Reporte 33
Rosa Estaba: Quiero ofrecer mi obra para una propuesta de país
Reporte 33

Por Sofía Torres

Rosa Estaba, geógrafo y profesora de la UCV, cuenta la necesidad que sintió de investigar el proceso histórico de estructuración del territorio nacional, al que dice, no se le presta atención y donde actúa y se define todo: las personas, las inversiones, las instituciones.

Se sentó a escribir en el 2000, Venezuela, La Construcción de un Territorio y tras cinco años de laborioso trabajo, hoy sostiene entre sus manos una obra que brinda un diagnóstico de lo que ocurrió y se fijó en la memoria de nuestra geografía. Una obra que será de gran utilidad, con un nuevo gobierno, para realizar una propuesta de desarrollo de mercado, que considere su análisis de la trasformación de la naturaleza, a través del sistema de ciudades.

Estaba confiesa, con la afabilidad que la caracteriza, que produjo su libro sola, no buscó apoyo y fue cuesta arriba compilar la información que requería. Como en los ministerios de Educación y Salud, por ejemplo, estaba prohibido mostrar las memorias y cuentas del pasado, tuvo que optar por lo que llamó ¨los caminos verdes¨.

Para ella su ejemplar es un aporte que encamina al rescate de las infraestructuras y los equipamientos. “Estamos en una grave crisis y hay que saber dónde establecer prioridades”, sentencia.

En democracia y gracias a la democracia…

El sistema de ciudades se viene erigiendo desde la colonia. En mi trabajo se observa cómo avanzamos increíblemente hacia la construcción de un territorio moderno, en democracia y gracias a la democracia. Desde 1958 se aplicaron una serie de proyectos con sus altos y bajos, que determinaron el modo de articulación del territorio necesario para una economía capitalista.

Durante los primeros 20 años del periodo democrático, con la política de sustitución de importaciones y la renta petrolera, se llevó adelante todo un plan de desarrollo territorial en materia de salud, educación, telefonía, carreteras, líneas aéreas, etc. , eso que yo llamo elementos estructurales de la redes urbanas. La conjunción de todas esas redes da como resultado la red de ciudades con sus respectivas áreas de influencia.

En el segundo periodo democrático, los otros 20 años, avanzamos mucho más, con capital privado y sin la renta petrolera. Con el programa de El Gran Viraje del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez dejábamos atrás el quebrado modelo de sustitución de importaciones, intervencionista y centralista, para dar paso a una democracia moderna y eficiente: industrializada y descentralizada. Sin dinero en las arcas públicas alcanzamos un mayor desarrollo.

Para 2001, la red urbana de Venezuela ya era muy extensa y muy moderna. Algunas ciudades habían acumulado más ventajas que otras. Con medidas liberales, llamadas ahora neoliberales, Caracas se había erigido en una ciudad global, con un nivel similar al de Pekín, y Valencia, Maracaibo, Barquisimeto y Maracay, estaban en tránsito hacia la globalización. En el territorio nacional, otras 21 fungían como ciudades intermediarias que iniciaban su conexión con la globalización. Cuando hablamos de la globalización de una ciudad nos referimos a la evaluación de su nivel en materia de descentralización, inversiones, desarrollo universitario, parque industrial, conexiones con el exterior, exportaciones, privatizaciones, entre otros aspectos.

La sociedad nueva, el cassette del gobierno

Trabajé en la Copre (Comisión Presidencial para la Reforma del Estado), en el área de descentralización y allí me empeñe en que tomáramos en cuenta el territorio. Cuando este gobierno llega al poder y con Jorge Giordani, ministro de Cordiplan, se plantea un modelo de desarrollo territorial nuevo y contrapuesto al que se viene construyendo desde tiempos remotos. Los comunistas y los izquierdistas creen que justicia social se resuelve con justicia territorial, cuando se ha demostrado que la gente concentrada en una ciudad genera una sinergia que hace posible el alcance de los mejores niveles de productividad y de calidad de vida de los seres humanos. Por eso la gente hoy vive mayoritariamente en ciudades, a escala planetaria.

Hay que revisar el Plan de la Patria, todavía vigente. En el plan de gobierno presentado durante su campaña electoral, Chávez había propuesto acabar con lo existente para crear algo nuevo, que reflejaba algo así como que el día que todos estemos repartidos en media hectárea por persona seremos felices. Allí también está la idea de que una sociedad revolucionaria contempla el desarrollo del país hacia el sur y con un modelo bucólico, abiertamente antagónico al ancestralmente estructurado en el arco montañoso costanero del norte. El gobierno insiste en el cassette de construir la sociedad nueva, revirtiendo arbitrariamente el consolidado patrón territorial de desarrollo.

La estrategia “bandera” de desarrollar el eje Orinoco Apure de las solitarias llanuras y bosques del sur del país, conectado con un eje que iría desde el occidente hasta el sur y otro desde el oriente hacia el sur, es el que ha conducido a este régimen a cometer barbaridades: inversiones que se borran entre los polvorientos paisajes, como es el caso del abandonado ferrocarril, iniciado en El Tigre, estado Anzoátegui, con un trazado norte-llanero hacia el occidente. Hay que estudiar la ley de comunas, entre otras en las que ellos se plantearon sustituir el sistema de ciudades, construido desde “la época de Cristóbal Colón”, por una red de comunas y por sumatoria instaurar finalmente la federación de ciudades comunales.

De las redes nodalizadas a las redes urbanas

Todo se fue levantando sobre las huellas urbanas dendríticas nodalizadas: tienen como cabeza pequeños nodos, con sus dendritas de comercialización para la exportación. Cuando esos nodos lograron conectarse entre sí, abrieron paso a las redes sub-regionales y regionales, en un proceso que duró más de un siglo. El estudio del territorio permite descubrir capas de la historia, permanentes cambios que superan múltiples resistencias y adaptan lo viejo a las nuevas situaciones.

Sobre estas redes dendríticas se fueron montando otras, a tal extremo que se arman las cinco grandes redes urbanas de Venezuela que corren de norte a sur, polarizadas por una gran ciudad: Maracaibo y Barquisimeto, en el occidente; Caracas, en el centro; Puerto La Cruz-Barcelona, en el nor-oriente; y Ciudad Bolívar-Ciudad Guaya, en el sur.

En 2003 ya las redes urbanas se estaban conectando entre ellas mismas, gracias a los novedosos procesos de especialización productiva y de formación de clúster industriales que permitieron los intercambios. Se especializaron los territorios y de esa forma se podía competir en el mercado interno y externo. Para ese año comenzaron a aparecer vuelos de Monagas a San Cristóbal, de Barinas a Coro, entre otras rutas que respondían a nuevas demandas. Para comienzos del siglo XXI, antes que la democracia terminara de recibir el zarpazo, se realizaban exportaciones diversas y en grandes cantidades, y dentro del país crecía el comercio interregional de una amplia gama de productos.

@soficarol21