Reporte 33
¿Cómo Trump puede modificar la política internacional estadounidense?
Reporte 33

Sofía Torres-Dossier 33

Finalmente y contra todo pronóstico, Donald Trump resultó el vencedor de la carrera hacia la Casa Blanca: obtuvo 290 votos electorales frente a los 228 de su contrincante, la demócrata Hillary Clinton. La mañana del 9 de noviembre reinó la conmoción. Y es que el triunfo del magnate neoyorquino, que cuenta con un congreso dominado por su partido, supone importantes alteraciones en el tablero geopolítico y geoeconómico mundial; se habla de una tendencia neo-aislacionista.

El pase de Trump a la presidencia del país más poderoso del globo es otorgado por la antipolítica -el rechazo a las instituciones y partidos políticos- fenómeno de reveses. Un reiterado discurso radical, xenófobo e incluso soez, caló, coinciden especialistas, en las masas blancas, anti-establishment, que apostaron por un cambio, inconformes con la administración  de Barack Obama.

El racismo y el sexismo hicieron de las suyas en esta contienda electoral, que demostró para sorpresa de muchos, que el populismo con sus deslumbrantes reivindicaciones, no es exclusivamente latinoamericano.

Revisiones, riesgos e incertidumbre

Donald Trump presenta una visión proteccionista y las medidas que de allí se deriven generan a corto plazo impacto y a mediano plazo fracaso. Así lo determina el internacionalista Félix Arellano, quien sostiene que el candidato republicano resultó ser la persona perfecta para aquellos que demandaban soluciones rápidas, que tienden a ser “falsas y simplistas”.

“Los grandes ganadores de este momento son los grupos xenofóbicos, y ahora crecerán los nacionalistas europeos como Le Pen y  Podemos, porque ven en Trump un aliado”, puntualiza el también profesor de la UCV.

Explica que atrás quedaron el diálogo y la cooperación como prácticas habituales de Obama y planteadas por Hillary Clinton; la propuesta del presidente electo es cerrar el mercado – imposible en un mundo global- con el argumento de proteger al empresario estadounidense de la competencia extranjera.

Trump informó, en campaña, que revisará el Nafta, incluso asomo la posibilidad de retirarse de este tratado que suscribe Canadá y México. El anuncio, independientemente de la materialización o no de modificaciones, ha generado preocupación en los sectores productivos de la nación azteca, que mantiene una gran relación comercial con su vecino del norte,  y que además, acarreará otras consecuencias  por el tema migratorio.

Asimismo, el republicano dijo que mantendría aparcado el acuerdo del Transatlántico. Con estas acciones reafirma su modelo proteccionista, pues los tratados se suscriben para el libre tránsito de capitales y bienes entre países, regiones y continentes.

Otro de los aspectos que podría impulsar ciertos reacomodos en la escena internacional es la exigencia de pagos o contribuciones a Corea del Sur, Japón y Arabia Saudita, por concepto de seguridad.

El doctor en Ciencias Políticas, Kenneth Ramírez, apunta que Trump le ha dicho a los aliados que tienen que gastar más en seguridad y no será solo Estado Unidos el que pondrá dinero para garantizar el paragua de las alianzas. Asimismo, el magnate le exigió a la OTAN incrementar sus gastos, en un momento de crisis para los europeos.

En este sentido, Ramírez indicó que Corea del Sur convocó preocupado el Consejo de Seguridad, algo contraproducente, ya que esto puede propiciar acercamientos, por ejemplo, con China.

México y el contexto latinoamericano

Desde la declaración de la construcción del polémico muro en la frontera con México y los insultos a los emigrantes de ese país, la indignación ha sido la constante entre la comunidad latina.

No obstante, la retórica de Trump, que atentó también contra musulmanes, afrodescendientes y mujeres, tuvo un viraje: “Por toda Latinoamérica la gente está viviendo en opresión (…) Obama y Clinton han abandonado a nuestros amigos en Latinoamérica y entregado sólo pobreza y desempleo a los hispanoestadounidenses aquí en casa”.

Es posible que durante los primeros días de gobierno se realicen una serie de deportaciones, que enviarían un claro mensaje no a los gobiernos sino a los migrantes del mundo: no son bienvenidos y deben buscar otros destinos, diferentes al del sueño americano. Al mismo tiempo, pudiera reportarse la suspensión de las remesas que alcanzan cifras mil millonarias en dólares.

Para Félix Arellano América Latina no representará una prioridad para el gobierno de Trump, se mantendrá a la región como un asunto secundario. Reitera que el principal afectado será México tanto por una eventual alteración en el  Nafta, como por la hipotética expulsión de sus emigrantes en estado irregular.

Con respecto a Cuba, las medidas para normalizar las relaciones podrían paralizarse. En Florida, estado donde ganó, el magnate se manifestó “contra la opresión del régimen” en la isla y se solidarizó con el pueblo venezolano, “que ama la libertad”.

Arellano opina, en lo que corresponde a Venezuela, que Maduro jugará hábilmente para evitar ataques y asumirá un silencio complaciente, sin embargo, cree que el Departamento de Estado no ofrecerá esas declaraciones vinculadas a la defensa de  los derechos humanos, como lo hacía con Obama.

Rusia y el gigante asiático

Su plataforma de política exterior es neo-aislacionista y rupturista, sentencia Kenneth Ramírez, quien alega que en este contexto Trump no intervendrá en conflictos solo por razones humanitarias y buscará desligarse de los arreglos globales que no beneficien directamente los intereses de Estado Unidos, especialmente en términos geoeconómicos, en donde China, tan nombrada en la campaña electoral,  es identificada como el principal rival.

En la contienda el empresario reveló que se llevaría bien con Putin por considerarlo un problema menor y no una amenaza.

Para el especialista político estos señalamientos dejan ver que Estados Unidos no debería promover la democracia ni es importante para su inserción el respeto de los derechos humanos, es decir, que pudiera llevarse bien con regímenes autoritarios como el de Putin al que le respetará su espacio, y  con quien trabajaría conjunta y estratégicamente para contener a China.

Félix Arellano expresa una idea similar: “Con Rusia se entablará una buena relación y frente a las repúblicas independientes que Putin ha querido anexar, Estados Unidos se hará de la vista gorda, creo que viene una guerra fría cordial, no vislumbro conflictos en el corto y mediano plazo. El magnate sí hará pronto movimientos con China, porque el empresariado norteamericano,  al que él sí oye,  le advertirá que el gigante rojo representa una gran inversión, como se lo advirtieron a Clinton tiempo atrás”.

Ante este panorama, Estados Unidos corre el riesgo de salirse del orden internacional que él mismo ha mantenido durante los últimos 70 años.

@soficarol21