Reporte 33
Torrealba: La gente castigó a los protagonistas de La Salida parte II
Reporte 33

Sofía Torres – @soficarol21

El ex – secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chuo” Torrealba, considera que no  hubo “una necesaria explicación de cómo se pasaba de la retórica inflamada, prácticamente insurreccional, al tema de las elecciones regionales”, en alusión a la desesperanza y molestia de un sector de la población. En ese sentido, explica que  había que hacer un balance de la jornada de protestas, ya que los balances permiten capitalizar éxito y aprender de los errores, así como el crecimiento de la ciudadanía en la conducta a seguir. “Se pide una explicación que no ha sido dada”, precisa.

Torrealba asegura que la gente castigó a los protagonistas de La Salida parte II, “a los señores Guevara y Capriles, también castigó a quienes pudiendo hacerlo no construyeron un referente alternativo, a los señores Rosales y Falcón”. En relación a los dos últimos, alega que no basta con señalar las fallas, había que ofrecer un planteamiento alternativo, que no se produjo.

El comunicador popular señala que se premió a quien descaraqueñizó la política y salió al encuentro de la Venezuela profunda, a Henry Ramos Allup.

Para Torrealba el castigo a Carlos Paparoni, a Juan Requesens, entre otros, es una injusticia y se interpreta como la sanción a una política. Opina que esos dirigentes “catalogados como valientes, quedaron de segundos y terceros”, por qué, porque se castigó una política, y los emblemas de la misma fueron Guevara y Capriles. “Como no estaba Aveledo o  Torrealba, se inventaron la vocería de los diputados jóvenes y allí están llevando la pela que están llevando. El que se salvó de esa situación fue José Manuel Olivares porque ha construido un liderazgo en Vargas”, afirma.

“Cuando pasas del calle – calle, al vota – vota se está cometiendo el mismo error, dejar fuera de contexto el hambre – hambre. Cuando se es capaz de reconocer los errores se tiene autoridad moral para diseñar la ruta a transitar”, manifiesta el activista social.

Para los plantones se les pedía a los ciudadanos llevar una cava, hidratación y alimentos debido la actividad duraría todo el día, – apunta Torrealba- “se le decía así al 65% de la gente que esa convocatoria no era para ellos”. Argumenta que si en el barrio no hay comida, ni agua, cómo van a llenar la cava, por tanto, esas convocatorias reflejaban una política hecha desde y para el imaginario de una clase social que ya casi no existe, la clase media.

Redes Sociales

Torrealba dice que tenemos una clase media que era apolítica y se empezó a involucrar hace 18 años, es ahora una clase políticamente adolescente, pero gracias al auge de las redes sociales, es la más poderosa que jamás haya habido en Venezuela. Atribuye a tal aspecto lo que está pasando en esos espacios digitales, una radicalización extrema que, según piensa, no se corresponde con las realidades del país. “No estoy descalificando a nadie, hablo de un hecho histórico, a nivel social y tecnológico”, expresa.

Comenta que los líderes políticos en vez de guiar a las masas, “las surfean”, y que antes se la pasaban pendientes de las encuestas, ahora del Twitter, que pertenece a las redes sociales, “donde la adolescencia e inexperiencia política tienen un peso desmesurado”.

 Ciudadanía y sentido común

“Yo no pido un outsider, como ciudadano mi deber es enfrentar el proyecto dictatorial y exigirle al liderazgo democrático que sea la mejor versión de sí mismo, y eso nos sitúa en un nuevo compromiso. Los ciudadanos no estamos acostumbrados a eso, porque somos detractores o fans”, analiza el fundador de Radar de los Barrios.

Recalca que cuando se convoca a una marcha va un “puño de gente”, para un plantón, “un puñito de gente”, pero para una votación, asisten 7,6 millones de venezolanos.

Es enfático al hablar de una transición que tiene que ser pactada para que sea pacífica y tiene que ser pacífica para que sea exitosa. Al respecto, destaca que no hay que ser Nostradamus, sino apelar al sentido común. Acota que este proceso implica ejercicio de ciudadanía y una calidad de liderazgo inmensa.