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Ser un súper estudiante no tiene premio para la OPSU
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La Universidad del Zulia (LUZ) asegura un listado para septiembre. Laura Peña, con sus 19 puntos no confía en quedar. El pasado 15 de mayo la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) entregó 181.333 cupos en las universidades públicas del país, Euro Oquendo no salió en el alma máter de la entidad, a pesar de sus 19,3 puntos de promedio.

El debate convertido en cruda realidad empezó a mediados de diciembre de 2014. Provoca ansiedad y miedo en los bachilleres. Preocupa no poder ingresar en LUZ. La mayoría tiene ese sueño desde
que cambiaron su camisa celeste por la beige.

A los futuros estudiantes universitarios les asombra el hecho de que la OPSU valore más las condiciones socioeconómicas que el coeficiente intelectual. En los pasillos de los colegios Nuestra Señora del Pilar y Epifanía van y vienen bachilleres. No todos son de posición económica favorable.

Estudiaron con sacrificio. Algunos defienden tesis con los mismos nervios que abren la página de la Universidad del Zulia para saber si existe novedad sobre el 70 por ciento de los cupos que asigna la
Opsu luego de tener resultados de la prueba LUZ, que mide con un 98 por ciento de eficacia, la aptitud académica de los estudiantes. Versión Final presenta cinco casos que evidencian la injusticia.

Laura Peña
Tiene un tono imponente al confesar su sueño: vestirse de toga y birrete, junto con el diploma que certifica que sus pasos en la Universidad del Zulia, como médico o politólogo. Es una de los mejores promedios del colegio Epifanía, pero sus 19 puntos no le dan la calma, aunque se sienta preparada para ir a la Universidad. “Optamos por una carrera que no sabemos si podremos entrar”. Se refi ere a su principal opción: Medicina.

No está de acuerdo con las políticas que la OPSU ejecuta. “Se deben tomar medidas que no se enfoquen en cosas tan subjetivas como el nivel socioeconómico, porque esto quiere decir que para un grupo de personas tiene más importancia un estatus económico, que mis notas”.

Le parece errado que se mate el esfuerzo y el trabajo que hicieron cientos de miles de jóvenes para mantener un promedio y recalca: “Muchos sí queremos estudiar y quedarnos en este país,darle un futuro a Venezuela. Es muy lamentable que no podamos entrar de las formas legales porque así lo decidió un grupo de personas”.

Euro Oquendo

Los nervios se reflejaban en sus ojos, mientras movía sus manos inquietamente admitió tener mucho miedo de no poder ser médico egresado de LUZ. Euro Oquendo, estudiante del Epifanía, siente que no le funcionó la lucha en la que lleva cinco años, pues ahora se le difi culta aspirar a un cupo, a pesar de tener 19.3 de promedio y ser parte de API deporte.

Le teme a las medidas que se están implantando, y está consciente de que “si no entro en LUZ me atrasaría con mi futuro”. Tiene un plan b, ayudar a sus padres u ocupar un pupitre en algunauniversidad privada para estudiar Derecho. Espera que las personas responsables de asignar cupos de un lado u otro, “piensen más en lo que están haciendo, porque hay personas con promedios muy bajos entrado en una carrera cuyo promedio debe ser 19 o 20”. Injusto, es el califi cativo que utiliza para esta acción que posiblemente los deje sin un cupo en LUZ.

María G. Urdaneta
La aspiración de ser universitaria la lleva en la sangre. Los padres de María Gabriela Urdaneta son académicos. Está confiada en que su virtud más su inteligencia, esa que representa con 19 puntos en El Pilar, la harán ser parte de la máxima casa de estudios y de allí egresar con titulo en mano de diseñadora gráfica o ingeniera industrial.

Hasta ahora, la merecedora del programa Admisión por Mérito Académico (AMA) solo tiene algo claro: “No quedé asignada en la distribución que hizo Opsu”. Solo espera que se tome en cuenta por parte de los responsables de los egresos todo el esfuerzo académico que chamos como ella hacen por
conseguir un cupo.

María A. Pineda
De sus sueños nunca se han ido las ganas de ser parte de la comunidad universitaria de LUZ. Sus opciones están en esta casa de estudios y de ahí quiere egresar siendo Ingeniera Eléctrica. María Alejandra Pineda sentía que su promedio era esencial para formar parte de la Universidad, por ello siempre se esforzó en El Pilar para mantener sus notas altas.

Tiene dudas, no sabe si al final pueda quedar fuera, pues la sobrepoblación que aspira un cupo es incalculable. Ser promedio AMA dejó de ser garantía esta vez no es una luz al final del túnel. La espera, sin embargo, no la desespera, pero no quisiera que la generación que le pisa los pies quede, en el futuro, por fuera. Por eso insiste en que “deben subir el porcentaje en la variable promedio, pues un 50 por ciento no es suficiente”.

Miguel Bermúdez
Su constancia y desvelos le han dejado a su favor 19 puntos de promedio.  Se ha esmerado desde el día uno que pisó su colegio, pues la medicina es el objetivo con el que quiere combinar la toga y el birrete.

Uno de los ejemplos de El Pilar acepta que todo estudiante sea tomando en cuenta para ingresar a LUZ, pero le parece necesario “que reconozcan el esfuerzo que nosotros damos”, pues fueron muchas noches de no dormir y estudiar para un examen”. A pesar de las malas noticias, está esperanzado que su estudio y buenas notas le dará un puesto en la Facultad de Medicina. Este futuro científico de la anotomía humana no acepta que “ningún AMA quede por fuera”.

Fuente: Versión Final