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Escasez de harina y corte eléctricos agudizan crisis en panaderías
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Desorganización, déficit, improvisación y menos ventas: así perciben los trabajadores y dueños de panaderías el nuevo plan de administración de cargas, que se traduce -a partir de este lunes- de una dieta eléctrica radical en casi todo el país.

 

Por:  /  correodelcaroni.com

 

La escasez de harina, el daño de equipos por las interrupciones eléctricas y la falta de agua son otras de las preocupaciones en las panaderías.

 

Entre los que se quejan está Carlos Quinto, empleado de la Panadería Santa María, en la avenida Paseo Caroní, en Puerto Ordaz. No le ve sentido de eficiencia a lo que el Gobierno intenta lograr con la reducción de cuatro horas diarias de la energía eléctrica. A pesar de la amplia estrategia, expresada en bloques, aún hay disgusto.

 

Menos luz es menos trabajo. Es bajar las ventas. La dificultad para conseguir la harina de trigo para hacer el pan completa el cuadro de una muerte lenta para las panaderías. Los altos precios por pieza a los que deben someterse para generar ganancias, también es una debilidad.

 

“Nos preocupa el nuevo plan”, continúa Quinto, “ahora vamos a tener menos tiempo de trabajo. Si antes había pérdidas, ahora habrá más”, insiste en su razonamiento.

 

Una penuria más

“Esa gente está loca”, cataloga Quinto con disgusto, refiriéndose al Gobierno, “toma las medidas en los estados que no deberían. ¿Por qué no las aplican en Caracas, que de seguro ellos consumen más luz que nosotros?”.

 

La restricción expuesta esta semana tuvo excepciones: industrias, escuelas, centros de salud y antenas televisivas. Asimismo, el Distrito Capital queda a un lado ante estas medidas por “ser la sede de los poderes públicos”, según lo explicó el ministro para la Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez.

 

Este fin de semana fue fatal para Puerto Ordaz. Por más de un día no hubo agua, la explicación de Hidrobolívar para esta ocasión fue una falla eléctrica. Quinto y otros empleados comentan con preocupación que “el agua es fundamental para la panadería”, no solo para la elaboración del pan y el café, sino para el saneamiento.

 

A pesar de la constante labor de Hidrobolívar de solucionar el déficit, en sectores como Upata, en el municipio Piar, hasta el sábado se reportaron 10 días sin esta necesidad básica. En Alta Vista, Puerto Ordaz, fue una semana sin el servicio, lo que ocasionó escenarios de protestas.

 

¿Bien o mal?

En la Panadería Salto Ángel, de Alta Vista, surge una discusión. Uno de los empleados asegura estar de acuerdo con las medidas: “Es necesario, me parecen muy bien”. La contraparte, una señora, una cliente de la tercera edad, opina que el gobierno “quiere que Venezuela sea Cuba”.

 

El empleado niega que se hayan dañado equipos en su área de trabajo. Pero la mujer se queja de su aire acondicionado, que se averió después de un corte de luz repentino.

 

Luis Gómez es otro empleado de Salto Ángel y ve con preocupación el problema del agua, sobre todo por la higiene del sitio. Y la luz es otro dolor de cabeza: “Uno entiende que hay desorden y falta de mantenimiento, pero cuatro horas de racionamiento me preocupan. Más que todo por el turno de la tarde, eso afectará nuestra clientela”.

 

En la Panadería La Marquesa, de Villa Colombia,  no corrieron con la misma suerte que en Salto Ángel: cavas y refrigeradores se han dañado, según lo comenta Sergio Dacosta. “Hemos comprado como cinco motores nuevos”.

 

Tanto en Dacosta como en el resto de los que laboran en las panaderías de la ciudad, aparece la incertidumbre de la paralización económica de estos establecimientos, por causa de la amplia porción de espacios que quitarán las medidas en horas pico.