Sex33
Gozamos con el sexo duro
Sex33

Hola, mis chulos lectores, les cuento  que luego de publicarse  la columna pasada, recibí muchos correos y relatos de todo lo que hicieron el 14 de febrero, de lo mal que se portaron y otros de que se la pasaron muy mal, a esos chulos les comento que, pues en esas fechas, ¿a quién le gusta estar solo?

Hubo un relato de una chica que me llamó mucho la atención. Me permitió que se los compartiera para que se echen una manita con la imaginación.

Estábamos ya de regreso a casita, cuando sonó mi celular, era una muy buena amiga que vive al norte de la Ciudad de México, me pidió que antes de irme pasara a visitarla, yo sabía que ella y su pareja son swingers y que de alguna manera, siempre hay una química entre nosotros cuatro; bueno, el caso es que llegamos a su casa y al entrar notamos cosas raritas, una era que no estaban solos, los acompañaban otras dos parejas, y la otra cosa rara es que la casa destilaba olores de lujuria, cómo explicarlo, no olía mal, pero sí se percibía el aroma a sexo.

Nosotros nos volteamos a ver y aunque llegamos cansados, y un poco fastidiados, ese ambiente nos reanimó, nos sentamos en una sala muy mona y empezamos a involucrarnos en la charla, sabíamos muy bien que estábamos en terrenos, no nuevos, pero sí con poca experiencia, todos ahí eran swingers y por lo visto no iban sólo por un café.

En cierto momento, todo se empezó a poner caliente, entre risas y traguitos, la conversación iba subiendo de tono. Mis compañeros y yo nos miramos y creo que todos pensamos lo mismo: “Creo que aquí pasará algo”, y pues la idea me agradaba, me excitaba y emocionaba  al igual que a  mi chico.

El ambiente era tan relajado que cuando nos dimos cuenta ya estábamos interactuando con ellos, era muy excitante vernos unos a los otros, mi chico gozaba verme y a mí me encantaba verlo a él, era como estar frente a  un espejo, el vernos entre amigos y que los dos disfrutamos.

Cualquiera diría que eso fue una orgía, de cualquier manera fue algo genial, yo veía cómo a mi chico le daban un beso negro y a la vez se cogía a una chica que tenía unas nalgas que me encantaban y él veía cómo yo le daba un oral a un chico, mientras otro me tenía de a perrito y dándome durísimo. Lo curioso es que nos excitaba vernos coger uno al otro, porque ya después llegamos a la conclusión de que nuestro sexo ¡sí es muy fuerte!, ese día nos dieron hasta para llevar y claro, nosotros les dimos su ‘taquetito’.

Entendimos que somos muy leales uno al otro, porque los dos lo gozamos y estuvimos de acuerdo, no nos sentimos culpables y cuando tocamos el tema es sin reclamos. Nos dimos cuenta de muchas cosas que fortalecieron más nuestro vínculo y nuestras curiosidades también, y claro que sí lo volvería a hacer.

¿Qué tal mis chulos? ¿Se dieron con todo? lo más lindo es que platicando con mi amiga llegamos a la conclusión de que su regalo del 14 de febrero no fue, como tal, la cogida que se metieron con otras personas, ni el verse, todo eso fue sólo un plus a lo que en verdad fue su regalo: la confianza que se lograron tener, ese lazo que fortalecieron y lo que aprendieron ese día de su relación. Para ella, ese fue su verdadero regalo, pero bueno, con ese plus de coger con dos a la vez ¿quién no va a querer esas enseñanzas?  ja,ja,ja.

Si quieren seguirme contando sus experiencias, espero sus correos a helenasexmex@outlook.com y tengan paciencia, mis chulos, que los estoy leyendo a todos y respondiendo paso a pasito.

¡Los adoro y nos leemos el próximo miércoles!

Helena Danae/elgrafico.mx