Sex33
La guía para que el sexo no se apague en el ‘quinto piso’
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Por: Meryt Montiel Lugo/ editora del Equipo de Domingo

“Mi mujer ya no quiere tener sexo conmigo”. Esa infidencia que se comparte entre amigos, se repite día a día en consultorios de profesionales de la salud en Cali. La queja cada vez se hace más frecuente entre hombres maduros cuyas parejas, ya subidas al quinto piso los evitan, los rechazan abiertamente o les sacan excusas porque, entre otros motivos, ellas sienten que su deseo sexual por ellos ha mermado.

Las razones por las que mujeres maduras que antes eran unas tigresas en la cama hoy se comporten como apáticas o desganadas, son múltiples: de tipo biológico, emocionales, de desgaste de la relación de pareja, e incluso, de medicación (ver recuadro). Aunque hay que advertir que no todas en esta etapa de la vida experimentan esta falta de deseo sexual, sí hay muchas que lo sufren y por lo tanto sus parejas, que aún las aman y desean, también padecen y se preguntan qué hacer.

Con ayuda de expertos de diferentes áreas, recopilamos consejos para las mujeres de 50 o más que han perdido el apetito sexual y lo quieren recuperar, y para esos hombres que necesitan conocerlas mejor, comprenderlas más y encender de nuevo la pasión en ellas.

Razones por las que dicen “no” al sexo
Biológicas: en el periodo de climaterio (antes, durante y después del cese de la menstruación) en las mujeres hay una baja hormonal, especialmente de los niveles de estrógeno, lo que les ocasiona, entre otros inconvenientes, falta de lubricación vaginal, dificultades para la excitación y para llegar al orgasmo. Por eso pueden presentar dolor durante el coito; ardor al orinar; hinchazón en la vulva, lesiones (peladuras) luego de una relación sexual, así que por eso les huyen a los encuentros íntimos. El climaterio también las vuelve más sensibles, irritables, sienten sofocos, tienen trastornos del sueño, su ánimo se altera fácilmente y ese estado psicológico también afecta su deseo sexual.

Emocionales: la crisis que les ocasiona no aceptar el proceso natural de envejecimiento; sentirse “feas” según los cánones que impone la sociedad de consumo, que la gravedad ha hecho mella en la firmeza de su cuerpo, lesiona su autoestima, de tal manera que se abstiene de desnudarse ante su pareja. Además, también contribuyen al poco o cero apetito sexual bloqueos mentales como pensar que a su edad ya no está para la el sexo, los juegos eróticos o el aprendizaje de nuevas posturas y técnicas. Influyen también, la ansiedad, el estrés (incluso por carga laboral) y el síndrome del nido vacío (los hijos ya no están con ellas en el hogar).

De pareja: No sentirse respetada, querida, atendida y admirada por su pareja; la poca comunicación; la presión sexual por parte de su marido que no comprende por lo que ella atraviesa en esta etapa; los problemas con los hijos; las disfunciones sexuales de su cónyuge como eyaculación precoz o falta de erección que ella soportó por años y no quiere seguir tolerando; el consabido guion erótico que sabe de memoria a fuerza de la rutinización y también el hecho de que el amor acaba, son otros de los motivos por los que ellas prefieren decirle adiós al sexo. O adiós al sexo con su pareja.

De medicación: La líbido puede bajar por medicamentos que se formulan en tratamientos siquiátricos (por depresión o esquizofrenia, por ejemplo) y en enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y el cáncer.

Tengan sesiones eróticas en las que haya muchos besos, caricias, estimulaciones mutuas. Comprendan que no necesariamente debe haber coito para sentirse satisfechos sexualmente.

Ayuda experta
• Busque ayuda de un profesional de la salud si las consecuencias del climaterio la están afectando en la intimidad.

• Un ginecólogo, por ejemplo, le proporcionará el tratamiento más adecuado para aliviar toda esa sintomatología que está padeciendo. Tendrá en cuenta aspectos como si usted tiene aún útero o no; sus antecedentes familiares cancerígenos; los resultados de una mamografía, etc.

Si aún tiene útero le podrá recomendar un tratamiento con pastas que tengan al tiempo estrógenos y progestágenos, así eliminará la sintomatología, pero evitará el sangrado.

Si no tiene útero su tratamiento es más fácil porque se sabe que no va a sangrar. Le aconsejará pastas o un gel con estrógeno. Se puede aplicar el gel después del baño, sobre el abdomen o los muslos y la piel lo absorbe. También existen óvulos o cremas vaginales con estrógenos para mantener la mucosa estrogenizada. De esta manera, el conducto vaginal se mantiene húmedo, brilloso y así evita relaciones íntimas donde sufra fisuras, peladuras, ardor o piquiña.

• Use antes de cada relación un lubricante para que no se lacere. Si después de intimar le arde al orinar, el profesional también le puede recomendar un cicatrizante.

• Hay medicamentos que no son reemplazos hormonales (no son a base de estrógenos y progestágenos) que ayudan mucho a quitar los sofocos y al tiempo aumentan el deseo sexual. La mayoría no actúan inmediatamente sino alrededor de los 15 días de empezar a usarlos.

• Existen tabletas sublinguales que se toman 3 veces al día. Hay pacientes contentas con los resultados.

Consejos
• Tiene que motivarse desde su mente a querer tener sexo. Dejar tanto prejuicio y estigma como pensar de que el climaterio es una enfermedad o que ya no está para disfrutar de la vida íntima con su marido. Debe estimular pensamientos y fantasías sexuales: vea películas y lea literatura erótica, autoestimúlese íntimamente, de esta forma, alimenta su deseo.

Motive a su pareja, admire sus cualidades y no se concentre solo en sus defectos. Dígale a su cónyuge que luzca la ropa que a usted más le gusta verle o que se aplique esa loción que tanto la estimula.

• Conozca o redescubra sus zonas erógenas tocando su cuerpo, aplíquese aceites y despierte esas partes que han estado dormidas. Sepa que las zonas que no se estimulan, que no se activan, van perdiendo sensibilidad. Estimule todo el cuerpo incluyendo los senos, el clítoris y la vagina. Use juguetes sexuales como la bala vibratoria. Y tenga en cuenta que existen vibradores especiales diseñados para estimular el Punto G.

Perdone las fallas y faltas del pasado, las infidelidades, porque si decidió continuar con su pareja para qué atormentarse machacando la ‘cornada’ de la que fue vícitma hace años. Le toca pasar la página y seguir adelante.

• Tenga una actitud proactiva frente a la sexualidad: deje de pensar que su cuerpo cambió y no hay nada qué hacer. No. Las molestias físicas se pueden resolver y piense que el sexo nos quita el mal genio, las molestias, el sentirnos deprimida, mejora el estado de ánimo y la autoestima. Comprenda que la sexualidad nos ayuda positivamente en todas las etapas de la vida y en esta nos hace sentir vivas, felices, incluso, laboralmente, porque mejora nuestro desempeño laboral y nos va a permitir sentirnos seguras de nosotras mismas y con mejor autoestima.

• No le dé pena hablar de sexualidad. Comente con sus amigas y con expertos lo que le sucede, compartan experiencias. Hable sobre sus disfunciones sexuales, despeje dudas y busque soluciones.

• Comuníquese con su pareja. Invítelo a ser tolerante, a que comprenda el proceso físico y emocional por el que usted está pasando. Que la acompañe en este proceso y asista con usted a las consultas médicas, por ejemplo. Dialoguen sobre su vida sexual, qué camino les gustaría que tome, sobre cómo salir de la rutina, de ese mismo guion sexual. Trabajen en el enriquecimiento erótico.

Resuelvan sus problemas de hogar, de pareja, porque estos influyen de manera directa o indirectamente para que el deseo sexual se active.

• Todas las disfunciones sexuales, ya sean suyas o de su cónyuge, trátenlas en pareja. Porque si un integrante de la pareja empieza a desarrollar una disfunción sexual, muy probablemente su compañero (a) desarrolle otra disfunción adicional y esta
conlleva a conflictos.

Fuentes: Médico sexólogo Édison Pazmiño, del Boston Medical Group; ginecóloga obstetra Claudia Scarpetta, del Centro Médico Imbanaco; psicólogos – sexólogos Ana Cristina Mallarino y Ezequiel López Peralta.

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