Reporte 33
Asdrúbal Hernández: Me levanto y salgo a producir valores
Reporte 33

Sofía Torres @soficarol21

Inversiones Tacoa ha reducido su operatividad en un 80% desde 2004, fue ese año en el que el negocio, que contaba con un capital humano calificado y motivado, dejó de ser exitoso. Así lo señaló su presidente Asdrúbal Hernández, quien apuntó que antes del deterioro generaban alrededor de 1200 empleos, ahora, del sector de la construcción se desprenden 180 y de la empresa de alimentos, apenas 80.

El grupo comercial se ha enfocado desde su fundación en tres áreas: inmobiliaria, almacenaje y distribución de alimentos y actividad ganadera. Esta última es financiada con la adquisición de rebaños y su respectivo desarrollo en fincas de terceros, es así como el inversionista-explicó Hernández- se protege ante la inflación, “porque no es  dueño de dinero sino de kilogramos de carne”.

Recordó el empresario que Inversiones Tacoa cubría el 70% del almacenaje y congelado en Venezuela, a través de su  Centro de Almacenes Congelados, que operaba en Cagua y Valencia.

El comienzo

Inversiones Tacoa, nació en el año 1954 como el brazo inversionista de la Electricidad de Caracas, y estuvo entre las cuatro empresas más importantes del país inscrita en la Bolsa de Valores. Las inversiones en principio fueron inmobiliarias, luego se diversificaron y el grupo llegó a tener compañías de seguros, de cerámicas, entre otras.

Hernández alegó que los problemas comenzaron con “el baile de los millones en 1975”, cuando el gobierno venezolano- CAP I- estatizó la industria petrolera. “Ahí empezó la destrucción del sector privado, al quitarle el sector petrolero al sector privado el Estado se volvió omnipotente, dueño de todos los recursos. Esa situación abrió paso a esos criterios socialistas que tenían AD y COPEI, ambos de izquierda pero moderada. Se dio inicio a un proceso que no fue ajeno a Inversiones Tacoa”, sostuvo.

El empresario hizo referencia al control de cambio de 1983, momento en el que Inversiones Tacoa quedó en manos de un grupo financiero del Banco Consolidado y cuando la institución quebró, quedó a la deriva, hasta que en 1996, varios inversionistas encabezados por él, adquirieron las acciones de Fogade, todavía inscritas en la Bolsa.

Éxito hasta 2004-2005

“Alimentos Texas es una empresa que operaba, junto a un conglomerado, en las instalaciones de Cagua. Nos dedicábamos a la distribución, procesamiento y almacenamiento de alimentos, También importábamos”, explicó Hernández, al tiempo que comentó que el almacén situado en  Valencia fue allanado por el entonces gobernador de Carabobo, Acosta Carlés, quien los acusó de acaparar comida. “Resulta que la carne que se encontraba en el lugar pertenecía a la Corporación Casa. De allí en adelante se vivieron varios episodios hostiles”, precisó.

“El gobierno ordenó a PDVSA adquirir nuestro negocio, ofrecieron una cantidad de dinero, nos pagaron una parte y quedaron debiendo “un poco de plata”. No fue una expropiación propiamente dicha, fue una compra exactamente de Pdval en 2007. Eso nos dejó un capital,  con el que compramos  unos terrenos para arrancar con un centro de almacenamiento y distribución, porque creíamos en el negocio, pero el ambiente continuó  desmejorándose, y allí siguen los terrenos”.

El negocio se mantiene pero no ha crecido, aseguró Hernández tras indicar que sacaron de Cagua a Alimentos Texas y optaron por una empresa virtual, únicamente para la distribución mas no producción, de hecho maquilan sus hamburguesas en otro lugar.

Contó que tienen una amplia gama de productos registrados y pueden traerlos cuando quieran, pero hay temor de importar, por la disparidad del dólar.  “Con la tasa que  le dan a cualquiera que se presenta por ahí, y que es 10 veces menor a la que manejamos para importar, te pueden quitar el mercado”, afirmó

La fórmula para el cambio

Para  el presidente de Inversiones Tacoa, la reactivación de los sectores de la economía pasa por el reabastecimiento de alimentos, ya que, según sostiene, es el tema más álgido, que no se solucionará sin una seria eliminación del control de cambio. “Las divisas deben ser adquiridas en un mercado trasparente y sin control del Estado”, expresó.

Otras de las medidas que planteó fue el completo desmontaje del  control de precios, “una telaraña para cualquier empresario que opere hoy en día en Venezuela, quien de acuerdo a normativas absurdas infringe la ley de alguna u otra manera”.Insistió en que la distribución de alimentos debe regresar al sector privado.

Destacó que esos son los puntos más urgentes que requieren atención para  el suministro de alimentos y medicamentos, y si se aplican, el gobierno probablemente tendrá la oportunidad de establecer un sistema jurídico en el que crean los particulares. En ese sentido dijo que el problema de mediano plazo para el empresario es que no cuenta con un sistema jurídico que defienda su propiedad y lo resguarde de las arbitrariedades que el Estado comete.

“Si no tienes un sistema de justicia independiente del Ejecutivo no habrá inversiones. Se podrá reavivar el comercio pero no las inversiones para traer fábricas, instalaciones, sistemas de transporte y almacenaje. En esas condiciones el capital no se reactivara”.

“Los que todavía están haciendo algo en el país, lo hacen porque el dinero lo prestó el gobierno, entonces si las cosas salen mal, abandonan el cascaron y sacan lo que tienen adentro. Esa ha sido la historia de la industria en el país, con honrosas excepciones, gente que tiene su capital invertido en Venezuela, como La Polar, gente respetable, como otros casos que siguen creyendo en esto contra toda evidencia”

 “No cierro hasta que me cierren”

Asdrúbal Hernández  confesó que trabajan y trabajarán  en la medida en la que no se sientan susceptibles de ir a prisión o de la destrucción de sus instalaciones. Sabe que pueden cerrar sus empresas por cualquier cosa. “Es muy difícil trabajar así, sin embargo me levanto y salgo a producir valores para la gente con la que interactúo, laborando de forma honesta, dedicada, guiado por valores y principios, esa es nuestra manera de ver las cosas.No cierro hasta que me cierren”, sentenció.

No abundó en cifras porque cualquier número que pueda dar “carece de racionalidad estadística” y recalcó que estamos en un país que ha perdido cerca de 40 puntos de su PIB en cuatros años, “toda una catástrofe”.