Reporte 33
“Con la elección de gobernadores es posible arrinconar desde la provincia al gobierno nacional”
Reporte 33

Por Sofía Torres

El doctor en Ciencias Sociales, Trino Márquez, concibe la política como un  juego con movimientos de piezas y asegura que el gobierno movió las suyas por lo que a la oposición le corresponde hacer lo mismo, pero con un sentido de racionalidad y no con respuestas viscerales.  Advierte que es un “error garrafal” patear la mesa de diálogo sin antes proponer una contraoferta, frente a lo contemplado en el acuerdo de convivencia democrática presentado por los expresidentes.

Márquez se declara partidario de las elecciones regionales ya que conforman un objetivo constitucional y de lograrlas, es posible que se geste un movimiento que desde la provincia arrincone al gobierno nacional. Recalca que es importante vincular esta consulta popular con  el rescate de la descentralización, la democratización del poder, y la participación y empoderamiento ciudadano.

Dos corrientes electorales

El gobierno representa una minoría muy reducida, las últimas encuestas que he visto últimamente revelan que la aceptación de Nicolás Maduro está por debajo del 20% y la del gobierno , es inferior a 25%. El Presidente es impopular pero con un componente fundamental: el control de todos los organismos del Estado, incluidas las Fuerzas Armadas, el único que no tiene bajo su dominio es el Parlamento. Esto no es excepcional y conforma un cuadro que se reproduce permanentemente en los regímenes autoritarios, que a su vez se combinan con la ineficiencia y la corrupción.

El gobierno ha utilizado las instituciones para arrinconar y hostigar al adversario. La persecución adopta distintas modalidades, la más reciente es el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de Gilber Caro y la amenaza que profirió Diosdado Cabello hacia los partidos de la MUD, que según él, no están legalizados.

En la oposición se percibe falta de claridad en qué hacer. Están las elecciones de gobernadores, previstas en la Constitución, que han debido realizarse en 2016 y fueron pospuestas para este año, pero todo apunta a que no hay ningún interés en efectuarlas, al igual que los comicios municipales, contemplados para diciembre de 2017.

Hay dos corrientes principales dentro de la Mesa de la Unidad Democrática: las elecciones generales  y la otra, elecciones regionales y municipales, y posteriormente presidenciales. Estas corrientes no son compatibles. Hay que ponerse de acuerdo.

Soy partidario de las elecciones de gobernadores, porque no tenemos fuerza política, institucional, organizativa ni de masas para ir a unas elecciones generales adelantadas, que no aparecen en la Constitución. Para hacerlas posible tiene que haber una reforma constitucional que debe ser aprobada por el TSJ, y si en 2016 no logramos  la aplicación del referendo revocatorio, mucho menos lograremos esto.

Las elecciones generales adelantadas son un desiderátum. Con ellas no se pone en juego el poder parcial, de 10 o 20 gobernadores, sino el poder del Presidente  y de todo el Estado construido por el chavismo a lo largo de dos décadas. 

A partir de la experiencia concreta que nos ha dejado el RR, lo más conveniente es que asumamos como línea estratégica central desde el punto de vista electoral, los comicios regionales, junto a un intenso trabajo de coordinación con las organizaciones de base, gremios, sindicatos, federaciones empresariales y estudiantes, todos promovidos por sus necesidades particulares.  La MUD debe organizar  un movimiento nacional en el que la plataforma electoral no sea el único eje.

Apostar a la descentralización

Plantear unas elecciones generales adelantadas muestra una visión muy caraqueñizada del momento político que vive el país. Para la gente de Caracas elegir al alcalde metropolitano quizás no sea tan importante, porque esta ciudad es la sede del poder central, sin embargo, para el habitante del interior, de Maturín, San Cristóbal, Mérida o Cumaná, sí es importante elegir la autoridad local.

Las elecciones de gobernadores están ligadas al proceso de la descentralización, que ha sufrido una regresión de un amplio conjunto de competencias que ejercían hace bastante tiempo los estados, por ejemplo, el control de los puertos, aeropuertos, autopistas, puentes, hospitales y seguridad ciudadana. Es un duro golpe en términos financieros porque los estados dependen del situado constitucional y la miseria en la que viven la mayor parte de las entidades del país, se debe al despojo de los recursos propios que ingresaban por esos activos con los que contaban  los gobiernos regionales.

Debemos lograr vincular esta consulta popular con el rescate de la descentralización y lo que significa en relación con la democratización del poder, la participación y empoderamiento ciudadano. Si lo logramos es posible contar con un movimiento que desde la provincia arrincone al gobierno central. La Constitución le dedica 32 artículos al tema de la descentralización. Sería conveniente que el Presidente estuviera cercado por esas figuras tan importantes del Estado venezolano, como lo son los gobernadores y alcaldes.

La manera más inmediata y eficaz para medir el apoyo popular al gobierno y la oposición son esas elecciones, además es un objetivo constitucional, no hay que pedirle permiso al TSJ ni siquiera al CNE. Para eso conseguiremos apoyo internacional, de la OEA y de la Unasur, que ahora tendrá un cambio en la presidencia.

 Una contraoferta

El diálogo es fundamental en todas las democracias, es preferible dialogar que ir a todo aquello que desate la violencia. El acuerdo de convivencia democrática propuesto por los expresidentes con el respaldo de El Vaticano, es muy vaporoso, es evidente que pasaron largo tiempo hablando con los representantes del oficialismo y se refleja el interés del gobierno por las mesas de negociación.

Se demuestra que el gobierno necesita del Parlamento para poder darle legitimidad a los proyectos de endeudamiento público y sobre todo a los acuerdos de financiamiento internacional. En el documento se insiste en que la AN debe legitimar los acuerdos de endeudamiento externo y el presupuesto nacional. Esta se traduce en una presión para el régimen que no tiene recursos para enfrentar las urgencias internas y externas con las que está comprometido.

Esta debilidad debe ser aprovechada por la oposición para proponer una contraoferta que nos conduzca a una salida pacífica y evite la subversión y la clandestinidad considerada por los sectores radicales de la oposición. Esa contraoferta debe basarse en cuatro puntos: definir fechas concretas de elecciones de gobernadores, alcaldes y hasta de las presidenciales; precisar cuántos presos políticos serán liberados y exigir que se dejen en libertad los que ya tienen boletas de excarcelación; determinar cuándo se le permitirá a Cáritas que traiga las medicinas y en qué consiste el respeto al Parlamento.

Uno de los puntos del respeto a la Asamblea es reconocer su competencia en la designación de los rectores al CNE, y el documento de convivencia democrática sugiere que estos rectores sean electos por consenso, eso no se debe aceptar porque la Constitución es muy clara.

La columna central de esa contraoferta debe ser solucionar la crisis política e institucional actual y para hacerlo hay que reconocer a la MUD y partidos de oposición como instancias para el diálogo, frente a la nueva amenaza de su ilegalización.

 En este texto pareciera que el tiempo y la gente no importara y que la crisis política pudiera ser indefinida.

Es un error garrafal patear la mesa de diálogo sin una contraoferta. La MUD tiene el compromiso frente a Venezuela y la comunidad internacional que nos ha apoyado. Hemos tenido aliados importantes en la OEA, especialmente Luis Almagro, con los expresidentes y jefes de Estado iberoamericanos que han firmado cartas contundentes de apoyo, países que han dado muestras de solidaridad como Perú, Brasil y Argentina. A todos ellos se les debe una respuesta.

Los factores internacionales tienen un enorme peso para evitar que se cierren todos los caminos democráticos como se pretende, en parte, con la ilegalización de los partidos. Si junto  a ellos actúa una fuerza interna organizada que busque el diálogo, el respeto a la Constitución y mantener a la gente movilizada, creo que el escenario político podría cambiar favorablemente.

@soficarol21