Reporte 33
Libre comercio para la marihuana entre México y Estados Unidos
Reporte 33

CIUDAD DE MÉXICO – Cuando el ejército mexicano sí permite que los reporteros vean a los soldados en acción, a menudo es para verlos quemar sembradíos de marihuana. Es solo para aparentar, pero es divertido. Puedes volar en un helicóptero militar por la Sierra Madre, para después aterrizar y ver a las tropas que posan con sus rifles mientras caminan en los verdes campos de marihuana. Y lo mejor de todo: ves cientos de kilogramos de hierba en llamas.

Los soldados mexicanos han llevado a cabo este ritual durante décadas y las fotografías han llegado a definir la guerra del país contra las drogas. No obstante, en medio de una oleada de reformas en políticas sobre los estupefacientes, estas fotografías pronto podrían desaparecer para convertirse solo en parte de archivos históricos.

El mes pasado, en la sesión especial de Naciones Unidas sobre drogas, el presidente Enrique Peña Nieto comentó que quería relajar las leyes del país acerca de la marihuana. Desde entonces envió una propuesta de ley al Congreso de la Unión para legalizar medicamentos que contengan cannabis, lo cual permitiría que las personas porten una onza (28 gramos) de marihuana sin que sean procesadas, y que se liberaran a algunos prisioneros condenados por cargos relacionados con dicha hierba. “Los mexicanos conocemos bien los alcances y limitaciones del esquema esencialmente prohibicionista y punitivo de la llamada guerra contra las drogas que ha predominado por más de 40 años en el ámbito internacional”, señaló.

Peña Nieto apenas se adentra en el juego de reformar las leyes sobre las drogas. El año pasado dijo que estaba en contra de legalizar la marihuana y en determinado momento incluso mencionó que no asistiría a la sesión de Naciones Unidas.

¿Qué pasó? Al parecer se dio cuenta (o le aconsejaron) que es mejor estar del lado del cambio inevitable. La propuesta viene como resultado del rápido relajamiento de las leyes en Estados Unidos: cuatro estados y el distrito de Columbia han legalizado la marihuana para uso médico y recreativo, y 20 estados más ahora permiten su uso medicinal. El cambio del presidente mexicano también llega después de que, en noviembre, la Suprema Corte de Justicia emitiera un fallo que sostiene que el gobierno no tiene derecho constitucional para arrestar a las personas por su “derecho civil” de cultivar cannabis.

En noviembre, los habitantes de California podrían votar por una iniciativa para legalizar la marihuana. Si el estado más rico de Estados Unidos, uno que se encuentra en la frontera, vota por el sí, esto tendría un gran impacto en México. ¿Por qué razón el gobierno mexicano querría tomar medidas contra los traficantes que llevan marihuana a California si en ese lugar sería completamente legal?

Varios políticos y activistas mexicanos se han declarado a favor de una legalización de mayor alcance de la marihuana. Entre ellos se encuentra el senador de la oposición Mario Delgado, quien ha propuesto la descriminalización y la regulación del cultivo, producción y venta en México. El expresidente Vicente Fox apoya esta idea.

Las propuestas de Peña Nieto tienen sentido, pero aún hay mucho por hacer. La iniciativa de ley actual permitiría de manera eficaz el consumo del cannabis, pero la mayoría de la producción y venta quedaría en el mercado negro, lo cual significa que estaría en manos de los carteles.

La reforma de la marihuana en Estados Unidos ya ha mermado el negocio de los carteles mexicanos. En 2011, un año antes de que Colorado y Washington la legalizaran, la frontera de Estados Unidos incautó 1,13 millones de kilogramos de cannabis procedentes de México. El año pasado, cuando la marihuana ya era legal en cuatro estados y el distrito de Columbia, esa cantidad disminuyó a casi medio millón.
Sin embargo, incluso las últimas cifras indican que una importante cantidad de marihuana aún logra entrar ilegalmente al país del norte. Con las ganancias se paga a los asesinos de los carteles, así como a oficiales de la policía y soldados corruptos, los cuales desechan montones de cadáveres en todo México.

En medio de estas dinámicas de cambio, cada vez tiene menos sentido que los soldados mexicanos (financiados por Estados Unidos mediante la Iniciativa Mérida) sigan el ritual de quemar los sembradíos de marihuana. Lo que se necesita es que ambos países superen el enredo legal actual y lleguen a la conclusión inevitable: que la marihuana se vuelva un producto legalizado que se pueda comercializar a través de las fronteras.

Las mismas fuerzas de mercado que regulan el comercio del licor o del tabaco serán las que regulen el comercio de la marihuana. Como sucede con estos dos productos, se crean mayores ganancias para la economía formal. Un grupo de investigación predice que el mercado de la marihuana legalizada en Estados Unidos estará valorado en más de seis mil millones de dólares este año y que aumentará a más de 20 mil millones de dólares para el 2020. Eso será de gran ayuda para las economías de México y Estados Unidos.

El mercado regulado de marihuana no va a terminar con la violencia que hay en México de la noche a la mañana. Los carteles aún van a traficar cocaína, heroína y metanfetaminas. También se han diversificado al secuestro, extorsión y el robo de petróleo, crímenes que solo se pueden reducir con mejores fuerzas policiales.

Sin embargo, la reforma de la marihuana ayudará inmensamente. Para muchas personas en las filas de los carteles mexicanos, el primer paso dentro del mundo criminal es cultivar, traficar o vender marihuana. Ese lazo se rompería, y se crearían trabajos legales. Las fuerzas de seguridad mexicanas podrían por fin dejar el problema de la marihuana a un lado para enfocarse en los problemas reales.

La sesión especial de Naciones Unidas sobre drogas estuvo cargada de conversaciones vacías, pero varias cosas positivas salieron de la reunión. Una fue que no hay interés en hacer que los países acaten los tratados de Naciones Unidas, los cuales prohíben la legalización de la marihuana. Otra fue que muchas voces en el mundo piden un nuevo enfoque para las políticas de las drogas. El crecimiento de un mercado binacional y legalizado de la marihuana sería un gran paso para convertir estos llamados en una realidad.

nytimes.com