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Marabino: “Tuve que acampar para comprar cauchos”
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A la intemperie por dos noches pasan algunos marabinos para cambiar los cauchos de los vehículos. La escasez también tocó este  rubro que, hace pocos años, contaba con variedad de marcas y precios.

La ‘organización’ de la cola, en una distribuidora localizada en la calle 115 del sector La Pomona, comienza el viernes en la tarde. Así lo cuenta Jorge Borregales, conductor de la línea de por puestos de ese sector hace 20 años. “Esto es un desastre”, afirma convencido.

“Aquí hay que venir el viernes. Tuve que acampar porque uno se queda también el sábado en la noche, para el domingo en la madrugada hacer la lista definitiva con los que ha durado las dos noches. Ya el domingo en la mañana la gente puede irse un rato”, explica.

Los usuarios saben que solo atenderán 20 carros por día, así que los que pasen del número cien, quedarán para la siguiente semana.  La venta máxima  es de cuatro neumáticos, y para el vehículo con el que el usuario hizo la cola. “Para llevar, nada”, dice Borregales.

Las más de cien personas que estaban el domingo, bajo el sol caliente de media mañana de Maracaibo, debían organizar los carros en el orden de los números pintados en los parabrisas. “Un guardia viene y nos organiza. Pero hay gente que no quiere respetar el orden de las listas y quiere meterse donde quiera”, dice Laura Montoya, una de las interesadas.

Con ella estaba Jorge Belloso, un adulto mayor con buena parte de su vida como chofer de  la línea de El Milagro. “Vine acompañado de mi hijo, porque me dicen que aquí los cauchos pueden conseguirse en Bs. 5.000 —rin 15, para su Fairlane 500 de 1974—. Por fuera, cobran hasta Bs. 12.000 por un solo caucho, y sin montarlo”, explica.

Montoya revela más precios. “Los cauchos rin13, rondan los Bs. 2.700; los de rin 14, están entre Bs. 2.900 y Bs. 3.300, y  los rin 15, superan los Bs. 5.000”, explica.

Adolfo Márquez, un taxista, la interrumpe para asegurar que esa suerte de tabulador es incierto. “Nos dicen que esos precios son con Sicad I, o con Sicad II que es más caro. Pero como el Sicad II lo eliminaron, de repente nos toca a precio Simadi y ahí si es verdad que no me alcanza para comprar ni un solo caucho”, dice.

Borregales denunció la poca efectividad de la Proveduría del Transporte, ubicada en Sabaneta. “Allí llegaron, según me informaron, 5.400 cauchos, pero compraron solo cuatro choferes y avisaron que se habían agotado. Es decir, que cada uno puso más de mil cauchos”, reflexiona.

“Hace diez años —intenta recordar Borregales— no te puedo decir cuánto costaba un caucho, pero no era nunca un precio tan exagerado. Y había variedad de marcas, para escoger. Estos nos dicen que son chinos, vamos a ver lo que nos van a vender”, asegura.

Entre todos se protegen de la inseguridad. “Aquí estamos los mismos. Yo vivo por esta zona, uno sabe quiénes son los malos”, dice sonriendo Mario Galindo, quien se ha  encargado de la ‘vaca’ que hacen para comprar  hielo (para un termo enorme del que toman agua), o algún refresco.

Marcos Martínez, de la parroquia Cecilio Acosta, llegó a indagar pero se fue sin número. Para esta semana ya había 110 personas anotadas y en cola. “Es decir, que quedarán 10 por fuera si solo atienden 20 de lunes a viernes”, afirma, sacando sus cuentas. “Uno no tiene tiempo para perder haciendo cola. Debería ser algo tan normal como era antes: llegabas, comprabas, montabas, alineabas y balanceabas”, pide.

Mientras algunos, pedían que se ordenara la cola nuevamente, sin importar a donde se extendiera, otros exigían quedarse en el lugar que encontraron porque no querían problemas con el hampa.

“Aquí hay tres barrios: Los Pinos, La Pomona y María Concepción Palacios, así que hay que estar muy mosca. Yo aprecio mucho mi vida, así que me quedaré cerca de la punta y mañana, acomodo”, dijo Martínez.

 

Fuente: ANGEL MENDOZA – PANORAMA