Reporte 33
El chavismo tiene en su haber 2 de los 3 asaltos al Parlamento de nuestra historia
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Redacción Dossier 33 @Dossier33

El primer asalto al Congreso Nacional se registró el 24 de enero de 1848, cuando liberales y conservadores se encontraron en un fuerte enfrentamiento, cuyo saldo fue la muerte de los diputados Juan García, Francisco Argote y José Antonio Salas. Santos Michelena resultó herido y falleció al poco tiempo.

El Parlamento de mayoría conservadora pretendía realizar la sesión en la que finalmente destituirían a José Tadeo Monagas, por faltas a la Constitución. Finalmente, en un clima de elevada tensión se reunieron las cámaras legislativas  y fue entonces cuando se produjo la reyerta, que trajo como consecuencia, entre otras cosas, la pérdida de independencia del Poder Legislativo y el Judicial, así como su subordinación al Presidente.

168 años después, el 23 de octubre de 2016, Venezuela es testigo de un nuevo ataque al Capitolio, en pleno siglo XXI, las similitudes entre este y el primer episodio, sobreviven: un debate, en el que se discutiría la suspensión del referendo convocatorio y el inicio de juicio político contra Nicolás Maduro, por romper el hilo constitucional y originar un golpe de Estado, fue suspendido por la irrupción de grupos violentos del régimen al Palacio Legislativo, al grito de “uh, ah, Chávez no se va.  Fue el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, el que logró contener a sus seguidores y convencerlos de abandonar el lugar.

En menos de un año y en el marco de la celebración del 5 de julio, día de nuestra independencia, un segundo asalto se reporta en la Asamblea Nacional, esta vez sin un personero rojo, ni ningún otro actor que frenara el avance de los irregulares, que desembocó en una arremetida contra diputados, trabajadores y periodistas. Comenzaron con el lanzamiento de explosivos y luego entraron a los jardines del hemiciclo -que quedó marcado en sus paredes y pisos con la sangre de los parlamentarios- donde agredieron ferozmente al que encontraban a su paso. Las grotescas imágenes invadieron la prensa internacional, en algunos casos, las primeras páginas.

Este miércoles quedaron para la memoria de la sociedad, como dijo el historiador Elías Pino Iturrieta, dos 5 de julio, el de 1811 y el 2017.

De 3 ofensivas perpetradas al Poder Legislativo, dos sucedieron en la revolución bolivariana, y justo cuando la oposición se convirtió en mayoría parlamentaria, una conquista importante en casi dos décadas de chavismo.

Otros casos, en otras latitudes

El Reichstag en Berlín ardió en llamas el 27 de febrero de 1933. El fuego empezó en la sala de sesiones del edificio. La responsabilidad de aquel hecho se le atribuye a Marinus van der Lubbe, un comunista holandés y albañil desempleado, capturado en el sitio. El joven fue ejecutado tras haber confesado su culpa.

Aquel evento sirvió a los nazis para acusar a los comunistas de conspiración y fue determinante en la consolidación del Tercer Reich.

Cuatro semanas antes Adolf Hitler se había juramentado como Canciller de Alemania y el 30 de enero, emplazó al presidente Paul von Hindenburg a firmar un decreto de emergencia para suspender las libertades civiles y así “contrarrestar la confrontación despiadada del Partido Comunista”.

El teniente coronel Antonio Tejero comandó, el 23 de febrero de 1981, a los guardias civiles que ingresaron de forma abrupta en el Congreso de los Diputados mientras se hacía la votación  de la investidura como nuevo presidente de Leopoldo Calvo Sotelo, sucesor del dimisionario Adolfo Suárez, también de la coalición centrista UCD.

Diputados y senadores fueron secuestrados en la cámara donde, entre disparos al techo,  se suscitó un forcejeo entre Tejero y el vicepresidente de gobierno, general Manuel Gutiérrez Mellado.

Más recientemente y en la región, nuevamente la barbarie hizo de las suyas. En abril del presente año parte del  Congreso de Paraguay quedó calcinado. Un millar de protestantes llevó adelante el asalto, el motivo: el intento del presidente, el conservador Horacio Cartes, de reformar la Constitución para permitir la reelección y poder continuar en el poder después de 2018.

En el ataque, que dejó más de 200 detenidos y un joven opositor muerto, los grupos revoltosos extrajeron computadoras del recinto y arrancaron las placas con nombres de los senadores de las puertas de sus despachos. La policía reprimió con pelotas de goma a los manifestantes, acompañados por legisladores del Partido Colorado y el Partido Liberal.

El enfrentamiento con los efectivos se extendió por horas frente al Congreso y cada vez que pasaba un carro de los cuerpos de seguridad era apedreado.