Reporte 33
Venezuela vive un colapso macroeconómico, pero es reversible
Reporte 33

Sofía Torres-@soficarol21

Por primera vez en la historia contemporánea, desde que existe data oficial, la economía venezolana sufre una contracción por cuatro años consecutivos. Ese fue uno de los señalamientos del economista José Manuel Puente, durante una presentación en la casa Arturo Uslar Pietri, donde dijo ser optimista frente a la situación, porque solo hay que saber claramente cuáles son los retos que se deben asumir, que no serán fáciles, apuntó, pues en el país hay una máquina demoledora, que ha destruido el aparato productivo en 18 años.

Precisó, entre otras cosas, que después del desastre Venezuela sigue teniendo el 25% de las reservas petroleras mundiales.

El también profesor del IESA aseguró que el origen del problema es un modelo de desarrollo equivocado y para revertirlo, hay que atender temas puntuales: control de precios, control de cambio, de tasas de interés, la inamovilidad laboral -controles del mercado laboral- y las “famosísimas expropiaciones y nacionalizaciones, que tuvieron un impacto devastador sobre las decisiones y flujos de inversión directa extranjera”.

Advirtió que puede se puede cambiar la tendencia si la sociedad tiene el liderazgo, la visión y el equipo correcto. Recordó el caso de Perú, que después de atravesar una fuerte inestabilidad, y con una economía con mucho menos potencial que la nuestra, “hoy en día, vuela a altas velocidad”.

La catástrofe en números

El estudio expuesto indica que Venezuela experimentó un boom entre 1999 y 2014, el más fuerte de su  historia contemporánea. Entre el 99 y el 2015 el ingreso petrolero alcanzó los  879 mil millones de dólares. Sin embargo, aparecieron “destellos de desequilibrio macroeconómico: desabastecimiento puntual, brotes inflacionarios y años recesivos como el 2003”.

La etapa de colapso inició en 2014, pero ¿cómo termina esta etapa de colapso, desde el punto de vista teórico y también empírico, de acuerdo a las experiencias de Latinoamérica, África y Asia?, se preguntó Puente e inmediatamente ofreció la respuesta: con ajustes y programas de reformas, esa es la única posibilidad  para recuperar la senda de crecimiento, de abastecimiento  y sistemático control de la inflación.

En una data comparativa del Fondo Monetario Internacional, que abarca desde el 80 hasta el 2017 e  incluye a 192 países, se evidenció que Venezuela tiene el ciclo recesivo  más grande de  latinoamericana y está entre las 8 economías de peor desempeño macroeconómico del planeta, durante los últimos 40 años.

El economista sostuvo que el gobierno quiere hacer ver que el colapso coincide con la caída de los precios del petróleo, pero no hay evidencia ni correlación entre estas dos variables, pues la recesión comienza en 2014 cuando el precio del crudo estaba cercano a 90 dólares el barril.

Entre el 98 y la actualidad,  Venezuela ha sido la peor economía en términos de crecimiento en Suramérica, Perú es la más dinámica, creció 140 veces más. Incluso Bolivia tuvo un mejor desempeño. Al respecto, Puente alegó que Evo Morales es socio ideológico de la Revolución Bolivariana pero en la economía ha sido pragmático, “una cosa es la afinidad política y otra el manejo macroeconómico”.

En los últimos 11 años el país se ha mantenido entre las 10 inflaciones más altas del mundo. Esto se traduce, según el profesor, en un periodo de destrucción de riqueza extraordinario, en el que se pulveriza el salario. “Nadie que gane en bolívares está bien remunerado. El salario básico venezolano es el más bajo de América Latina, inclusive por debajo del de Haití. Si lo calculamos al paralelo, da 15 dólares y a Dicom, 40, es decir, 15 veces menor al de Ecuador, que es de 640. Un 50% o más de los venezolanos vive con un dólar al día”.

La pobreza para 1998 era de 45%, para el cierre de 2016 se ubicó en 82%. En 18 años de revolución, se duplicó la pobreza y hubo un ingreso de 900 mil millones de dólares.

El economista explicó que se optó por un esquema de cambios múltiples, el tipo de cambio paralelo es 1.500 veces mayor al tipo de cambio oficial. “Esto genera terribles incentivos, hay grupos de poder que controlan la renta e imposibilitan el desmontaje del esquema, donde el privilegio de un pequeño grupo y las altísimas rentas son la pobreza del 98% de la población”.

A ello se le suma  el  nivel más bajo de reservas internacionales de los últimos 20 ó 18 años,  para agosto estaba en 10 mil millones de dólares, de las cuales solo están operativos de 500 a 600 millones de dólares. “Estamos al borde del colapso del sector externo de la economía”.

Puente afirmó que independientemente del esquema que se aplique, no hay un nivel de reservas para defender la moneda. “Si a esa combinación de factores se le agrega la Asamblea Nacional Constituyente que aterroriza al mercado, una inconsistente política económica y un conflicto de calle,  no hay posibilidad de que el paralelo se mantenga estable en un precio bajo”.

Tenemos en este momento el riesgo país probablemente más alto del mundo: 3 mil puntos básicos, 15 ó 20 veces de lo que tiene Chile, es decir, Chile emite deuda al 1,5% de tasa de interés y Venezuela al 30%.

En ese sentido, el especialista recalcó que en la medida que el riesgo ha sido muy alto y el desempeño macroeconómico y político ha sido muy negativo, los flujos de inversión directa extranjera reflejan un mal comportamiento. “Venezuela ha podido captar solamente en los últimos 16 años, 26 mil millones de dólares, el rey de las captaciones de América Latina, Brasil, obtuvo 649 mil millones”.

“El modelo de desarrollo venezolano tenía patas cortas, dependía de inversiones públicas para crecer, porque la inversión privada nacional e internacional nunca lo acompañó”.

 Cuatro líneas de acción 

Una vez presentado el panorama económico, José Manuel Puente realizó un conjunto de propuestas para comenzar a revertir el colapso. La primera fue el desmontaje del control de cambio, “la principal camisa de fuerza para que la economía crezca, genere abastecimiento y controle la inflación”.

Habló de la eliminación de los controles de precio. “El alto desabastecimiento responde a los precios controlados, que están muy por debajo del costo de producción de los bienes”.

Como se tiene el nivel de reservas internacionales más bajo de los últimos 20 años, es necesaria la ayuda internacional. “No hay una sola opción, como ir al FMI y firmar una carta de intención, esa es una, pero se pueden instrumentar otras.  Venezuela requiere ayuda para aumentar el nivel de reservas, inyectar dólares al aparato productivo para destrancar el juego y tener suficientes recursos para emprender un punto de suma importancia: un programa de emergencia nacional de subsidio focalizado”.

Después del desastre, expresó Puente, es vital subsidiar al 60% más humilde de la población, para garantizar su acceso a alimentos y medicinas básicas. “No es solo un mandato moral sino un mandato de sostenibilidad política. Si hacemos esto conseguiremos el apoyo de la mayoría para que el programa a implementar tenga larga vida y se puedan llevar adelante las reformas que esta economía pide a gritos”.

El especialista insistió en que las líneas de acción no tienen que ver con un piso teórico ideológico, sino con la sensatez mínima económica.