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En Navidad se podría acentuar la desesperanza
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La incertidumbre económica pesa sobre los hombros de los venezolanos en este último trimestre del año, para el cual los especialistas en la materia han proyectado se agudice la crisis venezolana.

El venezolano se encuentra atrapado entre múltiples dilemas: invertir o ahorrar, migrar o quedarse, mantener el empleo que le permite “medio vivir” o iniciar un emprendimiento, realizar los gastos propios de Navidad o restringirlos.

Al respecto el economista Luis Oliveros, también docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV) no niega que a finales de año se agudicen aún más los problemas económicos.

Sin embargo, exhorta a los venezolanos a tener paciencia y resistir los embates por venir, pensar con “cabeza fría” los gastos, puesto que esta pareciera ser la única herramienta de defensa, ante una moneda que paulatinamente pierde su valor.

“Patear la crisis hacia adelante”, recomienda, por su parte, el también economista Carlos Jaramillo, director de finanzas del Instituto de Estudios Superiores de la Administración (IESA), quien refiere que los más conveniente será “tener un cuidadoso manejo del presupuesto familiar, frente a los elevados niveles de inflación y bajos salarios”.

 

Los comerciantes aún no han recibido la mercancía importada, los industriales no cuentan con materia prima para producir y las amas de casa, semana a semana aprecian el incremento en productos básicos. Las próximas navidades pudieran no ser las acostumbradas.

Sobre si el deterioro económico y la imposibilidad de disfrutar de las tradiciones decembrinas, como hecho cultural, pudieran generar un efecto en el comportamiento del venezolano, durante este último trimestre del año, fue consultado el sociólogo y docente de la UCV, Samuel Pérez, quien señaló que “desde el punto de vista psicosocial la Navidad forma parte de las costumbres del venezolano y que exista la posibilidad de no celebrarlas, genera una expectativa frustrada, lo cual profundiza la depresión que parte de la sociedad experimenta actualmente”.

Agrega que tal panorama podría radicalizar el síndrome de la desesperanza, el cual ya es observable en la sociedad, desde el análisis psicosocial. Esto comprende la sensación de que “en Venezuela no hay futuro, ni posibilidad de salir adelante”.

En la medida en que esa sensación se extiende por el cuerpo social, acompañada de la frustración, toman fuerza opciones de supervivencia, como abandono del país, con lo cual la sociedad continúa descapitalizándose, desde el punto de vista del recurso humano.

Las navidades no serán las mismas
Acerca de los gastos propios de la temporada navideña, Jaramillo señaló que “indudablemente los ciudadanos deberán minimizarlos”.

Al consultar si entonces los venezolanos deberán abstenerse de gastos navideños, bajo la concepción de priorización de los gastos, Oliveros sostuvo que para disfrutar de las navidades no es preciso hacer grandes compras. Allí reside el valor de tomar conciencia, como familia, sobre la situación.

“Se trata de un momento en el que se requiere tomar las decisiones en familia y ayudarse, porque es esa la manera de evitar una frustración, a causa del problema económico”.

Al respecto, Pérez sostuvo que bajo dichas condiciones el mes de diciembre, incorpora un elemento adicional de angustia a los venezolanos.

“A la fecha están vendiendo una hallaca en 1.100 bolívares, y se trata del plato emblemático de las fiestas decembrinas del venezolano, elemento cultural insustituible, pero un precio como ese genera preocupación”, comentó el sociólogo, quien precisó que los gastos para la cena de nochebuena, en una familia promedio, pareciera que serán tan elevados, que la tradición se encuentra en juego.

Señaló que también generan presión en los venezolanos los gastos del Niño Jesús y los regalos para la familia.

El peso económico en la crisis social
Respecto a si ha existido un cambio en el comportamiento de los venezolanos, producto de la situación económica actual, el sociólogo señaló que “día a día, en los últimos 40 años, ha habido un proceso de deconstrucción de la civilidad”.

Observa que esta se encuentra en riego y refiere que, desde el punto de vista del comportamiento ciudadano, se experimentan múltiples retrocesos, relacionados con las condiciones precarias de la vida cotidiana. La intolerancia y la agresividad van en aumento, acotó.

Refirió que el cambio en la conducta social, motivado por la crisis económica, ya es observable, puesto que se observan venezolanos mucho más agresivos e intolerantes

El economista Luis Oliveros sostuvo que a pesar de la crítica situación de presión en la sociedad venezolana, es necesario “cuidar el empleo y los ingresos… tener mucha cabeza fría al momento de consumir, puesto que es posible esperar que todo empeore”.

Señaló que es preciso buscar ayuda y brindar esta a quienes son más cercanos, tomando en cuenta de que la Navidad es un momento propicio para la unión, priorizando también las decisiones de consumo.

Un posible cambio de patrón
Desconocer qué pueda ser más conveniente, entre ahorrar o no, podría ser una situación de estrés para el venezolano.

Sobre este punto, Oliveros subrayó que el ahorro en bolívares no es una buena decisión.

Señaló que si el venezolano no cuenta con capacidad de ahorro, deberá entonces buscar una entrada adicional de ingresos.

“Revisar cuáles son las herramientas que se pueden desarrollar fuera del trabajo y buscar algún ingreso secundario, motivada por la compleja situación económica”.

Precisó que los niveles de actividad económica son bastante bajos, con lo cual podría haber un aumento en el desempleo, al tiempo que se deben buscar fuentes alternativas de ingresos.

Al consultarle a Pérez, si situaciones como las anteriormente descritas podrían tener alguna incidencia en el comportamiento del ciudadano, sostuvo que debido a que la variable económica interviene puntualmente en las condiciones cotidianas de vida, por demás de estrés, los venezolanos se sienten constantemente amanzanados.

A esto suma la inseguridad y, especialmente, la incertidumbre de poder o no satisfacer las necesidades vitales básicas

“Ese estrés acumulado contribuye enormemente a generar una situación de permanente agresividad”.

El perjuicio del rumor
Respecto a las múltiples especulaciones en el ámbito económico y el temor social, que genera este, Oliveros desestimó todo rumor de “Corralito” para el último trimestre de 2015.

Esto basado en comentarios que afirman que la banca pública absorbería en los próximos días a una de las grandes entidades privadas venezolanas.

Desechó cualquier posibilidad de crisis bancaria de envergadura, puesto que la banca se mantiene bastante sólida y los niveles de impago son los más bajos de la región.

En opinión de Oliveros, estos rumores perjudican gravemente al país y son formados en “laboratorios” que tienen interés de generar caos.

Estrés continuado
En opinión del sociólogo, no se proyecta que la situación mejore al cierre de año y a ello se suma la opacidad con la cual el gobierno maneja las cifras, que deben ser reveladas por el Banco Central de Venezuela (BCV).

“Si a eso se agrega la escasez de productos de primera necesidad y medicina, colas para la adquisición de estos, lo que tiene un impacto en el aprovechamiento útil de esas personas, por tratase de horas productivas perdidas, se genera una terrible situación de estrés”, apuntó Pérez, quien precisó que alrededor de dicha situación crece la sensación de descontento, con lo cual se desarrollan rasgos serios de anomía y anarquía.

Precisó que motivado por los estresantes episodios, recientemente vividos por venezolanos, podrían acentuarse los saqueos y la alteración del orden público en las colas.

Al consultar si esa misma presión ha generado un cambio de conducta en el venezolano, Pérez aseveró que “el mito de que los venezolanos son chéveres, simpáticos y tolerantes, no es del todo cierto”. Apuntó que Venezuela ha vivido, a lo largo de sus procesos histórico-sociales, múltiples episodios de violencia.

Recordó entonces incidentes como el Caracazo, por lo cual dicho escenario no le es extraño al ciudadano. De modo que mientras las tensiones sociales se acumulan y las variables conflictivas toman cuerpo en el hecho social, no es descabellado pensar que algo similar ocurra.

El sociólogo de la UCV recordó la famosa frase de finales de los noventa “el pueblo está bravo”, y comentó que Venezuela se halla en condiciones muy parecida a las ocurridas en aquel momento.

En este sentido, explicó que sociológicamente se acumulan en los venezolanos las condiciones objetivas para que tenga lugar una explosión social. Insistió que es bastante complejo colocarle fecha y hora a este tipo de fenómenos, pero la situación se está gestando.

Calificó el panorama actual como un “caldo de cultivo peligroso”.

 

Con Información de: El Impulso/ Rosmir Sivira