Reporte 33
Movilización a Miraflores sigue en pie y sin objetivo definido
Reporte 33

Sofía Torres

Pese al diálogo, la MUD  mantendrá “la agenda de calle”, por tanto, la  movilización hasta Miraflores programada para el 3 de noviembre,  sigue en pie, pero con riesgos  y sin objetivo definido,  según analistas políticos.

La actividad podría variar si el gobierno, antes del jueves, concreta algunos “gestos”, como la liberación de presos políticos, informó el Secretario Ejecutivo de la  coalición opositora.

Ante la convocatoria realizada el pasado 26 de octubre, durante la denominada “Toma de Venezuela”,  el Cardenal Jorge Urosa Savino sostuvo que para  los líderes de oposición es difícil complacer las exigencias “del pueblo cansado”, pero es importante evitar llamados que puedan generar violencia.

El representante  de la Iglesia Católica declaró que “el peligro de la movilización del jueves es que pueden aparecer esos grupos armados, que ya vimos actuar a sus anchas en febrero y marzo de 2014”. En ese sentido, indicó: “no podemos arriesgar al pueblo que quiera ir, a que  sea víctima de esos grupos.  Es preferible buscar otro punto de llegada a la manifestación, que con toda justicia y legitimidad puede promover la oposición”.

Destacó que los líderes de la Unidad han realizado una gran labor en circunstancias adversas y son ellos quienes deben enmarcar los caminos, por eso deben ser “sumamente hábiles y prudentes”.

Una convocatoria complicada

El politólogo Ricardo Sucre manifestó que en  una sociedad democrática sería posible marchar hasta Miraflores, con las medidas de seguridad que se requieren y para que esa actividad transcurra con normalidad actualmente tendría que haber una gran confianza entre los actores políticos, que además “rompa” con el antecedente del 11 de abril de 2002.

“Si el objetivo de la jornada es exigir el derecho al voto, al referendo revocatorio, se trataría de una expresión democrática,  y es aceptable. Si es para notificarle a Maduro que está despedido y hacer un llamado a las Fuerzas Armadas a considerar el sentir popular y  actuar en consecuencia,  no sería conveniente la movilización del jueves. Hay que ver los motivos que dará la dirigencia, porque ahorita hay muchos”, comentó Sucre.

Alegó que la oposición no habla claro, quiere complacer a todo el mundo y se deja influir por grupos extremos, con posiciones que juegan al todo o nada, y eso es lo que domina ahora la opinión pública. Acotó que esta es una convocatoria complicada porque no se planteó un objetivo y  de ese modo cada quien se hizo una idea propia y quedó en el ambiente que sería  una marcha insurreccional, que pondría fin al gobierno.

Sucre considera que se ha generado una apuesta muy alta y  un gran reto para el liderazgo: ¿cómo  logrará la oposición expresar su mensaje y que al mismo tiempo el  régimen no lo perciba como una amenaza a su estabilidad?

Una marcha para no llegar

Para el analista político, Carlos Raúl Hernández, resulta dudoso que los mismos sectores que no acudieron al diálogo con el gobierno, sean los que insistan en la realización de la marcha hacia Miraflores.

Dijo Hernández que eso revela una teoría: “una cosa es lo que llaman la calle y otra lo que es hacer política, que en este caso es insistir en buscar una salida a la crisis y al gobierno por medio de acuerdos, que están presionando en conjunto la comunidad internacional”.  El diálogo- afirmó- no se le ocurrió aquí a  nadie en particular, hay una presión del gobierno norteamericano, la Unión Europea, el Vaticano, Mercosur, Unasur y la OEA.

El politólogo se preguntó: ¿qué vamos a hacer en esa marcha, cuál es el objetivo?,  “no nos han dicho que se va a hacer en Miraflores”.

Para Hernández esa será una movilización  que no llegará al destino fijado, porque se sabe que cerrarán las vías de acceso con los colectivos, la Guardia Nacional y hasta con el Ejército. “Es una marcha para no llegar”, puntualizó.

@soficarol21