Reporte 33
El ticket de entrada al cambio es la convocatoria inmediata de las regionales
Reporte 33

Sofía Torres

Simón García, en conversación con Dossier 33, se preguntó en tono reflexivo si el pensamiento extremista dentro de la oposición venezolana es una enfermedad pueril e invitó a establecer un horario destinado a la política ficción para quienes son presa de sus delirios y alimentan promesas con el “Maduro vete ya”.

El analista sostuvo que el pase directo a la transición yace en los comicios regionales y advirtió que la “obsesión” por “las elecciones generales podrían terminar con unos generales sin elección”.  Insistió en apostar por el éxito del equipo que dirige la MUD y dejar de lado el fusilamiento de sus líderes.

García es cofundador del MAS, partido que en el año 1999 decidió apoyar la primera candidatura de Hugo Chávez, acción que lo condujo al abandono de su militancia. Se desempeñó también como ministro de Estado en 1996, durante el segundo gobierno de Rafael Caldera.

 Algunos partidos de la coalición opositora hablan de elecciones generales, otros optan por las regionales, y el CNE no ha publicado el cronograma electoral. ¿Cuál es la ruta política que debe diseñar y seguir la dirigencia, ante el complejo escenario político, económico y social que se impone en el país?

Las coordenadas generales están determinadas: desarrollo  democrático, constitucional, electoral y pacífico, con el mantenimiento de la iniciativa política desde los intereses de la gente. El juego de tronos por sí solo no basta.

Ese desarrollo experimenta varias interferencias: no hemos logrado sembrarnos socialmente como una preparada y confiable opción de poder;  persistimos en desvincular triunfos electorales, como los que se conseguirían con la elección de gobernadores, con la construcción de condiciones para cambiar de modelo y de gobierno.

Pareciera que no es solo el régimen quien no quiere elecciones. El pensamiento extremista las considera un callejón para avalar y perpetuar al régimen. Se resisten a luchar por el único evento electoral fijado por mandato constitucional y llaman a elecciones generales, olvidando que requieren un acuerdo con el oficialismo. Por la vía de la obsesión con las elecciones generales podemos terminar con unos generales sin elecciones.

El ticket de entrada a un cambio es la convocatoria inmediata a dos elecciones: la de gobernadores y la de alcaldes, que contribuirían a multiplicar los espacios libres de autoritarismo, a darle una victoria a nuestras fuerzas y a descentralizar el trabajo para reducir, neutralizar o atraer instituciones y sectores que aún sostienen a un gobierno débil, infectivo y destructivo.

 El diálogo sigue paralizado, tras una etapa de revisión. ¿Considera necesario el restablecimiento de las conversaciones entre gobierno y oposición, con mediación internacional?

Maduro destruyó el diálogo cuando burló los compromisos. ¿Cómo puede la MUD regresar a la mesa sin que esas demandas sean cumplidas? La mediación internacional, incluidos los amigos del gobierno, han comprobado que estos falsos revolucionarios están llenos del profundo sentimiento de engañar a otros.

Pero la mediación internacional siempre es útil en la situación que padecemos y necesaria para lograr el país que queremos. El pensamiento extremista “moraliza” el diálogo por sus insuficiencias democráticas, una herramienta a la cual han acudido demócratas y revolucionarios en medio de dictaduras o guerras civiles. ¿Quién tiene los cerrojos de las cárceles en Cuba?

¿Cuál es su apreciación acerca del proceso de diálogo que se desarrolló el año pasado y fue altamente criticado por diversos sectores de la sociedad?

Fuimos con ingenuidad, sin planificación y sin determinar la zona deseable de acuerdos. La falta de preparación la  pagamos contribuyendo a desacreditar el diálogo. Perdimos ese round, explotado por los cazadores de errores.

Pero 36 presos políticos del Sebin pidieron que no se abandonaran las conversaciones. Todos los actores internacionales, solidarios con la causa democrática, solicitan lo mismo. El Vaticano y la Iglesia Católica han mantenido una actitud admirable, ¿vamos a dejarlos solos?,  no, pero saben que ya no hay tiempo para diálogos que prolonguen la destrucción del país.

El gobierno, a través de la Sala Constitucional del TSJ, ha cercado a la Asamblea Nacional. El poder legislativo se encuentra en desacato, según el máximo tribunal. ¿Cómo debe proceder el Parlamento para sortear toda clase de obstáculos y conservar su espacio y legitimidad?

Los bárbaros integrantes del Colectivo Judicial del PSUV fabricaron una monstruosidad jurídica al anular la votación indígena de Apure y Amazonas, sin señalar las mesas concretas donde ocurrió el supuesto fraude. Obviaron la evidente no incidencia en la legítima elección, relevando de pruebas a la acusadora y obstruyendo el ejercicio de la mayoría calificada, nacida de los votos.

Esa sala del Terror Judicial,  viola su propia ley e inventa un desacato inexistente en la Constitución-pateada con gusto abusivo y absoluto desprecio-para penalizar un poder público. Además, ese desacato talla única abarca lo que ha hecho y lo que vaya a hacer la AN, más allá de la competencia de examinar la constitucionalidad de una ley en particular.

El arma secreta de la AN  es controlar, denunciar, alentar las protestas, amplificar la vocería de las víctimas de la crisis, aprobar leyes pensando en la transición y luchar por la vigencia de la Constitución y el restablecimiento de la  democracia. Al hacerlo no puede actuar al servicio de una parcialidad, así esta sea mayoritaria. Hay que preservar a la AN del plan y las provocaciones de la dictadura para disolverla.

La Unidad convocó a una marcha hacia el CNE el próximo 23 de enero. ¿Cuál considera usted será el alcance de esta concentración? Después de este día, ¿qué debe proseguir?

La política de los hechos resquebraja la Unidad. Observo que a fuerza de marchas se quiere sustituir el trabajo de relación directa, el debate público, la construcción de conciencia ciudadana,  a partir de ser útiles a la gente. Ya no se trata de reiterar que tenemos fuerza o bolas, sino que hay inteligencia alternativa para crear confianza y reconducir la rabia y la desesperación. ¿Sirven para eso las marchas o se intenta usarlas como la mecha que el gobierno quiere que prendamos con el grito irresponsable de “vamos para Miraflores”?

¿Qué piensa de la MUD?, con evidentes diferencias y falta de consenso a lo interno. ¿Cree que debe ser reestructurada, como sugirió su secretario ejecutivo?

Es la herramienta, con aciertos y traspiés, que tenemos. Reivindica la misión de los partidos, pero carece de una red de articulaciones con otros actores, movimientos sociales e institucionales, que puedan formar parte de una insurgencia cívica con autonomía.

Hoy está obligada a construir un mínimo de acciones unitarias efectivas regulando la competencia y la desconfianza entre visiones opuestas. Pero si continúa imponiéndose el síndrome cainítico, repitiendo omisiones, incoherencias y atascamientos, habría que pensar en otros modos de asegurar el patrimonio y el poderío del hecho unitario, que incluye a todos los que rechazan la política del gobierno, aunque sea en un tema, o aún defienden una idea de justicia como la que pervirtió el proceso.

Hay que ayudar al éxito del equipo dirigente que sostiene a la MUD. Ampliarla en vez de depurarla, extenderla en la sociedad en vez de recortarla. Orientarla hacia el país en vez de ponerse a lavar los trapillos ante quienes se apoderaron del poder para exprimir su renta. Dejar el fusilamiento de sus dirigentes.

Hay que ofrecer un horario de política ficción para los que deliraron que al declarar el abandono del cargo las masas se echarían a las calles. No hay que dejar que le den oxígeno al MUDxit, prometiendo un “Maduro vete ya”, mediante elecciones generales, poder paralelo y asalto a Miraflores. No es tiempo de sembrar frustraciones, alentar espejismos,  ni bregarse unos punticos en las encuestas, cediendo terreno al pensamiento extremista.

@soficarol21