Reporte 33
“Medidas económicas con fines políticos reducen al individuo a instintos animales”
Reporte 33

Por Sofía Torres

Andrea Rondón, directora del Comité de Derechos de Propiedad de Cedice, se declara pesimista ante la posibilidad de un cambio en lo inmediato. Alega que si el referendo revocatorio  llegara a realizarse en 2016,no necesariamente conduciría a una transformación, porque la transformación debe ser cultural.

La también doctora en derecho insiste en la reconstrucción del ciudadano, pues se atentó contra esta figura, contra sus derechos y libertades, pero también es enfática en la concepción de una sociedad con memoria, crítica y que atienda a sus intelectuales. En ese sentido, recuerda las consecuencias que hoy afrontamos por nuestro desinterés frente a los asuntos públicos, que en cualquier momento nos “tocan la puerta”.

Rondón, quien sostiene que el poder está atomizado, sentencia que las medidas económicas con fines políticos reducen al individuo a sus instintos animales y en Venezuela incidieron, definitivamente,en la producción intelectual.

Contradicciones y decretos leyes

En la última década ha habido una transformación del ordenamiento jurídico, se han dictado decretos leyes, es decir, decisiones unilaterales por parte del Presidente-no consensuadas e impuestas- con un solo objetivo: la destrucción de la propiedad privada y de las libertades individuales. Esto se percibe en una Ley Orgánica de Precios Justos, que es la más evidente, y en leyes más sencillas como la Ley de Registro Público.

La regla ha sido que el Presidente actúe como legislador, cuando esa debería ser la excepción, y con ello se ha tergiversado la erosión de ley.

Hay un efecto práctico en la forma de pensar del gobierno, sin embargo, me cuesta ver  claridad en ese pensamiento dadas las decisiones discordantes que se han tomado. Como abogada y asesora de clientes sabía a qué atenerme con la Superintendencia  de Precios Justos, pero con el último decreto que le otorga facultades a Padrino López, una autoridad militar, la Sundde queda vaciada de contenido. Hay decretos, providencias y resoluciones contradictorias entre sí.

Con los primeros proyectos de ley que apoyaron varios diputados de la Unidad como la regularización de los títulos de propiedad otorgados por la Gran Misión Vivienda, hubo un avance importante, porque en este caso tenemos tenedores no propietarios y con esas iniciativas se buscaba regularizar esa situación. Hoy en día se habla de un proyecto de la ley de la dignificación del salario, del trabajo, ¿cómo logras eso, si no es con más imposiciones laborales para el empresariado?, como ha venido ocurriendo, ¿cómo logras proteger el salario sino es con la protección del mercado? El no haber entendido eso nos ha llevado a las circunstancias actuales. Veo contradicciones profundas en la oposición en este sentido.

La reconstrucción del ciudadano

No vislumbro un cambio en  lo inmediato, soy muy pesimista, aunque haya una movilización por el revocatorio, que si se da este año, no necesariamente se traducirá en una transformación, que corresponde a un tema cultural. Con palabras como pueblo, masa y país se ha destruido la figura del ciudadano y cuando se atenta contra esa idea, también se atenta contra el reconocimiento de derechos y libertades.

La destrucción del individuo comenzó antes de este periodo de 18 años, no con la intención ideológica que se percibe claramente en este lapso. Aquí hubo una suspensión de las garantías y libertades económicas por tres décadas, del 61 al 91 y no se dijo nada, ni siquiera el empresariado, que se vio afectado.

Sí hay ciertos indicios que apuntan a esa transformación, por ejemplo, hay concejales del municipio Libertador y Sucre que avalan proyectos de titularización de propiedad en los barrios, eso es querer hacernos la idea de un país de propietarios, y al ser propietario, eres independiente del Estado.Nos piden evaluar  el análisis costo beneficio de una determinada ordenanza, es decir, cuál será el impacto económico de los usuarios de esa ordenanza.

Por otro lado, con el control de cambio y de precios, ha habido un apartheid cultural. Si bien llegan los libros con la adquisición de divisas no preferenciales, por tanto se encarecen una barbaridad y hay una merma importante en la disponibilidad de ejemplares importados, las editoriales venezolanas crecieron y nuestros escritores han sido resaltados. Antes nadie se preocupaba por un Federico Vega o un Francisco Suniaga. Con el Pasajero de Truman, con un corte histórico, la gente empezó a mostrar interés por las obras nacionales.

Las editoriales venezolanas hallaron una oportunidad para que se conociera la historia sin distorsiones. Vemos, por ejemplo, a Inés Quintero escribiendo El Hijo de la Panadera, que es Francisco de Miranda.

El quiebre del alma

Así como hay escasez de alimentos, hay escasez de libros, los primeros nutren el cuerpo, los segundos, el alma, y cuando te quiebran el alma es más fácil imponer órdenes y directrices.

En comparación con Guatemala que acaba de hacer la Feria del Libro y tiene la Universidad Francisco Marroquín, encargada de la difusión de ideas liberales en la región, nosotros no tenemos nada. No obstante, rescato las individualidades, la Academia de la Historia ha sido muy activa en los últimos años, también hay cines foro,  librerías y espacios para recuperar el teatro, quizás no existen de manera representativa como en Argentina, México  o la misma Guatemala. Nunca hubiésemos pensado que estaríamos tan atrasados con respecto de ellos.

La academia se ha visto compelida más allá de lo teórico, se piensa en la teoría y en su conexión con la realidad.  La intelectualidad de los años 70 y 80 se perdió en las décadas posteriores, aquí vino Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía, y Jorge Luis Borges, fueron entrevistados por Carlos Rangel y Sofía Ímber. Luego hubo un declive importante cultural y del pensamiento

Las medidas económicas con fines políticos incidieron definitivamente en la producción intelectual, y cuando estas se aplican reducen al individuo a instintos animales. Tenemos hoy una sociedad que no tiene reparo en pasar tres y cuatro horas haciendo cola, ni en saquear un camión de cochinos que se vuelca.

Una sociedad crítica, una aspiración

Los jóvenes tienen sus inquietudes y más allá de preocuparse en cómo sobrevivir, sus intereses se concentran en cómo hacer entender que el mercado es la mejor forma de cooperación social, que los controles  per se son los que generan distorsiones, ese bachaqueo que la gente denuncia. Se preocupan por revertir las ideas que nos condujeron hasta aquí.

Como profesora y con mi participación en CediceJóven, veo muchachos promocionar círculos de lectura liberales. La sociedad es muy heterogénea, hay una parte de ella que no tiene vuelta atrás, pero hay otra que busca paliar la situación.

Debemos aspirar una sociedad con memoria, que escuche a sus intelectuales. Carlos Rangel en los años setenta advirtió todo esto en Del buen salvaje al buen revolucionario. Aspiremos a reconocer y respetar la labor de intelectuales de este corte; a una sociedad crítica no monolítica. El ser acríticos acarreó las consecuencias que vivimos. Debemos saber de economía, el mercado no  es abstracto al igual que el Estado, el mercado somos nosotros tomando decisiones y el Estado, personas con poder.

Es vital reconocernos como ciudadanos, entendernos como individuos con derechos y deberes,  después de tanto tiempo de ser tratados como rebaño. Creíamos que nuestros derechos políticos se reducían al voto y ya se han visto los efectos de no interesarse por los asuntos públicos, porque en cualquier momento nos tocan la puerta.

El poder está atomizado

Algunos periodistas hablan de la transición, entendida como aquella que apunta a la ausencia de Maduro en la presidencia. La transición ha sido de a poco, la asunción del poder de Padrino López es un ejemplo de ello, así como los cambios en el Seniat y algunas providencias, que obedecen a ciertos cambios a lo interno del organismo, que hay que saber leer, porque son movimientos que se están dando dentro del Gobierno, ¿hacia qué?, no se sabe exactamente, porque en una dictadura es difícil determinar el desenlace.

El poder está atomizado, se ve en varias personas y en el comportamiento de los organismos, en sus resoluciones y providencias.

@soficarol21