel para el Diario del Centro, que con 81 años de historia al parecer no logrará superar esta dictadura con elecciones que está acabando con Venezuela

Vecinos de la zona Sur, los estudiantes y distintas personalidades de la sociedad civil carabobeña, encabezadas por el arzobispo de Valencia, monseñor Reinaldo Del Prette, solicitaron al gobernador del estado Carabobo, Francisco Ameliach, mediante escritos consignados en la Gobernación y algunos directamente a Gustavo Pulido, secretario general de Gobierno, que se presentó como intermediario, una reunión para analizar el caso de este octogenario diario. Ni hablar de los articulistas que piden vehemente al mandatario que se pronuncie sobre el caso.

A la fecha, la respuesta sigue siendo el silencio y mucha gente se pregunta si Francisco Ameliach tiene algún interés en que El Carabobeño deje de circular. Este medio, que no es propagandista sino informativo, quizá no le sirva a sus intereses y por eso podría asumir el reto, y los desafíos que ello implica, de que sea durante su gestión cuando se ponga punto final a una historia periodística de acompañamiento al estado que lo vio nacer, y lo verá morir, en esta lamentable y oscura época que nos ha tocado padecer.

Fuente: El Carabobeño