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Nunca tiene agua en su casa y cuando reclama la maltratan en Hidrolara
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La señora Yoleima Medara Moreno, es una mujer de 62 años de edad, quién busca rendir los nueve mil bolívares mensuales que recibe por el alquiler de dos habitaciones de su casa, en la urbanización Chucho Briceño, en Cabudare, a un par de jóvenes estudiantes, para poder pagar los servicios básico y tener con qué comer.

Solamente en el servicio de agua, a Yoleima se le van casi 1.500 bolívares, por un servicio que solamente le llega los a las 3.00 de la mañana y se va una hora después y no vuelve sino hasta dentro de tres días. Tiene que comprar cada semana entre dos y tres botellones de 25 litros para poder cubrir sus necesidades y tener con qué cocinar.
“Yo agarro un poquito de agua y me baño, trato de no gastar mucho para que me quede hacer la comida. Hay veces que no tengo para comprar y tengo que agarrar lo poco que se llena el tobo y con eso lavo” me dijo Yoleima.

Sin ayuda de algún familiar cercano por ser cubana con nacionalidad venezolana, ella tiene que ver de qué manera sale adelante para tener todos los gastos al día y no morir de hambre en el intento.

Es por esto que a veces se atrasa en el recibo de Hidrolara que le cuesta un ojo de la cara y cuando va a reclamar asegura que la tratan mal por exigir una respuesta coherente.

“Siempre me dicen que es que los nuevos medidores de agua vinieron con ese defecto y que por eso sale más caro, pero yo no tengo la culpa de que eso haya venido así, si yo no gasto mucha agua, me dicen que soy muy necia. Los muchachos que están residenciados conmigo esos se la pasan más estudiando que en la casa y nunca hay agua” me comentó la señora, con rabia y dolor por tratarse de una injusticia que no todos conocen.

Con lágrimas en los ojos, Yoleima me hablo sobre el momento en que en las oficinas de la Hidrológica, en Cabudare, la amenazaron con sacarla con la policía por ser tan “malcriada”, pero ella cree que no le prestan atención por el acento que tiene al hablar.

Como ciudadanos, y como humanos, todos tenemos los mismos derechos, no hay que discriminar a nadie. Y por otra parte, ya todos estamos cansados de no contar con el servicio de agua y que tengamos que pagar un recibo tan costoso.

 

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Con Información de: El Impulso / Cheo