Reporte 33
Los revolucionarios suramericanos que llegaron al Vaticano
Reporte 33

Por Marinellys Tremamunno
Desde el 02 hasta el 05 de noviembre se llevó a cabo en el Vaticano el III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. Más de 170 delegados de 65 países se reunieron en la Santa Sede para dialogar sobre el derecho a la tierra, a la casa y al trabajo. ¿El objetivo? “Dar a los pobres, a los movimientos de base, la posibilidad de conocerse y dialogar, para transformarlos en protagonistas del cambio que todos esperamos”, dijo el cardenal Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio “Justicia y Paz”, durante la apertura del encuentro.
“Papa Francisco ha dicho de que desea que desea plantar la bandera de los movimientos populares en el Vaticano”, lo afirmó Turkson. Pero, ¿qué significa? A primera vista parece una bella idea de integración, muy alineada con la invitación del pontífice de crear una iglesia que mire hacia las periferias. En cambio, hay que profundizar y ver más allá de las palabras. Sobre todo, tratándose de un evento con más connotación política que pastoral. Evidentemente no es una casualidad que Juan Grabois, el cerebro y propulsor del evento, diera instrucciones precisas a los participantes de no hablar con los periodistas, porque “manipulan las cosas que decimos”, como se puede ver en el video hecho a través de Facebook.
Dime quienes son tus amigos y te diré quién eres. Juan Grabois es un abogado argentino, co-fundador del Movimiento de Trabajadores Excluidos y forma parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) en Argentina. Hombre de confianza del Papa Francisco desde que era arzobispo de Buenos Aires; y luego, en Roma, el Santo Padre le ha delegado la organización de los encuentros de los movimientos populares. Desde junio, es además consejero de “Justicia y de Paz” del Vaticano.
Juan Grabois es un declarado militante marxista. “No oculta su admiración por la revolución rusa de 1917 y su gestor Vladimir Lenin”, según un artículo publicado en adelantefe.com, en donde además se evidencia que el nuevo consejero vaticano es también un gran admirador de Hugo Chávez. Grabois “sueña con la utopía de grandes cambios sociales, rebeliones y gobiernos populares, al estilo cubano y venezolano”, se lee en la web. Y los textos escritos por el propio Grabois confirman su amor por el Socialismo del Siglo XXI. Basta dar una mirada a la serie de cuadernos de formación para los trabajadores, escritos junto a Emilio Persico, secretario de Agricultura Familiar del gobierno de Cristina Fernández Kirchner, para confirmar su orientación política. Y no sólo eso, en internet circula su foto con la camiseta del “Che”, sosteniendo una taza con la imagen del Papa Francisco.
João Pedro Stédile está presente en el comité organizador de los encuentros con los movimientos populares. Es el leader del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil. Es otro combatiente de ideología marxista, que vino a Venezuela el año pasado en apoyo al régimen de Nicolás Maduro: “venimos aquí para decir que nos da orgullo y siempre que tenemos dudas recurrimos al pensamiento, al ejemplo, a los ideales del comandante Chávez… Venimos aquí para abastecernos de los ideales y del pensamiento del comandante Chávez”, expresó durante el acto de conmemoración del segundo año de muerte del “Comandante Supremo”.
También hemos visto a Evo Morales como activo participante en los dos primeros encuentros. En el primero, es oportuno recordar la polémica visita del presidente boliviano a Santa Marta en octubre del 2014, que no fue tramitada a través de los canales diplomáticos habituales, tal y como lo confirmó en un comunicado el propio portavoz vaticano, padre Federico Lombardi. Y quedará para la historia la foto del segundo encuentro realizado en Bolivia en el 2015: el Papa muy sonriente, sentado al lado de Evo Morales, quien llevaba la imagen del “Che Guevara” en su vestimenta y posaba con el puño cerrado en alto. Y este año, el huésped de honor fue el exguerrillero y expresidente “Pepe” Mujica.
“Las ideologías siempre terminan en dictadura”, lo dijo el Papa Francisco en Paraguay, durante su viaje en Suramérica. Sin embargo, la Santa Sede desde hace tres años promueve un evento con un claro contenido ideológico. Ciertamente, la iglesia no puede renunciar a la caridad y a la defensa de los pobres, a la atención de las periferias, siempre y cuando no sean utilizadas para la instrumentalización política.