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Zulianos deben recorrer más de diez farmacias para conseguir medicinas
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A diario unas 100 personas llegan a la farmacia Coromoto, ubicada en el sector Veritas, en busca de anticonceptivos. Allí reciben la misma respuesta que en la mayoría de las farmacias tienen para este y otras medicinas que tratan diferentes patologías: No hay.

Por Carolina Bracho / Panorama

El medicamento que además de prevenir embarazos es indicado para el tratamiento de diferentes enfermedades ginecológicas, ha estado escaso durante todo el año y forma parte de los 10 principales fármacos más demandados por la población.

En la lista de los más escasos se encuentran todos los medicamentos pediátricos. Los antigripales y antipiréticos es extraño verlos en un anaquel farmacéutico.

El tratamiento para la diabetes, hipertensión, próstata, diarreas, los nebulizadores, psicotrópicos, neurológicos y hasta las vitaminas forman parte de los más buscados.

“Encontrar las pastillas anticonceptivas es un golpe de suerte muy grande. En las farmacias donde llega, se las guardan a familiares y amigos, en otras hay que llevar récipe médico y uno tiene que tomar la primera que consiga, casi nunca es la misma”, expresó Karen Loaiza, una marabina, de 28 años.

Ciro Villalobos, encargado de la farmacia Coromoto, expresó que la semana pasada, después de mucho tiempo, le despacharon seis cajas de anticonceptivos. “Volaron’ de inmediato”.
“Las mujeres en edad fértil estamos desesperadas porque no se consigue ningún anticonceptivo”, acotó Marielis Prado.
Otra alternativa para evitar salir embarazada es el Implanon, que se trata de un implante subcutáneo colocado en el brazo de la paciente. También es difícil de conseguir, tiene una vida útil de tres años y su costo oscila entre 15 mil y 18 mil bolívares, sin contar los honorarios del médico por su colocación.

Villalobos explica que así se encuentran los pacientes con diabetes, hipertensos, enfermos cardiacos y de varios tipos de patologías.

“Algo tan común y vital para la fiebre en los niños, no hay. Igual pasa con los antibióticos. La ampicilina, cefadroxil, bidroxil, entre otros, hace tiempo que no llegan. Hasta las pomadas para los golpes han dejado de llegar a las farmacias”, acotó Villalobos.

La situación, asegura, no solo afecta a los pacientes que deben recorrer varios expendios para encontrar su remedio, “la escasez está llevando a la quiebra a las farmacias. Yo tuve que rodar los pocos medicamentos que llegan hacia los estantes delanteros porque todos estaban vacíos. Anteriormente, el camión de la droguería venía tres veces al día, ahora viene una vez a la semana y no trae el pedido completo. Si le pido 10 cajas de algún fármaco, me despachandos, y eso con una intermitencia de meses”.

Belkis Morillo, habitante de San Francisco, recorrió más de 10 farmacias en su municipio y otras en Maracaibo para comprar el tratamiento para las terapias respiratorias de su niña.

“En ninguna farmacia encontré Berudual, ni Pulmicort. Tuve que ofrecer productos de la cesta básica que también los necesito como leche, harina y arroz, a personas que tenían los medicamentos para que me los cambiaran”, contó Morillo.

El Gobierno, en aras de garantizar los medicamentos a los pacientes de patologías crónicas, lanzó, en abril pasado, el Sistema Integrado para el Acceso a los Medicamentos (Siamed).

Según este sistema los pacientes que se registraban recibirían cada més las dosis necesarias para cumplir su tratamiento. Para agosto unos 137 mil pacientes estaban registrados y según cifras del Ministerio para la Salud, se repartieron unas 40 mil unidades de medicamentos.

Luego del anuncio gubernamental, la Cámara Farmcéutica advirtió los riesgos de la puesta en marcha de este sistema por los bajos inventarios que había en los establecimientos.

En el Zulia, muchos pacientes están a la espera de que los llamen para ir a retirar sus medicinas.

Según el Ministro de Salud, Henry Ventura, en una visita que hizo esta semana al Zulia, la escasez de medicamentos para patologías crónicas se debe a que los laboratorios han dejado de comercializarlos.

“Dejaron de traer el tratamiento de la leucemia y Parkinson, por ejemplo, porque no les era rentable, sin importar la salud de los pacientes y aún cuando se les entregó un dólar preferencial”.