Reporte 33
Leonardo Vera: El financiamiento extranjero es medular para la reconstrucción económica
Reporte 33

Sofía Torres @soficarol21

La catástrofe que vive Venezuela requiere un conjunto de reformas –cambiaria, monetaria y fiscal- junto a un programa de estabilización, advirtió el economista y profesor universitario, Leonardo Vera, quien aseguró que la recesión es profunda y prolongada, y para sobreponerse a eso, en términos de riqueza material, se necesita un crecimiento sostenido.

Para Vera atravesamos una crisis nunca antes vista durante el último siglo, con una fuerte caída en el PIB, una elevada inflación y altos niveles de pobreza, lo que  se traduce en una enorme pérdida de la calidad de vida de la población.  En este sentido, apuntó que la recomposición  económica del país es compleja por la cantidad de medidas  que habrá que aplicar en algún momento.

Por dónde comenzar

El economista determinó que el problema fundamental es el déficit de divisas, y que el país trabaja con un volumen que representa prácticamente un tercio de lo que tradicionalmente recibió durante el último boom petrolero, además sin reservas internacionales líquidas, que son un inventario de recursos fundamental que toda economía emergente tiene que tener a su disposición, pero ese no es nuestro caso.

Se plantea la necesidad de pedir financiamiento internacional. La relación del gobierno del presidente Maduro con las agencias multilaterales no existe hoy en día, Venezuela ni siquiera recibe las inspecciones regulares del Fondo Monetario Internacional -del cual es miembro desde los años 40-  ni del Banco Mundial. El FMI es el ente que por excelencia prestaría los recursos, porque tiene líneas de crédito para atender naciones con problemas de balanza de pago, podría prestarle al país unos 25 mil millones de dólares. Hay otros organismos que quizás tienen líneas de crédito pero con montos muy inferiores.

Ese préstamo sería una palanca de apoyo, comenzaríamos a tener divisas para restaurar el mercado cambiario, al que los agentes tendrían libre acceso y de donde las mafias quedarían excluidas. Con este mercado se permitiría  a empresas y demás sectores la importación de materias primas, insumos y partes necesarias para la producción nacional.

El financiamiento externo es medular para que Venezuela pueda constituir su fondo de reservas internacionales, y el Banco Central como uno de los operadores principales en el mercado cambiario pudiera inyectar recursos líquidos, eso ayudaría a la regularización. Esto implica una unificación cambiaria, eliminar los tres tipos de cambio actuales. Hay que ir a un tipo de cambio real, estable y competitivo, con esto se incentivaría la producción y exportación no petrolera.

El desmantelamiento del control y sistema de cambio tiene que venir acompañado de medidas que impulsen la inversión extranjera y nacional, especialmente en el sector petrolero, que da señales de un arranque más vigoroso. Debemos garantizar a los inversores que no habrá mecanismos de confiscación de sus activos, asimismo es importantes hacer una revisión e introducir incentivos en la regulación del sector de hidrocarburos y gas.

 Poner en orden las cuentas públicas y combatir la inflación

No basta con abrir el mercado cambiario y hacer las inversiones extranjeras más atractivas, es necesario poner orden en las cuentas públicas y combatir la inflación, hoy cercana a los tres dígitos, sugirió Vera, al tiempo que indicó que se debe implementar un paquete integral de medidas, que contemple la eliminación de la Ley de Precios Justos, que se convierte en un dispositivo que propaga la inflación, y lograr la unificación cambiaria para que las expectativas de devaluación que afectan el marcaje de precios, desaparezcan.

Venezuela debe emprender seriamente una reforma monetaria, que devuelva la confianza a la moneda de circulación legal, el bolívar. Antes de un desmontaje del control cambiario, el venezolano debe recobrar la confianza en su moneda. Esta reforma es bastante compleja, no pasa solamente por la introducción de una nueva moneda de circulación legal sino también por la reorientación del Banco Central hacia nuevos objetivos y verdadera autonomía –no puede estar subordinado al  Ejecutivo- y el fin y prohibición de políticas de financiamiento a las empresas públicas.

Hay que evaluar con seriedad qué debe hacer y qué no debe hacer el sector público. Cientos de empresas públicas dan pérdidas, o no están operando y reciben recursos del Estado, esos activos deben ser transferidos a la sociedad, a través de modalidades en las que los trabajadores participen en una copropiedad con las compañías o se lleven al mercado de capitales donde puedan ser compradas por el sector privado.

La recuperación de Pdvsa tomará su tiempo

El profesor universitario sostuvo que en materia de reformas del sector público hay un trabajo gigantesco. Destacó que Pdvsa genera problemas en lugar de beneficios y no se sabe cuál es su aporte fiscal, pues no hay cuentas fiscales.

Pdvsa se ha ocupado de asuntos que no están ligados al área petrolera, por ejemplo, de los programas sociales que pueden ser asumidos por una agencia integral de desarrollo. A su vez, hace una cantidad de gastos en dólares, entre ellos el pago a compañías extranjeras por la construcción de casas de la Gran Misión Vivienda, en vez de reanimar al sector nacional. Todo un sinsentido.

La recuperación y racionalización de la estatal petrolera tomará su tiempo. Su relación con el Banco Central y el fisco, es un contraste institucional que debe ser revisado. Esto debe formar parte de una reforma fiscal de modo que Venezuela no siga presentando déficit público y que no necesite ser financiado por el BCV, sino que el fisco busque los recursos tradicionales, los bonos colocados en el público. Así se combate la inflación.

Crecimiento sostenido

Al ser consultado sobre el tiempo que demoraría recuperar la economía venezolana, Vera dijo que esta debe crecer durante varios años para compensar lo que ha perdido, ya que hay una pérdida acumulada que casi alcanza los 30 puntos del PIB. Agregó que la recesión ha sido profunda y prolongada y para sobreponerse a eso, en términos de riqueza material, se necesita un crecimiento sostenido, de unos 6 ó 7 años, para paliar los niveles de pobreza que rondan al 80% de la población.