Reporte 33
“La suerte de la república no puede quedar en manos ignaras”
Reporte 33

Por Sofía Torres

Para el doctor en Filosofía Política, Omar Noria, existen dos legitimidades en este momento, la MUD, como representante de la oposición, y el gobierno, ambas coexisten, con sus respectivas concepciones del poder, en una tensión “agónica y agonística”.

La dinámica política, afirma el también profesor titular de la USB, trasciende en un espacio fragmentado: en el chavismo ciertos grupos reclaman el rescate del legado de su líder (Chávez) y en el otro polo, hay divisiones pero menos visibles, lo que enriquece la discusión y “exorciza” un pensamiento único.

.- ¿Cómo define la situación de Venezuela?

Es una situación excepcional. El gobierno así lo ha decretado y hay una práctica política y jurídica correspondiente. Hay dos legitimidades, una constituida por la oposición con la MUD como representante y otra, el gobierno; los dos atrapados en una tensión agónica y agonística. Ahora bien, las diferencias que definen a ambos es que el gobierno revolucionario expresa su concepción de poder público en un estado de excepción permanente y éste se expresa sobre la concepción de que este poder debe defenderse contra cualquier ataque que conspire contra su estabilidad. La MUD y demás opositores al régimen conciben un tipo de representación de la totalidad de la voluntad política sumida en la Constitución de la República y allí estriban las diferentes concepciones del poder político. El primero asume que toda crítica y escrutinio al poder debilita y compromete su estabilidad; es por ello que gobierna bajo un régimen de excepcionalidad permanente, situación que ha conducido, como estamos observando y viviendo penosamente, a una forma de despotismo militarista, mientras que la oposición exige, reclama un límite constitucional del poder público que no es otro que poner un freno al poder ilimitado; uno que responda a la Constitución y a un régimen civil y civilista.

 

.- ¿Cree que hay un pensamiento claro orientado a la praxis para consolidar un cambio en Venezuela?

En Venezuela existe una calidad superior de ciudadanos esclarecidos, ilustrados, que han contribuido a formar un pensamiento político y jurídico que en estos momentos estructura y evita la disgregación doctrinal y numérica de la propuesta política de cambio del modelo que se expresa, de una manera palmaria, en un régimen monocrático que corre indefectiblemente a establecerse como un gobierno tiránico.

 

 

.- ¿Cómo analiza el desarrollo actual de la política venezolana?

Dicho lo anterior, esto es, el esfuerzo para darle un sentido coherente y homogéneo, constitucionalmente hablando, de una parte mayoritaria de la voluntad política a las propuestas de país distintas al régimen militarista-madurista. No es menos cierto que el desarrollo de la política discurre en un espacio fragmentado; mismo, si observamos que en el chavismo existe una atomización que reclama, cada grupo, como Marea Socialista, los exministros de Chávez y algunos jefes militares conocidos, un regreso al “pensamiento” original de Chávez. En el ámbito de la oposición, la fragmentación es menos visible, no obstante que para algunos grupos y personalidades la confrontación al régimen y gobierno debería ser más extrema, queriendo significar con esta palabra, todas las opciones que pueden precipitar la caída del régimen. Desarrollo que hace muy interesante estos posibles escenarios porque enriquecen a los efectos  de su concepción y puesta en práctica, una discusión que revela opciones de la política como espectáculo y exorciza, por así decirlo, un pensamiento único, sin matices, muy caro al régimen militarista y autocrático de Maduro.

.- ¿Habrá un cambio?

Si observamos la realidad política, ya hay cambios, y no me refiero únicamente al argumento numérico que dan, de acuerdo  los estudios de opinión, una caída estrepitosa en los indicadores de aprobación del gobierno de Maduro, sino en la calidad intelectual de la formación de la pedagogía ciudadana que se presenta con grandes contrastes y paradojas; por una parte una sociedad animalizada, primitiva y anómica que luce negada a todo esfuerzo de civilidad y otra que da estructura, como dijimos, al país y que asegura con antídotos repúblicos y democráticos la disolución del país y que muestra fervorosamente, una esperanza activa, no pasiva, por mejorar, digamos, el sentido y calidad de la salud pública de la república.

 

.- En el país es evidente la escasa producción de pensamiento sobre los problemas que a todos nos afectan. ¿Cuál es su apreciación al respecto? ¿Qué ha pasado con los grupos de pensadores?

El pensamiento ilustrado nunca, históricamente considerado, ha sido una actividad de las masas aunque los Estados están obligados a reducir doctrinalmente el número de iletrados incorporándolos a la educación para hacerlos mejores ciudadanos, porque la suerte de la república no puede quedar en manos ignaras. La educación de los ciudadanos añade una formación capacitaria a la teoría de la  autonomía de la voluntad, la que se expresa en la posibilidad de  que los sujetos tengan la capacidad de decidir por sí mismos, evitando de esta forma  que una voluntad exterior a ellos, pueda someterlos a una condición de servilismo y adolescencia política que se manifestaría en una tutela política inadmisible que, por cierto, siempre ha sido un desiderátum del militarismo venezolano que ha pretendido pensar por los ciudadanos en la nefasta expresión de ejército “Forjador de Libertades”, como si la gente puede ser obligada a ser libre por la espada.

En los círculos ilustrados podemos encontrar evidencias suficientes de una producción de trabajos, investigaciones de autores y grupos académicos que reflexionan sobre la calidad y naturaleza de la política en Venezuela; de la producción de modelos económicos  y políticos alternativos al actual, aunque es menester acotar que en términos de cultura política del venezolano común, que auspicie reacciones conductuales más allá de los electorales y ha permitido hacer  escrutinios y cálculos de comportamientos como resultado de esta cultura política,  se evidencia una formación muy precaria en general. Es  un reto  de mejoramiento y continuidad  de cambio en la calidad y número exigido.