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La Iglesia Católica azotada por el hampa en el litoral
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La representación de la casa de Dios no es un símbolo de respeto para los delincuentes que no descansan en el municipios costeros de Carabobo. En los últimos 15 días se produjeron cuatro robos que incluyen una parroquia, dos instituciones de la Iglesia e incluso la Catedral de San José. Hasta la fecha, las denuncias formuladas no han avanzado más allá de las simples actas policiales.

De continuar esta situación nos veremos obligados a decretar un colapso en todas las instituciones de la Diócesis de Puerto Cabello y Juan José Mora, informó monseñor Saúl Figueroa Albornoz. El obispo del litoral carabobeño condenó los actos de vandalismo que han sufrido las estructuras de la Iglesia en los últimos días. Nuestras parroquias son muy pobres y si nos quitan lo poco que logramos conseguir no vamos a poder seguir laborando, sentenció.

El pasado 9 de marzo, sujetos desconocidos destruyeron parte de la puerta principal del Comedor Social Niño Jesús, ubicado en Caucagüita, sector Santa Cruz. Una vez dentro se llevaron toda la comida, en su mayoría carnes de varios tipos y cinco ventiladores. Desde ese día suspendieron el funcionamiento del local hasta “nuevo aviso” porque no cuentan con los recursos para activarlo de nuevo, explicó monseñor.

Más tarde fue desvalijado parte del inmueble del Centro Vocacional Monseñor Lebrún, en Alpargatón de Morón, que había sido recuperado años atrás por los miembros de la Diócesis. El pasado sábado la Iglesia sufrió otro golpe de la delincuencia, esta vez fue en la Catedral San José, en Puerto Cabello, donde robaron dinero en efectivo luego de violentar tres puertas del templo, detalló el obispo.

Como si se tratara de una burla a la Iglesia Católica, los ladrones lanzaron al piso varias imágenes antes de llevarse todo el dinero colectado para las venideras fiestas patronales que se celebrarán el municipio, relató el obispo.

Los morenses no escapan de la realidad. En la madrugada de ayer otros sujetos destruyeron una pared e ingresaron a la Iglesia Santa Ana para robar equipos de sonidos, ventiladores y dinero en efectivo. Estar ubicado entre las dos sedes policiales del municipio no fue garantía de seguridad para el templo.

Estos actos delictivos se suman a las múltiples denuncias que reposan en los escritorios de los cuerpos de seguridad. Sin culpables identificados en ninguno de los cuatro hechos. Monseñor expresó su preocupación porque el verdadero afectado es el pueblo porteño. Estamos indefensos y si continúan los robos van a acabar con nosotros, aseveró.

Párrocos e integrantes de la diócesis se sumaron al llamado de seguridad que le hacen tanto al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas como a los funcionarios policiales de los ambos municipios porque esta situación de inseguridad alarma y entristece a quienes se encargan de llevar palabras de consuelo y alegrías a los más necesitados.

 

Fuente: CINDY RODRIGUEZ TERAN – EL CARABOBEÑO