Reporte 33
Frente al hambre, organización y ollas solidarias
Reporte 33

Por Sofía Torres

La madrugada del pasado 6 de marzo falleció un bebé de dos meses por desnutrición en Trujillo.  Los padres del  infante,  que ingresó a la sala de pediatría del Hospital Universitario Pedro Emilio Carrillo, en Valera, fueron detenidos y puestos a la orden de la Fiscalía por presunta negligencia.

El 5 del mismo mes, murió en Maturín, otro bebé, de 9 meses, por la misma causa: inanición. La víctima tiene dos hermanos, uno de 3 y otro de 4 años de edad, también cuentan con  un cuadro de malnutrición. Preocupa la frecuencia con la que se han venido reportando estos casos en diversos estados del país, solo en Bolívar han muerto 8 niños por hambre en lo que va de 2017, según reseñó el Correo del Orinoco.

Las crisis llegan y causan estragos, pero siempre golpean con más fuerza a los vulnerables. El denominador común de estas historias es la pobreza. Las vidas que la falta de alimentos cobró provenían de sectores desasistidos.

Entretanto, Cáritas detectó tras evaluar a 100 pequeños en Vargas – de 0 a 5 años-que 56 de ellos presentan una condición aguda de desnutrición y por tanto fueron incorporados al programa Viveros de Cáritas, mediante el cual  se les hace seguimiento durante 3 meses y se les suministra alimentos, vitaminas y medicinas.

Bondad y acompañamiento entre venezolanos

En 9 de cada 10 hogares venezolanos existe la inseguridad alimentaria, pues los ingresos no alcanzan para la compra de alimentos. Así lo revela la Encuesta de Condiciones de Vida, Encovi 2016, que también indica que 9,6 millones de personas en el país ingieren solo dos o menos comidas al día. 74,3% de los entrevistados en este estudio admiten haber tenido una pérdida de peso no controlada (8,7Kg) durante el año pasado y lo más pobres, de 9 kilogramos.

Este escenario impulsó acciones solidarias que se han replicado en diversas partes del país, en ellas dominan las ollas comunitarias, que buscan paliar el sufrimiento  que hoy el hambre genera  en importante cantidad de ciudadanos.

En la parroquia San Francisco de Asís en El Tocuyo, estado Lara, se alimentan entre 400 y 500 personas-entre niños, adultos mayores y hasta familias completas- gracias a la iniciativa del presbítero Jesús Martínez. Comenta Antonio Pérez Esclarín en un artículo de Panorama que la idea nació en octubre de 2016,  laicos comprometidos colaboran como voluntarios.

En Enero instalaron la “Cocina de la Caridad”,  un lugar en la iglesia en donde disponen de utensilios y equipos donados. Allí se preparan 5 ollas solidarias en el día, que demandan  20 kilos de carne, 30 kilos de verduras y aliños. Reparten también frutas frecuentemente.

En Caracas Alimenta la Solidaridad ha ofrecido más de 9 mil platos en lo que va de 2017 a niños provenientes de zonas populares. Roberto Patiño desarrolla este plan de alimentación desde 2016 como una respuesta a la crisis que ha afectado el estómago de los venezolanos.

Alimenta la Solidaridad atiende a 500 pequeños de La Vega, Carapita, Los Mecedores (La Pastora), Las Mayas (Coche) y del  sector San Miguel de la Cota 905. Patiño y su equipo aspiran a extender el proyecto a otras localidades capitalinas.

El pasado miércoles de ceniza la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) inició el programa “Ollas comunitarias”, en el marco de su campaña Compartir en Alianza con Cáritas de Venezuela. Tal programa arrancó con la cuaresma, tiempo de reflexión, que se supone ideal para sumar voluntades y así tender una mano a los más necesitados.

El padre Pedro Pablo Aguilar, director del departamento de comunicación de CEV, apuntó que están conscientes de que de este forma no se resuelve el problema, pero es una medida asistencial, con la que se ha podido evidenciar  la solidaridad del venezolano, que aporta para elaborar estas ollas, “donde a veces comen más de 100 y 200 personas en cada parroquia que hay en el país”.

La CEV y Cáritas invitaron  a personas, instituciones públicas y privadas  a incorporarse a este plan con la donación de alimentos.

@soficarol21