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Exigen terminar la Escuela Agroindustrial de Barinas
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Barinas.- “¡Una lástima!”. Eso es lo que representa para muchas personas la Escuela Técnica Agroindustrial del eje de desarrollo endógeno en la parroquia San Silvestre de Barinas, que nunca llegó a terminarse y ahora se encuentra llena de monte y heces de vacas.

Incluso, los habitantes del sector El Boral, donde se encuentra ubicada la infraestructura de la institución, desconocen el nombre que llevaría y la valla publicitaria que colocó la empresa contratista del proyecto, está deteriorado y las escrituras borradas.

No obstante, todos los lugareños saben bien que el área dispuesta para la Escuela Técnica Agroindustrial es de 70 hectáreas, que fueron donadas por Zulay Planchart y Aldo Marinelli, convencidos de que se trataba de una obra para el desarrollo de esta zona.

“Esta es una obra más del plan de desarrollo endógeno que ordenó ejecutar el expresidente Hugo Rafael Chávez Frías, que no llegó a concretarse en San Silvestre, dejando cada proyecto que lo contemplaba sin inaugurarse”, dijeron los abogados José Antonio Arias y Douglas Salguera.

Consideran inexplicable que la Escuela Técnica Agroindustrial no haya sido puesta en funcionamiento, cuando solo faltaba la dotación y proceder con la inscripción de los alumnos que ésta albergaría.

La construcción consta de tres módulos que incluía: aulas, laboratorios y oficinas administrativas, que se encuentran con las paredes listas para pintar, con techo de machihembrado y tejas, el piso todavía está rústico, pero quienes han dedicado su tiempo a desmantelarla, se han llevado el cableado eléctrico, puertas y cerraduras.

Cuenta con una cerca perimetral que muchas instituciones educativas de Barinas quisieran tener, con la mitad de abajo hacia arriba de bloques y el resto de alfajol.

Toda la escuela está bien hecha, y es ahí donde lamentan las personas que no haya sido abierta para la preparación técnica de gran cantidad de jóvenes de San Silvestre y comunidades vecinas, que son trabajadores del campo y conocen todas la tareas de siembra.

FUENTE: WALTER OBREGON – EL UNIVERSAL