Reporte 33
Luis Ugalde: El gobierno no quiere las reformas económicas pero las necesita
Reporte 33

Este martes 5 de abril se desarrolló un conversatorio en las instalaciones de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela con el padre Luis Ugalde, quien ofreció un análisis político, económico y social de la coyuntura actual.

En el encuentro, donde los miembros del ente gremial intercambiaron sus inquietudes acerca de la situación país, el sacerdote jesuita expuso tres propuestas para encaminar la transformación de Venezuela: un clamor nacional.

Para Ugalde este gobierno marxista se caracteriza por tener “una mescolanza entre la prédica ideológica con la que mantiene a su militancia y un estatus que nunca soñó tener, lo que da pie a un enredo muy grande”

El religioso asegura que el tiempo trabaja muy en contra del régimen, cuyo deterioro se evidencia en las encuestas, ya que  “si anteriormente el 60% quería que se fuera Maduro, hoy es el 80% y mañana será el 90%”.

Fórmulas para el cambio

Lo primero que hay que hacer en Venezuela es la reconstitucionalización. Esto contempla la despolitización de las Fuerzas Armadas y la separación de los poderes públicos, que nunca será total, pero debe existir. La separación de poderes se inventó para evitar el absolutismo en las monarquías y se eliminó para establecer la dictadura del proletariado.

Sería un gravísimo error pensar en una constituyente, en debatir la Constitución cuando la gente está cansada de elecciones y lo que quiere es resolver sus necesidades básicas y se encuentran en una lucha por la supervivencia. Eso obligará la concertación de los distintos sectores políticos.

El debate se debe centrar en lo que hay que hacer y en ese sentido,  no es debate básicamente de juristas.

También se debe emprender el cambio de la actual política económica, hay que  convencerse con lo que se ha visto en el Bloque Soviético,  China, Cuba y Venezuela, de que no hay posibilidad de una economía boyante sin iniciativa privada.

En el esquema marxista el adversario es un delincuente y lo es porque la raíz misma de la miseria, según Marx, está en la existencia de la empresa privada que se apropia y explota la plusvalía.

El tema fundamental es la admisión de la empresa privada, no como un mal menor sino como algo sin lo cual el país no puede salir adelante. Tampoco puede haber empresa privada si no hay diferenciación de los ingresos y  ganancias, nadie hace un esfuerzo si no gana.

Si no hay diferenciación y el que no trabaja percibe lo mismo que el que sí lo hace, como en el socialismo, la productividad se viene abajo. Evidentemente la diferenciación salarial y de ganancia es parte de la condición humana.

Ese cambio de la política económica actual es competencia del Ejecutivo y allí debe estar clara la Asamblea Nacional y no prometer lo que no puede cumplir.

Otra propuesta se centra en el nuevo espíritu para identificarnos. Naufragamos todos o nos condenamos todos. Si a los pobres de Venezuela les va mal a todos nos va mal. Hay que reconocer a la otra parte, con sus intereses legítimos y ver cómo se hace un planteamiento de inclusión.

Las medidas que nadie quiere aplicar

La liberalización del cambio no se puede hacer hasta tanto se emprendan acciones que atraigan la inversión al país. Para eso debe haber seguridad jurídica y las expropiaciones no constituir una  amenaza.

El que venga debe aplicar un montón de medidas, algunas positivas como la libertad de los presos políticos, y  otras que sí son odiosas. Ambos bandos tienen razones para no querer implementarlas.

Para el gobierno la ejecución de esas medidas significaría renunciar a lo que ha predicado durante años. No las quiere pero las necesita. Por otro lado, la oposición necesita que esas medidas se lleven a cabo antes de una transición, de lo contrario no duraría ni seis meses en el poder, menos con el chavismo cuestionando esas decisiones.

En las condiciones para implementar con éxito las reformas debe prevalecer el apoyo entre ambos sectores, porque así se permitirá la gobernabilidad de los que vendrán. Cada vez hay más gente dentro del gobierno y la oposición que ven que el diálogo y los acuerdos son indispensables. Luego se harán unas elecciones con unas reglas potables, y allí el chavista estará en ese juego y el no chavista también.

Un reconocimiento a la MUD

A pesar de las críticas y de quienes escriben desde Miami indicando lo que hay que hacer, la Mesa de la Unidad Democrática tuvo una muy buena actuación en el marco de las elecciones de diciembre.

La oposición concurrió a los comicios parlamentarios en unidad, ahora en el AN cada organización debe recuperar su perfil de cara a unas elecciones de gobernadores.

Existe la necesidad de diferenciarse y eso es peligroso si no se maneja bien. Es necesaria y debe seguir percibiéndose la unión, pero con acentos.

Si se desmonta la Mesa, que ya está medio desmontada, se sacrifica la unidad. Esta debe ser una unidad entre organizaciones partidistas y  el país. 

La campaña que se hizo para la elección del presidente de la Asamblea Nacional fue inoportuna, se debe tener la capacidad de resolver algunos  asuntos internamente.

Por Sofía Torres @soficarol21