Reporte 33
“La oposición optó por el camino más difícil, el de la confrontación abierta”
Reporte 33

Sofía Torres – @soficarol21

El politólogo y profesor universitario Óscar Vallés aseguró, en conversación con Dossier 33, que con el camino que lleva Nicolás Maduro no hay posibilidad alguna de conquistar un grado mínimo de gobernabilidad en el corto plazo y con la línea de enfrentamiento que sigue la oposición no hay garantía de salir rápidamente del gobierno y restaurar el equilibrio político y social a mediano plazo. Define tal situación como la gran tragedia que tienen y que pagarán los venezolanos de a pie, que son testigos de los errores que se cometen en Miraflores y en  la Mesa de la Unidad Democrática.

El analista afirmó que la oposición ha optado por el camino más difícil, el de la confrontación abierta, y cada vez más queda al margen del marco institucional, expropiado por el Ejecutivo. Agregó que esa estrategia requiere de un liderazgo hasta ahora inexistente y eso genera temor.

No solo confrontan al Ejecutivo-dijo Vallés- sino que confrontan simultáneamente a los poderes formales y los fácticos del Estado, como  la Fuerza Armada Nacional. En este sentido, recordó la reciente cadena nacional en la que se produjo una parada militar y  “los generales que están al frente de las llamadas Redi-Regiones Estratégicas de Defensa Integral- pusieron rodilla en tierra,  y ante el país y el mundo  demostraron su apoyo incondicional e irrestricto al Presidente de la República”.

Conversar no es igual a claudicar

Vallés indicó que la oposición tiene una agenda de cuatro puntos necesarios y suficientes, “obviamente no se pueden cumplir todos a la vez”: libertad de los presos políticos, la apertura del canal humanitario, el reconocimiento a la Constitución como la regla máxima del juego político, por tanto, el reconocimiento de los poderes públicos, entre ellos la Asamblea Nacional, y el cronograma electoral completo, que, recalcó,  no solo debe incluir las elecciones vencidas de gobernadores, sino también las de alcaldes “y las que todo el mundo espera,  las presidenciales”.

Explicó que la presión debe estar orientada a lograr esos cuatro objetivos, cuyo cumplimiento pasa  por una mesa de conversaciones. “Lo interesante es no satanizar ninguno de esos aspectos ni pensar que porque se alcanza uno de ellos se ha logrado la paz”, precisó el profesor.

Conversar con la revolución no significa claudicación, no implica que en cualquier proceso para encontrar puntos que hagan posible la vida en Venezuela, nos vaya a ir totalmente mal y al gobierno totalmente bien. Hay que empezar a desmontar ese complejo de inferioridad que tienen los sectores radicales,  que consideran que  el liderazgo opositor institucional (los que forman parte de la AN) está compuesto por conejos fácilmente cazables. La dirigencia debe entender que no puede ser moneda de oro, no puede tratar de agradarle a todos los grupos opositores, que son variopintos, debe asumir una posición fuerte, por el medio, ante todas las necesidades de la realidad política, y si en el camino hay sectores extremos que no están de acuerdo, la política está abierta para que hagan tienda aparte. La unidad no puede convertirse en una prioridad por encima de la profunda crisis que vivimos.

Vallés destacó que la dirigencia tiene que ser muy honesta con la población y entender que la presión de calle es un medio muy importante, pero no un fin, y ese medio tiene su índice de éxito en la medida en que el gobierno invite a su adversario a establecer conversaciones. Acotó que si el régimen puede dominar al país sin necesidad de conversar con la oposición, lo hará, ahora, si la invita a sentarse es porque requiere de esa necesidad estratégica.

Rebanar a la revolución

En este panorama de confrontación la sospecha de que se vende la calle por elecciones regionales, tiene un caldo de cultivo enorme. Quienes piensan que esta revolución que tiene 17 años con todos los poderes públicos, entronizada en el partido de gobierno que no es otro que la Fuerza Armada Nacional, se va a acabar como David acabó con Goliat, de una pedrada, están totalmente confundidos y no tienen la menor idea de lo que sucede en el país. Este es un proceso largo y difícil y el liderazgo opositor debe ser claro y honesto con sus seguidores, admitir que lo que queda por delante es sangre, sudor y lágrimas, como lo dijo Churchill  en su momento, cuando le tocó enfrentar a una dictadura gigantesca comparada con este juego de niños que representa la dictadura bolivariana.

El politólogo advirtió que no se saldrá del gobierno con “una pedrada”, sino “ como la cama de Procusto, en rebanadas, poco a poco”. Al respecto, alegó que ellos no saldrán por una puerta y los opositores entrarán por otra en el mismo acto y que  esa idea es una gran ingenuidad.” Y si la dirigencia no tiene la valentía de decirlo le corresponderá al mundo de la academia asumir ese papel”, puntualizó.

Según Vallés la forma que el sector militar – que es la única variable en la confrontación- pueda entender que existe un clima de cambio indetenible y que puede establecer relaciones de cooperación y cogobierno con sectores que no  sean chavistas, es con el desmontaje gradual de un régimen  que se sustenta básicamente por el respaldo de los uniformados.

Si el gobierno monta, tras unas elecciones regionales,  una corporación paralela en Aragua, Carabobo, o en cualquier otro estado, que lo haga, que haga su esfuerzo, eso vendrá, eso nadie lo puede dudar, lo importante es que tendremos la oportunidad de demostrarle al mundo que somos  millones los venezolanos que queremos un cambio político en Venezuela, como lo hicimos el 6D. El único poder que tiene Maduro en sus manos es el militar, la administración de la violencia y el único poder que tiene la oposición es el apoyo popular. El gobierno lo demuestra en cadena nacional con una parada militar en todo el país  y la oposición puede evidenciarlo en manifestaciones de calle y en urnas electorales.

Para el docente universitario un proceso comicial sería la mejor jugada que podría  llevar adelante la oposición en lo inmediato. Comentó que tiene un sobrino preso hace tres años en el Sebin y las elecciones son el clamor de los presos políticos.

El gobierno entregará el poder sabiendo que lo perdió, entonces pegar un grito en una rueda de prensa pidiendo elecciones generales, es como si yo pegara un grito diciendo que tengo 25 años, cuando no los tengo, tengo 53.

Vallés se refirió al proceso de diálogo que se desarrolló el año pasado y manifestó que la gente  no cuestionó el proceso en sí, sino los términos con los que se firmaron los acuerdos, que faltaban a la dignidad de los presos políticos y de la mayoría que exige y espera un cambio.