Reporte 33
Francisco Javier Gorriño: Al caer el líder la banda se reorganiza en corto lapso
Reporte 33

“Todos estos delincuentes renombrados, jefes de bandas, más temprano que tarde, caen abatidos, o bien por enfrentamientos con los cuerpos de seguridad de Estado, como el caso de El Picure, o bien por enfrentamientos con otras bandas, quizás por liderazgo o por venganzas”.

Así lo sostuvo el criminólogo Francisco Javier Gorriño a propósito de la muerte de José Antonio Tovar Colina alias “El Picure”, quien cayó tras un operativo emprendido por la Guardia Nacional y que duró 33 horas, según reseñó el diario Últimas Noticias.

El experto policial asegura que la mayoría de los delincuentes de mucha notoriedad también tienen muy cercano el momento de la muerte. “No es nada extraño que tengan una vida corta. El Picure empezó a delinquir, como casi todos los delincuentes,  a los 16 años. Conforme van  adquiriendo notoriedad más próxima está la muerte”.

Los inicios de la organización delictiva que dirigía Tovar Colina se remontan al año 2008, cuando comenzó con el robo de vehículos y  extorsión, en Guárico y al sur de Aragua.

El peligro sigue vivo

Una vez que cae el líder de la banda aparecen nuevos cabecillas y se vuelven a reorganizar, eso ha ocurrido en cortos lapsos y en grandes grupos antisociales, explica el comisario Gorriño, quien recuerda el caso de la banda de Los  Quilombos, que actuaba y sigue actuando en San Martín, Los Eucaliptos, San Juan y El Guarataro. “Cuando cayeron sus jefes se pensaba que había quedado desmantelada y no fue así, ahora  opera con la misma o mayor ferocidad que antes”.

“La muerte de un pran no implica la desaparición de un ¨tren¨, así llaman a las bandas en los penales. Se asume un nuevo gobierno y así continúa ese tren con otro jefe”.

“Siempre  hay elementos de inteligencia  o delaciones de un miembro de la misma banda, un confidente de la policía, lo que llaman los políticos actualmente un patriota cooperante. La inteligencia policial lo que hace es dar con la ubicación exacta del delincuente”.

Las embajadas del delito

El especialista en seguridad considera que el gobierno debe eliminar las zonas de paz, porque son embajadas del delito, han fortalecido y dado notoriedad a estos líderes negativos, que actúan con total impunidad. Dice que han permitido también el nacimiento de las megabandas: grupos pequeños que han crecido en número, hasta alcanzar 80 ó 100 miembros.

“El uso de las redes sociales facilita la ubicación del delincuente, toda la tecnología es favorable  para la investigación criminal, para la ubicación y desarticulación de las bandas”. Agrega el comisario que hay muchos antisociales que han cobrado relevancia en los medios de comunicación y las redes y tienen cartel (currículo delictivo), lo que los hace ganar  respetabilidad entre quienes lo acompañan e inclusive, entre los enemigos.

Sofía Torres