Reporte 33
“República Dominicana debe superar la crisis de las instituciones democráticas”
Reporte 33

En entrevista con DW, Sarah Ganter, representante de la Fundación Friedrich Ebert en Santo Domingo, analiza la situación en la República Dominicana de cara a las elecciones de este domingo 15 de mayo
DW: ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta la República Dominicana?

Sarah Ganter: La gran desigualdad social representa uno de los principales retos. En la última década, la República Dominicana registró un extraordinario crecimiento económico. También en 2015 la economía nacional creció en promedio un 5,4 por ciento. No obstante, casi no se ha logrado reducir la pobreza. En su informe de 2014, la CEPAL catalogó a la República Dominicana como uno de los países con mayor porcentaje de pobreza en la región. Según sus estimaciones, en 2013, un 40,2 por ciento de la población era considerado pobre. La persistente desigualdad social va de la mano de una crisis de los sistemas públicos en el ámbito de la educación y la salud.

Otro reto central consiste en la debilidad de las instituciones democráticas, que también se ha hecho visible en el contexto de las elecciones. En el pasado, el máximo órgano electoral, la Junta Central Electoral, fungió como órgano ejecutivo y como órgano de control. Si bien en 2010 se creó el Tribunal Superior Electoral, una institución de arbitraje, aún no existe una legislación que defina sus competencias.

Asimismo, desde hace años, expertos debaten sobre la necesidad de una ley de partidos que regule la competencia política. Sin una regulación de este tipo, el enriquecimiento personal seguirá siendo una de las motivaciones para entrar en la política dominicana, que en el actual periodo legislativo se ha caracterizado por numerosos escándalos de corrupción.

Según las encuestas, el actual presidente dominicano, Danilo Medina, será reelecto el próximo domingo. ¿Cuál es su balance del Gobierno de Medina en los últimos cuatro años?

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Danilo Medina Sánchez, presidente de la República Dominicana.

Es un balance de claroscuros. Danilo Medina, a quien le gusta presentarse como un mandatario popular, ha abordado una serie de problemas. Al igual que su antecesor, el gobierno del presidente Medina destaca por inversiones en la infraestructura y proyectos de construcción. En la capital, el barrio turístico colonial resplandece con nuevo brillo después de que se instalara la canalización y se pavimentaran las calles. En la periferia de la capital se están llevando a cabo grandes proyectos de construcción de viviendas para los habitantes de las zonas aledañas al Río Ozama, que están amenazadas de inundación.

En años pasados, una amplia alianza de la sociedad civil se ha tomado las calles para protestar contra la desastrosa situación de la educación en el país. En su campaña electoral, el Gobierno había prometido invertir un cuatro por ciento del Producto Interno Bruto en el sector de la educación. No obstante, a finales de 2015 una amplia campaña de alfabetización apenas había alcanzado la mitad de las 990.000 personas a las que estaba destinada.

Varios proyectos de reforma tampoco cumplieron las expectativas. Desde que los sindicatos se retiraran de la mesa de negociación, sigue en suspenso una importante reforma de la ley de trabajo. Asimismo, a finales de 2015 el Tribunal Constitucional anuló en el último minuto una nueva ley penal. Esta estipulaba, entre otras cosas, altas condenas para empleados del Estado y funcionarios en casos de malversación de fondos, y habría sido un importante aporte a la lucha contra la corrupción.

También fracasó un proyecto de ley sobre el aborto. El presidente Medina había abogado por relajar la prohibición absoluta del aborto, y la nueva ley permitía la interrupción del embarazo en caso de violación, incesto o si se diagnosticaba que el feto no estaba en condiciones de sobrevivir. Amnistía Internacional y la Comisión de la ONU contra la Tortura condenaron la prohibición total del aborto.

En cambio, sí fue exitosa una reforma constitucional que permite la reelección directa de Danilo Medina. Así, este se deshizo de la competencia de su antecesor en el cargo, Leonel Fernández, que a su vez había modificado la Constitución para limitar a un periodo legislativo la duración del cargo de su sucesor.

¿Quiénes son los demás candidatos presidenciales y qué posibilidades tienen de ser elegidos presidente?

Luis Abinader es el candidato más prometedor de la oposición y lidera la campaña electoral del Partido Revolucionario Moderno (PRM). El PRM nació a principios de 2015 tras la fragmentación del histórico Partido Revolucionario Democrático (PRD). En las elecciones de 2012, el PRD fue el partido más votado, con cerca de un 42,13 por ciento de los votos. No obstante, en 2014 el partido se dividió a raíz de disputas internas, lo cual llevó a la fundación del PRM a principios de 2015. En poco tiempo, esta formación se estableció como la segunda fuerza política.

De acuerdo con las encuestas electorales que han sido publicadas hasta ahora, Abinader no tiene posibilidades de ganar los comicios. Sin embargo, más importante que eso es el hecho de que la política dominicana, que para muchos observadores se estaba tornando en un sistema de partido único, cuente nuevamente con una importante oposición al partido gobernante.

Unas 50.000 personas, descendientes de inmigrantes haitianos, no podrán emitir su voto.
Además, independientemente de quien gane las elecciones, será necesario un esfuerzo conjunto de todas las fuerzas políticas para superar la crisis institucional de la democracia en el país.

¿Cuál es la situación de los descendientes de los inmigrantes haitianos? ¿Se abordó este tema en la campaña electoral?

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Unas 50.000 personas, descendientes de inmigrantes haitianos, no podrán emitir su voto.

Como consecuencia de esta política, sigue existiendo un vasto grupo de personas que se han convertido en apátridas. Personas que nacieron en la República Dominicana, que en muchos casos nunca han vivido en Haití y que solo hablan español, pero que no poseen ningún documento.

Se encuentran en un limbo, y no pueden trabajar legalmente, ni estudiar, ni casarse. Tampoco pueden participar en las elecciones. Según estimaciones no oficiales, este domingo, unas 50.000 personas que han participado en comicios anteriores no podrán emitir su voto debido a que su estatus sigue sin resolverse. Los partidos de oposición abordaron este problema en la campaña electoral.

DW.